Boston Legal es una serie creada por David E. Kelley (el responsable de la sobrevalorada Ally McBeal) a partir de El Abogado, una aceptable obra televisiva que ha pasado prácticamente desapercibida por España.
En el prestigioso bufete de Crane, Poole y Schmidt, de la ciudad de Boston, contratan a Alan Shore, que ha sido despedido de Young, Frutt y Berluti tras una exitosísima trayectoria. Shore inmediatamente entabla amistad con uno de los socios de la firma, el veterano Denny Crane, constituyendo los devenires de ambos el mayor atractivo de la serie.
El fenómeno de la descarga de series de televisión por medio de redes P2P es un hecho, y esto ha provocado que Boston Legal se haya convertido en una serie sobradamente conocida, a pesar de que Antena 3 considere que es ficción para insomnes, ya que la emite de madrugada. Aquí un servidor ha aprovechado este medio para ver enterita la primera temporada, y de paso compartir mis conclusiones con todo aquel que se digne a dedicar su valioso tiempo a este blog.
Hemos visto muchas series demasiado apoyadas en su protagonista, no en vano ha marcado una época que comienza, a mi parecer, en Twin Peaks, la maravillosa serie creada por David Lynch. En ella, estaríamos ante un espectáculo soporífero que bien podría haberse vendido en farmacias como ayuda para dormir. Todo, si no fuera por el inmenso carisma de su personaje principal: el agente especial Dale Cooper (encarnado por Kyle MacLachlan, qué tiempos aquellos). Él es prácticamente la serie, y todo gira en torno a esa evidencia. Otros ejemplos flagrantes son la impresionante 24, en el que el agente Jack Bauer se lleva tooodo el peso de los capítulos, o por supuesto, House, donde Hugh Laurie convierte a un pastelón convencional sobre médicos en una ingeniosísima reflexión sobre el genio solitario.
Bien, pues esto mismo ocurre con Boston Legal. Los protagonistas, que aquí son dos, los mencionados Alan Shore y Denny Crane, hacen que una serie decentita pero aburrida sobre juicios y pleitos sea una divertidísima puesta en escena de un bufete caótico, repleto de problemas pero también de juicios ganados (¡o perdidos!), apelaciones con sentido y tensiones sexuales y afectivas entre sus socios. James Spader, al que sólo había visto en Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo y Stargate (y en ninguno de los dos casos me gusta su interpretación), está enorme en esta serie, y no creo exagerado afirmar que meterse bajo la piel del abogado Alan Shore ha sido y será lo mejor que ha hecho en su vida. Por otro lado, el otrora legendario (pero ahora decadente) abogado Denny Crane, que lleva su nombre en la compañía, está encarnado por el canadiense William Shatner (el capitán Kirk en Star Trek) de una manera genial.
El acierto de incluir a Candice Bergen como Shirley Schmidt mediada la temporada es uno de los mayores aciertos de los guionistas, ya que aportan otro personaje carismático a un elenco que se resiente si no contamos a Shore y a Crane. De hecho, a veces da la impresión de que el plantel femenino compuesto por Lori Colson (Monica Potter), Tara Wilson (Rhona Mitra) y Sally (Lake Bell) es un simple relleno para forzar situaciones amorosas y/o sexuales con el playboy en cuestión, que no es otro que Alan Shore.
Y es que Alan Shore me parece uno de los personajes más conseguidos que haya podido ver en televisión. Resulta una combinación perfecta entre la neurosis y la eficiencia, el caos y la racionalidad, la mala educación y la honestidad, la antipatía y la elocuencia, y así sucesivamente. Seductor nato, atrae a toda hembra que se cruce por su camino, y por lo general es escéptico con todo el mundo hasta que no se le demuestre lo contrario.
De hecho, es memorable la sucesión de capítulos en la que Bernie, un afeminado y resentido anciano que vive aún con su madre, decepciona profundamente a Shore ya que había creído en su inocencia, no sólo como abogado sino como persona, a lo que Bernie responde con otro crimen posterior al que había salido indemne gracias a Shore.
Shore está perfectamente acompañado por el despistado, egocéntrico, homófobo y cuasi-fascista Denny Crane, antigua leyenda de la abogacía, que ahora, por culpa del Alzheimer, resulta un estorbo para la empresa por ser ineficaz y profundamente incompetente, y sólo le une al bufete el hecho de ser un socio senior de la firma. Que le digan su nombre al oído es lo que más le excita, dada su hiperbólica egolatría y vanidad, y aunque podría resultar muy antipático en la mayoría de las ocasiones, su ingenuidad y en el fondo, bondad, unido a la sincera y bella amistad que mantiene con Shore (con algunas conversaciones antológicas), es lo que hace de él otro personaje inolvidable.
Para completar el elenco, tenemos a unos estereotipados Paul Lewiston (el mandamás de la firma) y Brad Chase, un eficaz abogado que a menudo rivaliza con Shore. En el caso de Paul, interpretado por un solvente René Auberjonois, su personaje sólo resulta interesante en limitadas ocasiones; y Mark Valley, que encarna a Brad, está totalmente desaprovechado, porque da la continua sensación de que su personaje podría dar para mucho más.
Por lo demás, unos juicios muy interesantes incluso para quien no sea muy devoto de las series de juicios, y se hace obvia la intensa y brillante labor de los guionistas, que suelen incluir dos juicios en cada capítulo, a cual más atractivo y repleto de suspense. La sintonía es pegadiza y los diálogos muy buenos y directos. Las situaciones de humor, a veces se ven muy forzadas pero otras son extraordinarias, logrando una complicidad con el espectador que ciertamente se agradece en los tiempos que corren. Sobretodo es una bendición el hecho de que los guionistas saben perfectamente cuáles son sus limitaciones y en ningún momento caen en delirantes pretensiones de obra maestra (como sí ha ocurrido, desgraciadamente, con Heroes).
Cada capítulo deja con ganas del siguiente, a pesar de que su continuidad se reduzca a pequeñas evoluciones de los personajes. Al estilo de House, vaya, con lo que ver capítulos salteados sin seguir el orden pierde su gracia pero no es algo absurdo como sucedería con otras series como Lost o 24.
Gran serie, por lo menos en lo que he podido ver en esta primera temporada. He leído por ahí que la segunda no está tan lograda, pero bien merece un visionado para hacer una comprobación propia, ya que los resultados hasta ahora han sido muy pero que muy satisfactorios.

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5 Comentarios en “Boston Legal: reflexiones de la 1ª temporada”
Es una serie magnífica. Los personajes de Alan Shore y Denny Crane enganchan desde el primer momento. La risa está asegurada ;)
me encante esta serie!!!me rio muxo mientras la veo!!jaja!!de donde te as bajado la 1ª temporada completa?es q yo solo e visto algunos capitulos sueltos (los que salen en peliculasonline.net)
es lo mas
La mejor serie de abogados jamás hecha. Y una de las mejores series de la historia.
Realmente genial.
Luego de ver hasta el último capítulo editado de Lost y la tercer temporada de Heroes, pensé que no tendría que sentarme más frente a la pantalla. Era una realidad, ya no tenía series para ver. Sin embargo, algo escéptico y por curiosidad, empecé a ver Boston Legal. Mi opinión, un humor refinado, una trama que capta tu atención, la mejor serie de abogados que he llegado a ver.
Sólo hay dos palabras para describirla: Denny Crane.