Ciencia ficción, Terror

Invasión: remake tan plano como innecesario

Por jesus, en 14 de Noviembre de 2007

cartelinvasion.jpgCuarta versión de la novela de Jack Finney “La invasión de los ladrones de cuerpos”, tras la primera y exitosa versión de Don Siegel en 1956, “La invasión de los ultracuerpos” de Philip Kaufman, de 1978, que nos la presentó casi a modo de continuación de la primera, trasladando la acción a una gran ciudad como San Francisco y con una mítica escena final, y la versión más gore y oscura de Abel Ferrara en el 93. En todas ellas vemos cómo un organismo extraterrestre llega a nuestro planeta y comienza a extenderse entre la población suplantando la personalidad del receptor o huésped hasta convertirlo en un organismo sin sentimientos.

Lo que en la primera versión fue interpretado por algunos como una crítica a la supuesta amenaza soviética que se cernía sobre el mundo occidental, a pesar de que el autor de la novela insistiera en que sólo había escrito una obra de ciencia-ficción sin ninguna otra pretensión, va dando paso a unas tramas más centradas en el aspecto de ficción, sin olvidar tampoco la crítica social, aunque esta última versión no podrá admirarse al lado de sus dos primeras predecesoras.

Ya desde el principio ha sido una producción accidentada, pues tras filmar el alemán Oliver Hirschbiegel (autor de la excepcional “El hundimiento”) su versión de la historia, el productor Joel Silver pensó que esa película no lograría conectar con el público y puso el film en manos de los hermanos Wachowski y de su hombre de confianza, James McTeigue, un director totalmente opuesto en todos los sentidos al alemán y que ya colaboró con los Wachoski en “V de Vendetta”, para reelaborar algunas escenas e incluir algunas otras de acción que consiguieran darle mayor tirón comercial al film, una rara mezcla que ha gustado a muy pocos.


invasion2.jpgEn esta ocasión, la psiquiatra Carol Benell (interpretada por Nicole Kidman, lo mejor del film y casi el único personaje creíble) recibe en su consulta a una paciente (Verónica Cartwright, que apareció en la versión del 78) que cree que “su marido no es su marido” y tras observar extraños comportamientos en las personas que le rodean concluye que es provocado por un organismo llegado a la Tierra en un transbordador espacial que ha sufrido un accidente en Washington, que suplanta la personalidad de sus víctimas cuando entran en la fase REM del sueño, de este modo, y al ver que su ex-marido también está infectado comienza una carrera para evitar que su hijo sufra la transformación pues en el niño podría estar la clave para la cura.

El desarrollo de la historia resulta demasiado lineal, sin giros clave en el guión, donde lo más acertado es la escena en la que la protagonista habla con un embajador, y este le dice que si alguna vez en los periódicos dejaran de aparecer noticias de guerras, hambrunas, etc. dejaríamos de ser humanos, planteando el tema de si preferiríamos un mundo sin guerras ni miserias, pero también sin sentimientos y en el que todos fuéramos iguales, o nuestro mundo actual con todos nuestros defectos pero también con la creatividad, el amor o la amistad.

El hecho de que los infectados no muestren ningún tipo de sentimientos repercute negativamente en la película ya que transmite una imagen demasiado fría y aséptica de la misma, sin lograr la identificación del espectador con las víctimas, aunque ciertos momentos de tensión, sobre todo aquellos en los que interviene Nicole Kidman (su compañero de reparto y co-protagonista Daniel Craig se convierte en un mero títere) sí hacen que se vea con algo más de interés. En cualquier caso, creo que el tema principal de la película es uno de los más fascinantes que puede abordar cualquier disciplina artística: la identidad, qué nos hace ser lo que somos, y el tema de los “dobles” -que tanto ha aparecido en la literatura y el cine- o el clásico Dopplegänger, nuestro otro yo malvado, además de ofrecernos unainvasion1.jpg reflexión sobre la influencia de los medios de comunicación en nuestras vidas, en cómo se intenta controlar a la población a través del miedo y una crítica a la deleznable política exterior de los Estados Unidos, aunque por desgracia todo esto se queda en la superficie, sin llegar a ninguna conclusión o hipótesis razonable. De esta forma se nos ofrece un híbrido, un superfluo pastiche de película de acción, ciencia-ficción y drama político que no llega a ninguna parte y que se olvida tan pronto como termina.


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Sin Comentarios en “Invasión: remake tan plano como innecesario”

1

La verdad, con lo poco que me motivaba de por sí esta película, tras leer esta reseña dudo mucho que me acerque siquiera al cine a darle una oportunidad. Gracias de nuevo por brindarnos tu interesante punto de vista. Cada vez te tengo más en cuenta a la hora de elegir el cine que veo…

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