El día de la bestia
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El día de la bestia, de 1995, es el segundo largometraje dirigido por el genial director español Alex de la Iglesia. Ya en sus obras previas, el corto de 1991 Mirindas Asesinas y Acción Mutante, de 1993, puede hallarse una línea general que subyacerá a toda su producción, una búsqueda que explota sin reparos lo oscuro en lo social, expone lo ridículo sin concebirlo como tal sino en forma coherente en el seno de su narración y aborda casi lúdicamente la cuestión de la muerte. En este caso plantea una “comedia satánica” que tiene a las calles de Madrid como espacio de acción.
El film comienza con la presentación del Padre Berriartúa (Alex Angulo), un apacible cura que ha dedicado varios años al estudio del Apocalipsis de San Juan con el objeto de hallar en él un mensaje oculto que pudiera esclarecer y prevenir a la humanidad. Finalmente descifra un dato que parece afi
rmar el nacimiento del anticristo durante la madrugada de Navidad de ese año, 1995.
Sin embargo no tiene información alguna sobre dónde se producirá, por tanto iniciará un intrincado plan para contactarse con el diablo y lograr que éste le guíe hacia allí. Deberá cometer pecado tras pecado para atraer su presencia. Se dirigirá en primera instancia a una disquería, conducido, en su desesperación, por la idea estereotipada que atribuye a ciertas expresiones musicales un vínculo con las prácticas oscuras y las manifestaciones satánicas. Allí José María (Santiago Segura), el joven empleado, fanático del death metal, le asesorará sobre ello y mencionará a una banda de rock heavy llamada “Satánica”que tocará la noche siguiente, nochebuena, en el oscuro antro “El Infierno”. Le ofrecerá estadía en la pensión que administra su madre para poder hacerlo e inmediatamente el padre acepta sin por ello deponer sus planes. Esa misma noche, durante la cena, Berriartúa comenta sus planes al muchacho confesando haber pecado severamente en su búsqueda de contactar al maligno. Aquél interesado, decide ayudarlo en la cruzada y menciona a un reconocido adivino televisivo, el profesor Cavan (Armando de Razza), que puede serles de ayuda. Pronto, entonces, se dirigen a su hogar e inicialmente éste desacredita al religioso y le pide se retire. Junto a José María irrumpen violentamente capturándolo exigiendo información para realizar un rito de invocación. Cavan ríe pero, al ver la seriedad y urgencia de ambos, explica los pasos y elementos necesarios. Una vez conseguidos, habiendo para ello atacado a una joven virgen para obtener su sangre, disponen las piezas y dentro del circulo evocan a Satán quien inesperadamente aparece en forma de un cabrío negro en una terrorífica secuencia. El encuentro, sin embargo no ha provisto información alguna, por lo que el profesor, lejos ya del escepticismo, sugiere revisar algo de documentación. Analizará las diversas firmas que el diablo ha realizado sobre pactos con mortales y determinará en ello una constante gráfica, en algún lugar de su rúbrica hay indefectiblemente dos pequeñas líneas oblicuas convergentes. Esta forma es la antitesis de la imagen de la cruz, compuesta por dos líneas perpendiculares que dan origen a la estructura edilicia de las iglesias. Resultará fundamental este dato pues advertirán que aquellas se asemejan a las edificaciones reales que responden al nombre de Puerta de Europa, dos torres inclinadas. Con poco tiempo disponible se dirigirán hacia allá y con ello se producirá el desenlace del film.


