
Antes que nada, tengo que aclarar que esta no es una película de terror, ni de horror, aunque sus características así lo propongan. Yo la catalogaría más bien como un cargado thriller psicológico con ciertos ribetes dramáticos. Como para comenzar a ponerlos al corriente, este filme está basado en el escalofriante hecho ocurrido en Alemania en el año 2001, en el cual un hombre llamado Armin Meiwes mató, mutiló y comió literalmente a otro llamado Bernd Jürgen Brandes, pero lo extraño del caso es que todo sucedió con el consentimiento de este último, es decir, todo el hecho fue consumado… de común acuerdo…
Esta oscura historia, que en su momento tuvo una cobertura mediática inigualable, sin ninguna duda era candidata para ser llevada al cine, sobre todo si consideramos que toca un tema tabú como lo resulta ser el canibalismo, y por otro lado, podría también tratar de arrojar cierta luz sobre el interrogante que supongo tenemos todos: ¿Qué se le puede haber pasado por la cabeza a la “victima” como para querer ser comida por otra persona?. Ahora bien, ya tenemos un par de motivos, y una vez tomada la decisión de comenzar el proyecto, la pregunta podría ser: ¿cómo diablos se cuenta algo así?, ¿desde que óptica se debería abordar todo el asunto para que sea un verdadero éxito o el relato cierre?, ¿desde lo policial, desde el miedo y el terror, como un documental, como drama -entre otras categorías-?… Al final, pienso que se hizo de la mejor manera que se podría haber hecho, se desarrollo el argumento desde lo psicológico y lo dramático. A mi criterio, el resultado fue acertado y bueno, y paso a explicarles porque.

Rhotemburg (2006), explora en profundidad la vida y psiquis de estos dos particulares personajes, aquí llamados Oliver Hartwin y Simon Grombeck, y para esto, el novato director -en cine- Martin Weisz, recurre a la óptica de un personaje de ficción, a quien logra introducir en esta historia que es real. El papel, vendría a ser el de una estudiante americana de un postgrado de psicología criminal, llamada Katie Armstrong, un poco obsesionada con el caso en cuestión y con la morbosidad, propia de nuestra condición humana. Como se irán dando cuenta, el relato se desarrolla a través de sus ojos, de sus investigaciones para su tesis y de sus conclusiones, por tal motivo, el hábil director utiliza el recurso archiconocido del flashback y la voz en off a medida que avanza el filme, pero lo hace de manera inteligente, por lo que no llega a cansar al espectador.

Un guión muy bien pensado e igualmente escrito, ambientes oscuros y fríos, silencios que comunican, climas opresivos e inquietantes y además, muy buenas actuaciones, favorecen a esta película en la cual no se deja de sentir una sensación extraña en el estomago todo el tiempo, como una especie de claustrofobia de la cual uno busca escapar lo más rápido posible. El director logra jugar bien el juego con nuestras mentes (al menos con la mía) sin necesidad de ser explícito y a través de insinuaciones, consiguiendo que el público decodifique y complete el texto con su imaginación, y esto, es clave para lograr este buen resultado final, ya que sin recurrir a grandes efectos especiales, ni a las truculencias, ni al gore (como si lo hace –también con buen resultado- Hostel de Eli Roth, por dar un ejemplo), tiene la increíble capacidad de revolver estómagos y perturbar mentes solo con sugerencias sutiles, logrando un resultado sumamente perturbador para el espectador.

No está de mas repetir que las actuaciones son excelentes, los alemanes Thomas Kretschmann en el rol del caníbal y Thomas Huber en el de “la víctima-suicida”, logran hacerme creer en que son personas torturadas por su pasado. A lo largo del filme, van revelando sus pesadas y opresivas cargas, los traumas que los acompañan desde la niñez, en este caso originados en la represión, la soledad, la manipulación, la culpa, y siempre en referencia al vínculo materno, tal vez el más importante en el proceso de sociabilización, en todas las especies vivas… A partir de allí, la mutación hacia lo grotesco, un camino sin retorno hasta el final acto caníbal, hacia la necesidad de matar y comer a alguien como una forma de evitar la soledad y de calmar el deseo que roza lo sexual, y por el otro lado, la necesidad de ser comido y asesinado como expiación de la culpa que siente el personaje por el suicidio de su madre… como lo dice en algún momento la joven y hermosa protagonista en el rol de la estudiante de psicología, “la pareja perfecta”, “the perfect match”.
Este papel femenino, es encarnado por la americana Keri Russell y está a la altura de las demás actuaciones, ella también está fascinada con ese lado oscuro que tenemos los seres humanos en lo más profundo de nuestro ser, y su investigación apunta a descubrir cual es el delgado límite que separa a estos dos extraños personajes del común de la gente. Conforme avanza la historia, ella misma se va sumergiendo cada vez más en ese lado oscuro, como si cayera intencional y concientemente en la degradación del ser hasta llegar a ese límite del cual hablábamos, y la pregunta es si ha de cruzarlo o descubrirá finalmente la diferencia entre los participantes del acto caníbal y ella (en representación nuestra).

La película es muy buena, con varios premios en su haber en dirección, actuación y hasta en fotografía. En un principio, el verdadero caníbal Armin Meiwes, logró cancelar su estreno en Alemania por medio de un recurso judicial al considerar que la misma lo mostraba como un asesino en serie, mientras que el alega que solo cumplió con el deseo del otro de morir (una especie de eutanasia). De todas formas la historia es bastante fiel a la realidad, por más que su director se esfuerce en establecer que solo se inspira en la misma.
Recuerden, Rhotemburg (juego de palabras entre la ciudad Rotemburgo de Fulda, de donde es originario el caníbal y “rho”, adjetivo alemán que significa crudo), yo se las recomiendo, véanla y saquen sus propias conclusiones, es un buen producto de cine independiente y le doy un 7 de 10, pero estén preparados, no vaya a ser que terminen perturbados, seriamente…
Enlaces adicionales:
Trabajo sobre semiología psiquiátrica y psicopatía
Canibalismo Criminal
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