Cine español, Terror

[REC]2, atrévete a volver

La montaña rusa se vuelve mucho más violenta
Por Diavaloo, en 9 de Octubre de 2009
REC 2

REC 2

En 2007 hizo su aparición en los cines un pequeño experimento de los señores Jaume Balagueró y Paco Plaza que se convirtió, no sólo en un taquillazo y un éxito de ventas y público, sino en el referente de cine fantástico nacional de los últimos tiempos. Su repercusión no tardó en hacerse notar, comprando los americanos derechos para hacer un remake (‘Quarantine‘), alcanzando puntuaciones y críticas altísimas en la mayoría de sitios dedicados al cine fantástico y de terror, y sentando definitivamente las bases de lo que es un nuevo cine español, más orientado al género, a las historias que divierten al público. Y ésto, cuando se hace con tanta maestría como ocurrió en aquella primera ‘[REC]‘, es una grandísima noticia.

Dos años después tenemos por fin la secuela en pantallas, que ignora las súplicas y gritos que exigían un guión en las calles de Barcelona, para volver a la misma casa y el mismo concepto que había en la anterior. La película es la misma en esencia, si bien contiene no pocas novedades que harán las delicias del aficionado y que conformarán básicamente la forma en la que el guión avanza a partir de los acontecimientos de la primera parte. Ésto es lo que más polémica ha suscitado entre quienes han disfrutado de la película y quienes no lo han hecho, pero dejémoslo para luego. Será mejor empezar por el principio. ‘[REC]2′, o cómo volver a meter la cabeza en una de las casas de vecinos que más fuerte me han hecho latir el corazón.

La dirección en ‘[REC]2′ es muy similar a la primera, siendo todos los planos subjetivos grabados desde una cámara real que lleva un personaje de la película. No obstante, se incluye un cambio importante y que le da variedad y frescura a la forma de rodar, consistente en que no hay sólo una, sino cuatro cámaras distintas (hay cuatro geos, y las llevan pegadas al casco); de manera que puede cambiar el punto de vista en cada momento para ver los hechos desde cualquiera de los cuatro puntos de vista, o incluso dos de ellos simultáneamente (habría jurado que en algún momento de la película la pantalla se dividiría en cuatro partes para verlo todo, y temía que fuera mareante, pero sencillamente no llega a ocurrir nada semejante).


Volveremos a ver personajes de la primera, infectados

Volveremos a ver personajes de la primera, infectados

Los actores mejoran sensiblemente con respecto al conjunto general de la primera, aunque ninguno de ellos llega al nivel interpretativo de que logr Manuela Velasco en su papel protagonista. Aunque no son capaces ni por asomo de transmitir tanto miedo como hiciera ella, al menos no te sacan completamente de la película como sí ocurría con muchos secundarios, los vecinos que vivían en el piso y se reunían en el descanso de la mitad de la primera película. Hay algún caso curioso, como el del chico que al principio es horrible pero que luego tiene una escena (su última escena, je) en la que demuestra que sí que es competente. Casi dan ganas de que hubiesen vuelto a rodar las primeras en las que sale.

Quizá esté precisamente en los personajes que interpretan uno de los mayores fallos que podemos encontrar en la cinta. Los protagonistas son un escuadrón de geos armados hasta los dientes, un científico que ha enviado el Ministerio de Sanidad, y un grupo de chavales que se incorpora más tarde a la trama. Los geos son planos, y la sensación inicial que transmiten es demasiado poderosa como para mantener en vilo la tensión necesaria en una producción de éste estilo, y los chicos son insoportables por decirlo suavemente.

Los geos y el ático serán los protagonistas de esta secuela

Los geos y el ático serán los protagonistas de esta secuela

El problema de que los protagonistas sean geos es mucho más grave de lo que parece a priori, y es una de las causas más importantes de dónde la película no funciona tan bien como la anterior. Y es que, aún siendo también muy buena y consiguiendo transmitir miedo en varias ocasiones, no consigue llegar ni por asomo a las cotas de auténtico pavor que podía llegar a provocar la anterior. En la primera, la protagonista era una chica, joven e indefensa, que gritaba y corría huyendo por su vida en todo momento, lo que transmitía fragilidad y hacía que la identificación del personaje te metiese de lleno en el problema al que se enfrenta. En éste caso, al ser cuatro geos armados hasta los dientes, esa sensación se desvanece completamente. Están en el mismo problema que ella, también correrán y les atacarán los zombis, pero aún protagonizando escenas de similar corte o incluso peores, siempre veremos en la pantalla a un grupo entrenado de gente, con armas poderosas, y en teoría listos para enfrentarse a lo que sea. Y aunque la película no se convierta en ningún momento en una destrucción en masa, es casi imposible apartar de nuestra cabeza la sensación de que en realidad podrían hacerlo. Y eso, evidentemente, disminuye muchísimo la sensación de agobio que caracterizaba a la primera parte. Porque ahora cuando te identificas con el personaje no piensas ¡corre!, piensas ¡mata!

