
En 1971 empezó a emitirse una serie británica conocida en España como Los persuasores. La fórmula, de éxito probado, combinaba el humor y la acción con la intriga. Los protagonistas, un americano montado en el dólar gracias a su habilidad con las finanzas (Danny Wilde) y un lord inglés montado en la libra esterlina desde que salió del vientre de su madre (Brett Sinclair). Dos tipos millonarios (y por tanto con mucho tiempo libre para resolver misterios, descubrir complots, desenmascarar a asesinos y liarse con jovencitas de buen ver), inteligentes y sofisticados, y con innegables cualidades, físicas y monetarias, para ganarse el favor de las mujeres.
La elección de los actores que encarnaban a Wilde y Sinclair no pudo ser más acertada: Tony Curtis y Roger Moore, uno americano, el otro inglés, y ambos idóneos para sus respectivos papeles. Para Curtis, cuyas últimas tres películas —El rally de Montecarlo, Bajo cualquier bandera y Esta noche vamos de guerra— no habían acabado de funcionar (de hecho El estrangulador de Boston, de 1968, puede considerarse su último gran éxito en un papel protagonista), Los persuasores era una buena oportunidad de prolongar su popularidad en el medio televisivo. A Roger Moore, en cambio, le quedaba todavía lo mejor: como en Crossplot, el thriller que interpretó nada más concluir sus andanzas como “El Santo” (habían sido ocho años metido en la piel de un personaje, el de Simon Templar, que le reportó una enorme fama), su rol en Los persuasores se limitó a anticipar la que sería la segunda oportunidad de oro de su carrera: tomar el relevo de Sean Connery para empuñar la Beretta de James Bond.

The persuaders! tenía todos los ingredientes para ofrecer una hora de puro entretenimiento: bellas y lujosas localizaciones europeas, coches caros, guapas chicas en minifalda o bikini, mucha comedia, un poco de acción y unas tramas policíacas bastante dignas. No hay que olvidar tampoco el estupendo tema compuesto por John Barry (autor de la banda sonora de once películas de James Bond y de otras tan famosas como las de Zulú y Nacida libre) ni los excelentes títulos de crédito que resumen la infancia y juventud de los protagonistas utilizando entre otros recursos viejas fotos del álbum familiar de los actores. Pero la apuesta fuerte, y el gancho comercial, estaba en Curtis y Moore, cuyos cachés en aquella época no debieron de salir precisamente baratos a los productores.
El único riesgo podía ser el del divismo de las estrellas, pero si existió jamás se advirtió en el resultado final; todo lo contrario, ambos actores dan la impresión de habérselo pasado muy bien durante los rodajes y no puede negarse que la química entre ellos funciona. Los guionistas tuvieron la habilidad de conceder a cada uno de ellos el mismo protagonismo y de salpicar la interacción entre sus personajes con grandes dosis de fino humor inglés: la diversidad de culturas entre Wilde y Sinclair y el distinto origen de sus fortunas, así como su común afición por las mujeres, hace inevitable una rivalidad que se refleja en sus irónicos diálogos, aunque estos acaudalados playboys son también caballeros que resuelven sus diferencias de forma deportiva y amistosa.
La experiencia se prolongó a lo largo de 24 episodios, dirigidos por realizadores ingleses tan competentes como Basil Dearden, Roy Ward Baker y Val Guest (estos dos últimos muy conocidos por los fans de Hammer Films). Duró lo que debía durar, tanto Roger Moore como Tony Curtis seguían teniendo intereses en el cine y el éxito comercial de su colaboración fue más discreto que arrollador. Casi cuarenta años después, la serie ha envejecido bien: sigue siendo divertida y tiene el valor añadido, para los amantes de lo camp, de rendirse visualmente a los gustos estéticos de los incipientes 70, todavía muy marcados por las tendencias de la década anterior. Como anécdota señalar que el ahora Sir Roger Moore, auténtico dandi en la vida real, se encargó del diseño de vestuario de su propio personaje. Bond, Templar o Sinclair, Moore nunca ha dejado de ser él mismo.

Añadir a Del.Icio.Us



2 Comentarios en “Los persuasores”
vi esta serie alrededor del 75 cuando tenía unos 9 y pensaba que era lo más divertido que había en la tele excepto por la pantera rosa y los autos locos. Me alegró comprobar que no era una distorción de los recuerdos. la calidad sigue ahí.
Gracias por el post.
Se puede obtener los capitulos de esta serie ?
gracias