Ossessione (Obsesión)
Ossessione (Obsesión) fue el primer largometraje dirigido en 1942 por el realizador Luchino Visconti y se basa en la novela El cartero siempre llama dos veces del escritor americano James Cain. Es reconocida como antecedente del neorrealismo italiano por su propuesta naturalista que con el empleo de espacios abiertos, es decuir, existentes, y la instauración de un compromiso moral en la narración se muestra en clara oposición a las normativas de creación cinematográficas impuestas por el régimen fascista vigente que ya desde la ideación del proyecto comenzó a obstaculizar la producción. Al finalizar el film, incluso, el gobierno italiano conminó al director y quemó el rollo original, afortunadamente el previsor director había hecho un duplicado.
El film se sitúa, al comienzo, en un paraje desolado, algo alejado del centro urbano. Allí hallaremos una precaria posada a cargo del envejecido Giuseppe (Juan de Landa) y atendido por su esposa Giovanna (Clara Calamai). Luego de una breve descripción de este ambiente apacible se producirá la llegada de Gino (Massimo Girotti), un joven vagabundo, sospechoso, que en su necesidad recurre al dueño del establecimiento para pedir un trabajo y asilo. Con el aval de su mujer, aquel finalmente lo acepta y le otorga diversas tareas como la atención del humilde restaurant y la reparación de su vehículo. Pronto comenzaremos a advertir una relación creciente entre Giovanna y el nuevo colaborador, una progresiva atracción que finalmente habrá de concretarse en un amorío a escondidas de Giuseppe, una clara antítesis del joven empleado. La relación de aquella con el dueño es simultáneamente desarrollada mostrando una absoluta decadencia pues la convivencia y el contacto físico con éste se le hacen ya insostenibles en tanto encarna una figura aplastada, de pequeñas aspiraciones y una apariencia poco atractiva. Gino, sin embargo, representa para la muchacha una posibilidad de reorganizar su vida entorno a una bella incertidumbre, distante de este apático estado en que se encontraba antes de conocerle. La llegada de este juvenil y apasionado muchacho trajo consigo, entonces, la viabilidad de un cambio radical. Mas llegado el momento de decidir si habrán de fugarse juntos o no es Giovanna quien, dudosa, se niega pues a la vez estaría perdiendo la estabilidad económica que su viejo marido le proporcionaba. Así es que Gino parte decepcionado hacia Ancona acompañado por un español al que conociera en el trayecto y cuyo nombre no es aclarado (Elio Marcuzzo).