Balagueró y Plaza no son inocentes, y ya habían previsto ese problema, aunque lejos de tratar parchearlo lo que intentan es dotar de una nueva dimensión a la trama, aumentando considerablemente las escenas de acción y sobre todo haciendo que esos geos no se comporten como tales, sino más bien como policías de barrio con un arma. Y es que, seamos claros: son muy poco creíbles, poquísimo, dado que ante una amenaza zombi como la que se encuentran siguen sin atreverse a disparar, van cayendo como moscas, y en definitiva no dan la talla como una de las fuerzas de asalto más efectivas del planeta.

A la problemática inherente a los personajes se une un detalle a la hora de la disminución de la tensión -con respecto a la primera- que protagoniza la cinta, y es el hecho de que no empieza abajo y va creciendo poco a poco hasta el clímax, como ocurría en la anterior, en la que el tiempo estaba perfectamente medido como una cuesta arriba vertiginosa. Aquí tendremos subidas y bajadas constantes, con numerosos momentos de tranquilidad seguidos de escenas muy altas, de manera que la acción -y la diversión- se distribuye más uniformemente a lo largo del metraje, amén de tener una considerable cantidad de información que te hace adelantarte a algunos hechos, con el coste evidente de que el último tercio de película no tiene por qué ser mejor que las primeras escenas o el nudo (y de hecho, no lo es), como sí ocurría en la primera (todo un acierto el hecho de que, conforme avanzaban los minutos, siempre iba a más).

La vista subjetiva es la marca de la casa

La vista subjetiva es la marca de la casa

Querido lector: a partir de aquí vamos a desvelar datos de la trama. Si aún no ha visto la película, salte al último párrafo.

Se ha criticado mucho el giro de la trama, que ya no habla de infectados sino de gente que ha sido poseída por un demonio. La película se enfrasca directamente en el tema de las posesiones y exorcismos, y eso ha sido algo que al parecer a una gran parte del público no ha acabado por convencerle en absoluto. No perdamos de vista el hecho de que ya se desveló esta parte de la trama al final de la primera película, cuando descubren los periódicos y fotos del ático, hablando sobre la niña Medeiros. Teniendo esto en cuenta, me parece coherente el seguir esa línea abierta al final, y explorarla aún más para profundizar un poco más en la trama. Los cambios que ésto produce frente a un “simple” virus son evidentes, como el pequeño giro de guión que se produce al desvelarse que es la niña quien controla a todos los infectados/poseídos, o al descubrir -quizá demasiado pronto- que el científico es en realidad un exorcista.

Me gustó especialmente toda la parte final en el ático, con el tema sobrenatural de la oscuridad y el mundo paralelo que hay ahí escondido, así como la sorpresa final, muy oportuna y llena de posibilidades de cara a una tercera parte, si bien podría ser algo previsible para aquellos que durante el metraje se preguntasen por qué el hecho de haber sobrevivido era inexplicable y absurdo -y no es eso a lo que nos tienen acostumbrados los guionistas-. Por mi parte, no lo esperaba, y me gustó mucho, si bien la última escena (con esa especie de gusano) es más que probable que provoque ríos de tinta con insultos varios acerca de lo absurdo de la idea y de las posibles consecuencias de introducir algo así.

Una preciosa foto de familia, con una vieja conocida

Una preciosa foto de familia, con una vieja conocida

En definitiva, se trata de una película tremendamente recomendable para cualquier amante del cine de terror. Si bien no es tan terrorífica como su primera parte (aunque tampoco seamos asbolutistas, a mí me dio muchísimo miedo), aguanta firme la comparación introduciendo nuevos detalles como varias cámaras, giros de guión -algunos especialmente bruscos, lo que dota de un toque refrescante e imprevisible al metraje- y ampliación de la información que teníamos de la historia. No quiero cerrar aquí sin mencionar el bestial trabajo de maquillaje que han realizado sobre el actor Javier Botet, que una vez más interpreta a la niña Medeiros: el personaje más terrorífico de los últimos… ¿veinte años?

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1 Comentario en “[REC]2, atrévete a volver”

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rec esta muy buena y rec 2 todavia mejor

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