El programa de televisión más exitoso de toda la década de los años noventa, es de manera curiosa, una serie que trata sobre nada, según reza en una de sus tantas pautas publicitarias. No obstante, para quienes la amamos y nos consideramos fanáticos de la misma, Seinfeld es precisamente todo lo contrario: una serie que es sobre todo.
La idea de que se trate acerca de nada proviene de una crítica que a Jerry Seinfeld algún comentarista de televisión le hiciera después de una presentación de su stand-up comedy transmitido por una de las grandes cadenas, en la que decía que había visto a un comediante hacer su show durante 35 minutos donde no hablaba de absolutamente nada. En tono humorístico, los realizadores del programa decidieron subtitularlo como un programa que trata, precisamente de eso, de nada.
El seriado está basado en las presentaciones en vivo que Jerry Seinfeld hacía, en donde se concentraba en la cotidianidad y los comportamientos repetitivos de las personas en la sociedad, y de manera muy inteligente sacaba bromas sobre ellas. Los aeropuertos, las aerolíneas, las citas, los médicos, todas las actividades sociales que como seres humanos tenemos, eran objeto de broma por parte del humorista de New York.
Junto a él lo acompañaban cuatro amigos que de alguna manera eran la representación humana de las cosas que el comediante había logrado encontrarle gracia, pero que eran parte también de su vida real. Los inolvidables personajes de Elaine, George y Kramer eran interpretados magistralmente por Julia Louis-Dreyfus, Jason Alexander y Michael Richards, quienes les has tocado vivir bajo la sombra inmensa del éxito logrado en la serie una vez finalizada, no pudiendo ninguno de ellos lograr algún otro personaje que nos haga olvidar al cuarteto del que alguna vez hicieron parte.
Seinfeld es una de esas series en la vida que tiene adoradores y reprochadores. Los que somos fanáticos no logramos entender cómo a alguien no le puede gustar, y a los que no les gusta no entienden de qué nos estamos riendo y por qué una vez comprada toda la colección en DVD seguimos esperando la retransmisión de los capítulos por televisión. La verdad es que nosotros como que tampoco tenemos una respuesta a eso, pero la verdad es que no podemos olvidar el capítulo que sobre la masturbación se hizo, o el que pierden un carro en el parqueadero de un centro comercial y se demoran todo el episodio buscándolo, el del viaje a la India donde todo comienza en el final y termina en el principio, el que tienen que comprar su almuerzo en un lugar atendido por el nazi de la sopa…
Y es que una de las cosas increíbles que tiene Seinfeld es que nos reímos del programa cuando lo vemos, porque sabemos que en algún momento eso nos pasó, como cuando lo recordamos constantemente en nuestra vida diaria porque vemos que lo que del show se burlaba nos está pasando a nosotros. ¿Quién no ha estado saliendo con alguien y se ha sentido atraído por una de las amigas de su novia? ¿Quién no ha recibido una llamada para la suscripción de algún periódico o revista y no ha querido poder responder de la manera que Jerry lo hace? ¿O ha querido tratar a una cajera registradora antipática de la manera que Jerry lo hizo? ¿Esperar eternamente en un restaurante para que le den a uno una mesa? ¿Sentirse arrepentido antes de casarse? Todos son momentos de nuestra vida diaria que son la base para los chistes, las situaciones o los enredos que tanto nos identifican con en ese programa.
A pesar de que celebro el alto nivel de producción que han alcanzado las series hoy en día, hay que decir que de las mejores cosas que Seinfeld tiene es que todo el éxito del programa se debe a los guiones y las actuaciones de todos los personajes. La gran mayoría de las situaciones del programa se desarrollaban o en el apartamento de Jerry o en la cafetería donde se reunían siempre. Y es que las actuaciones de los personajes principales eran geniales, pero no se puede decir menos de la de los actores en papeles secundarios: Wayne Knight como Newman era graciosísimo, Jerry Stiler y Estelle Harris como Frank y Estelle Constanza parecían de verdad como locos, Patrick Warburton como David Puddy era un perfecto idiota, Phil Morris como Jackie Chiles era la perfecta parodia de los abogados sin escrúpulos. En fin, un reparto lleno de bueno actores que se convirtieron en estrellas gracias a este programa y a sus inolvidables papeles.
Sin embargo, para los fanáticos de la serie uno de los detalles más recordados por todos era que el único mal actor de todo este talentoso elenco, era nadie más que el propio centro del show: Jerry Seinfeld. Era muy gracioso ver como Jerry no podía evitar reírse de las interpretaciones de sus compañeros, llegando a tener que editar muchas de las escenas con una sonrisa muy mal disimulada de su parte. De alguna manera hicieron que eso funcionara, e incluso encontraron la forma de burlarse de eso en medio de un capítulo cuando Kramer le dice a Jerry: no, ese es el problema, que tú no sabes actuar.
Por muchas cosas Seinfeld puede considerarse muy novedosa en cuanto a las tématicas que trataban así como las formas en las que las trataban. En su mundo, los valores clásicos que la televisión norteamericana vendía no existían: entre ellos eran malos amigos, no se colaboraban, no les importaba la suerte de ninguno de los otros tres, nunca habían finales felices para ellos. Durante nueve temporadas las viviencias de estos cuatro amigos fueron de esta manera, lo que aprovecharon en el capítulo final donde nos hicieron creer a todos que por fin un final feliz iba a llegar a la serie, con Jerry y George trabajando para la televisión; pero que resulto en uno de los finales más inesperados y críticado en la historia de la televisión.
Seinfeld es una serie muy inteligente y muy bien escrita, que pudo burlarse de varios comportamientos sociales que todos tenemos a diario y que en muchos aspectos deberíamos tratar de cambiar. Es allí donde muchas personas no le encuentran sentido al programa, porque no se ven reflejados en él o no les parece que lo que hacemos de manera cotidiana deba ser digno de burla, como nuestras profesiones, por colocar un ejemplo.
Y es en ese sentido donde encuentro personalmente el mayor aporte de este seriado: la crítica en clave de humor a muchos comportamientos errados de nuestra vida social. Cuando Seinfeld reprocha el comportamiento altanero de la comunidad médica, es evidente que es una broma, pero lo es sobre una situación real que a diario nos toca vivir. Ya sea cuando visitamos a un doctor o en la compra de cualquier medicamento, la soberbia de la industria de la salud para con sus pacientes o clientes es notoria y común, siendo blanco de otras protestas como fueron las películas “Patch Adams“ y “El Jardinero Fiel“, sólo que aquí, a pesar de ser igual de validas, pasan tal vez desapercibidas por las risas que en el momento del reproche se generan.
Para muchos (en donde me incluyo) Seinfeld es la mejor serie de todos los tiempos. Esta terminó sus transmisiones en 1.998, en su mayor momento de popularidad, lo que la inmortalizo entre todos los seguidores que semana a semana nos embobábamos con ella, teniendo un récord de audiencia de más de 80 millones de personas en su última emisión. Como posdata, para las personas que de una manera u otra tiene interés en ver la serie, el único consejo que les puedo dar es que la vean en su idioma original.


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1 Comentario en “Seinfeld”
me encanto el articulo. No he visto la serie pero después de leer lo que escribierte estoy segura de que la vere…