Cuando ya va mediada la sexta temporada de la serie de televisión 24, desde aquí sólo podemos hablar de la inmediatamente anterior, y las conclusiones extraídas a partir de ella.
La premisa de la que parte esta serie resulta tan atractiva y original que da hasta escalofríos. Se narran las aventuras (y también peripecias) del agente especial de la UAT Jack Bauer, de forma que cada temporada (24 capítulos) es un día de su vida. Y sí, como puede adivinarse, cada capítulo es una hora. Es, en definitiva, una serie en tiempo real, aunque se permite ciertas licencias temporales que obligaron a los productores a quitar el rótulo “los siguientes hechos suceden en tiempo real”.
De las cuatro temporadas anteriores, la más espectacular había sido sin duda alguna la tercera, con un intento de atentado contra los EEUU por medio de un arma química. En ella, los villanos se sucedían según las circunstancias, y la tensión acumulada era tal, que en el último capítulo de la temporada podíamos ver a Bauer llorando desconsoladamente por todo lo que había sufrido, con una emotividad pasmosa y aportando humanidad a un personaje todoterreno que, a todas luces, no deja de ser de carne y hueso.
Lo primero que llama la atención es su personaje principal, encarnado por un Kiefer Sutherland ciertamente resucitado. Jack Bauer es algo así como el agente perfecto. Es inteligente, atrevido, falto de escrúpulos, seguro de sí mismo, ágil, audaz y un sinfín de virtudes que lo colocan un poco por encima de Jason Bourne y muy por encima de James Bond. Pero también comete errores, y no duda en torturar a sus enemigos cuando saben algo que él necesita saber. Su lealtad a sus superiores es incuestionable, pero al final de la cuarta temporada tuvo que simular su muerte para no ser capturado por el gobierno chino.
Así que en esta quinta temporada, un sicario comienza la historia a lo grande, asesinando a las cuatro personas que sabían el paradero de Jack, entre ellos unos personajes indispensables en las temporadas anteriores (incluido el ex-presidente de los EEUU David Palmer). Jack, visto lo visto, ha de volver a buscar al responsable de tal atrocidad. A duras penas, porque bajo el nombre falso de Frank, ya había rehecho su vida y encontrado una familia. Mientras tanto, el presidente Charles Logan está a punto de firmar un tratado con Rusia para neutralizar la amenaza terrorista.
En esta frenética propuesta, encontramos una cantidad inabarcable de conspiraciones, traiciones, giros sorpresivos, ataques, descubrimientos de Jack, situaciones tensas y todas excelentemente llevadas. No sé dónde leí: “dos capítulos seguidos de 24 son como una gran película de acción”. Y no puede ser más cierto. Al ritmo de la efectiva partitura de Sean Callery, la por lo general correcta y discreta dirección, y las interpretaciones, 24 es sin lugar a dudas una de las series mejor realizadas que puedan conocerse. Su minuciosidad es tan palpable que es una garantía de interés y atención por parte del espectador.
No quiero desvelar más detalles de la trama, porque perdería el encanto de una historia totalmente pensada para mantener en vilo al espectador, y hacerle suspirar de insatisfacción cada vez que se acaba un capítulo (por aquello de esperar hasta la semana siguiente al próximo episodio). 24 es un thriller, un magnífico espectáculo televisivo y una gran historia policiaca, con espías, terroristas, intentos de atentado contra el presidente o directamente contra el país. Se recalca mucho su principal virtud: el espectador sabe que Bauer debe, por ejemplo, llegar a un lugar antes de los próximos 5 minutos, y expone tramas secundarias pero directamente relacionadas con los sucesos, de forma que en 24 no existe el concepto de altibajo.

Las interpretaciones de Gregory Itzin y Jean Smart como Logan y la Primera Dama son increíbles, dándole una riqueza argumental y unos matices pocas veces vistos en una serie de este estilo. Asimismo, sobresalen los personajes de Mike Novic y Aaron Pierce, asistentes del presidente cada uno a su manera. Y en la UAT, el excelente y sensato jefe Bill Buchanan y la extraña compañera de Jack Chloe O’Brian, que no en vano es el único personaje que ha aguantado las 5 temporadas junto al héroe.
24 es una orgía de giros argumentales, de sorpresas y de continuas adversidades para el incombustible Jack Bauer. Sin duda, una experiencia nueva y única para el espectador, que puede regocijarse al contemplar una serie cuidada al detalle, de acción pero libre de tópicos, con personajes inolvidables y unas horas que jamás habían pasado tan rápido.
Dicen que la sexta temporada está flojeando. Si la diferencia no es muy abismal, a priori le doy un notable a la inminente sexta temporada, ya que las anteriores (sobretodo la primera, la tercera y la quinta) son de matrícula de honor.


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Sin Comentarios en “24: reflexiones de la 5ª temporada”
La serie es excelente, me encanta Kiefer Sutherland es ideal para el personaje, me mantiene con la adrenalina alborotada durante todo el capitulo, es sensacional.
genial tan secillo como esto… es genial… ya quisiera q personajes como los de ctu estuvieran en la realidad, para contratacar a los terrorristas