Antes de hacerse mundialmente famoso por ser el director de la impactante y grandilocuente Trainspotting, Danny Boyle dirigió a Ewan McGregor, Christopher Eccleston y Kerry Fox, en su ópera prima Tumba Abierta.
La película es la historia de 3 compañeros de apartamento que están buscando otra persona a la cual alquilar una habitación desocupada. Después de entrevistar a varios candidatos y hasta de burlarse de ellos, al fin Juliet (Fox) recibe a un atractivo e interesante candidato llamado Hugo, interpretado por Keith Allen, quien finalmente toma la habitación.
Pasa el tiempo y todos permanecen intrigados por Hugo, puesto que desde que llegó no ha salido de su habitación, además que su automóvil permanece estacionado frente al edificio desde su llegada. Preocupados por lo que pueda estar pasando dentro del cuarto, los tres derrumban la puerta y acometen en la habitación de Hugo. Para sorpresa de todos, el nuevo inquilino está muerto como consecuencia de una sobredosis.
Entre las cosas personales de Hugo, Alex (E. McGregor), encuentra una maleta llena de libras esterlinas que deciden dividir entre todos. El problema con el ambicioso plan, es por supuesto, la desaparición del cuerpo. Juntos trasladan el cadáver a un bosque alejado de la ciudad con la intención de descuartizarlo para hacerlo inidentificable. Entre ellos hacen una apuesta, en donde el perdedor deberá hacer todo lo pertinente al tratamiento del cuerpo de Hugo. El perjudicado con la apuesta es David (Eccleston), quien era el menos indicado para hacer este trabajo.
Una vez terminado el plan, que al parecer salió bastante bien, la vida de los tres compañeros de casa, habría de cambiar para siempre. David ha quedado traumatizado por lo que hizo, trasnformándolo en un ser ermitaño y peligroso para todo aquel que comparta y conviva con él. Juliet y Alex, por otra parte, tratan de sobrellevar el asunto, aunqué siempre desconfiando de su antiguo amigo. Las relaciones entre los tres comienzan a complicarse cada vez más, la desconfianza entre ellos hace invivible la situación, todos se sienten traicionados o por lo menos que van a ser traicionados, lo que sumado a la cambiada personalidad de David en un ser cada vez más violento y peligroso llevará la historia hasta un final sorpresivo y muy bien preparado.
Tumbas al ras de la tierra, o Tumba Abierta, es una película entretenida pero también interesante de principio a fin. La dirección de Boyle hacía pronosticar que lo mejor de él estaba por llegar, dado que se notaba que fue una producción con un presupuesto escaso para la historia a contar, pero que con mucha astucia e inteligencia fue una variante solucionada por el director. La historia estuvo a cargo de John Hodge, a quien conocemos más por ser el escritor de la mencionada anteriormente Trainspotting y de The Beach, dirigida por Boyle y protagonizada por Leonardo Di Caprio. El guión es muy sólido y estructurado, trabajando muy bien la consecución de acontecimientos, logrando una encadenación lógica entre la mayoría de ellos, porque hay que decir que algunas cosas tiene cierto aire de gratuitidad, muy característico de este tipo de películas. Se me ocurre que se podría encuadrar en esta categoría a la escena en la que precisamente sea Alex el enviado a cubrir la noticia de la tumba que ellos mismos cavaron.
Las complicaciones que se van presentando a lo largo de la trama van logrando entretenernos, aunque también preocuparnos por el futuro de los personajes, así como por las consecuencias de sus actos. Los constantes errores que entre los tres cometen frente a la policía que investiga el caso, nos deja especulando sobre sí su futuro será en la cárcel o disfrutando del botín. Gracias a un guión bien elaborado, Boyle no necesito de falsos trucos técnicos para asustarnos, sino que por el contrario logra hacernos sentir parte de la historia siendo nosotros testigos privilegiados de los sucesos que en la pantalla van ocurriendo, y cavilando junto a ellos la mejor manera para salir del embrollo en que los personajes, y nosotros también, nos hemos metido.
Uno de los elementos que más me llamaron la atención del film es el uso de un arcaico “aspect ratio” en 1.66:1, que logra encuadres mucho más confinados y, en este caso, clautrofóbicos. Fue una inteligente decisión el uso de esta técnica, puesto que la película sucede en gran parte en lugares cerrados y pequeños, como la sala, el comedor o el desván del apartamento, por lo que los planos tan cercados incrementan esa sensación de reclusión y sinsalida que los personajes, y de nuevo nosotros, estamos viviendo.
Punto aparte merecen las performances de los hasta ese entonces desconocidos actores, porque son ellos quienes logran plasmar con total sinceridad las impresiones y emociones que recorren por sus cuerpos. En un principio, hay un notorio comportamiento con aires de superioridad provenientes de la confianza generada por ser parte de ese grupo. Lo anterior queda demostrado en la cantidad de humillaciones que propinan a las personas que intentan ingresar a su hogar, como expresando que no están a la altura de las mismas, y merecen un castigo por incluso intentar querer ser parte de su grupo.
Una vez el crimen es llevado a cabo, a los mismos miembros de ese grupo, quienes antes se sentían tan seguros por pertenecer al él, les nace una total desconfianza y miedo hacia el otro y a lo que puedan llegar a hacerse entre sí mismos. Las sospechas entre ellos son cada vez más paranoicas, llegando a creer que los demás miembros del grupo se han aliado con la policía como parte de una conspiración mayor para no compartir el dinero.

Es verdaderamente interesante ver el cambio y evolución en el comportamiento del ser humano que esta película propone. El que los amigos de verdad no existen, pareciera ser el mensaje entre líneas que se encuentra en el fondo de todo, puesto que el dinero sirve acá, no como una metáfora, sino como un elemento muy gráfico y directo del poder de corrupción tan grande que este puede llegar a tener entre nosotros. ¿Cuánto cuesta una amistad? ¿Cuánto la vida de un ser humano? Al parecer no más que una maleta llena de libras esterlinas, que luego usaremos para emborracharnos y comprar bienes materiales innecesarios. Lo anterior, claro está, según se puede concluir de la película. El problema radica en que parece ser muy cercano a la realidad.
Shallow Grave es una producción independiente y muy pequeña que tan sólo contó con un presupuesto de 2.5 millones de dólares, escaso para el año de su lanzamiento en 1.995; pero que gracias al buen trabajo del director, el elenco y el guionista (la eterna fórmula para hacer buenas películas) lograron transformar esa limitante en uno de los elementos más encantadores de toda la producción, cautivando al público y a la crítica y siendo un inmenso éxito comercial, guardadas las proporciones por supuesto.


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1 Comentario en “Tumba Abierta”
[...] de darse a conocer de manera local como un cineasta interesante gracias a su opera prima “Tumba Abierta“, Danny Boyle se transformó en todo un director de culto y en uno de los talentos [...]