Cine histórico, Directores

The pianist

Por Laura M., en 20 de Mayo de 2008

Dirigida en el año 2000 por el cineasta Roman Polanski, The pianist aborda, una vez más en la historia cinematográfica, los sucesos durante la Segunda Guerra Mundial y el genocidio del Holocausto. Aquí, sin embargo, aun en su temática recurrente, el film propone una interesante dualidad que contrapone la brutalidad del entorno y cierto lirismo dispuesta sobre el protagonista en una minuciosa y acertada estructuración del relato. La narración fue basada en las memorias del músico polaco de religión judía Wladyslaw Szpilman, aquí encarnado por el magnífico Adrien Brody.

a233635.jpegEl inicio del film sitúa al espectador en el año 1939, en una pequeña sala de transmisión radial en la ciudad de Varsovia. Aquí veremos a la figura protagónica, Szpilman, ejecutar con maestría y parsimoniosamente su piano y es entre las suaves notas de un concierto de Chopin que comienzan a oírse estruendos aterradores. La invasión alemana a Polonia comenzaba a cobrar sus víctimas y daba inicio a la atroz guerra. El protagonista no deja de interpretar su pieza, aún a pedido de su productor, sino hasta que un misil cae sobre el edificio en que se encontraba arrasándolo por completo. Pronto retorna a su hogar y junto con su familia parece hallar consuelo en las noticias que afirman, ante el ataque, la declaración de guerra por parte de las fuerzas aliadas. Sin embargo pronto la situación se torna aun peor con la progresiva marginación de la comunidad que acaba por conminarlos a su asentamiento en ghettos, precarios espacios regidos íntegramente por la tiránica y salvaje fuerza invasora. Veremos entonces cómo los habitantes son forzados a identificarse empleando bandas con la estrella de David en sus brazos, a realizar labores inhumanas y someterse en forma constante al maltrato directo por medio de múltiples métodos de tortura fundamentados en una aberrante teoría, absurda, de jerarquización natural. Szpilman y su familia han sido destinados allí y pronto separados por las autoridades. Es entonces que la narración desarrollará la acción del músico en su búsqueda de supervivencia pues, por ejemplo, le veremos ocasionalmente, ejecutar su piano en bares donde se concentran colaboradores militares.



El súbito transporte de una gran cantidad de habitantes hacia un campo de concentración apartará al músico de su familia pues poco antes de partir fue rescatado por un antiguo conocido. El padecimiento entonces se intensifica ante la pérdida de los suyos y con el trabajo que es obligado a realizar en la fábrica que emplea a los restantes integrantes judíos como mano de obra.
Años transcurren desde ello, el pianista debe de presenciar incesantemente las atrocidades cometidas y los levantamientos internos que fueron finalmente sofocados y sus colaboradores prontamente eliminados. El asentamiento comenzaba entonces a transformarse en un sombrío y desolado paisaje en que Szpilman debe procurarse el sustento aún en su alarmante estado de desnutrición y decaimiento. Pronto halla en un destruido edificio una lata de conservas que se dispone a abrir en una ardua maniobra a falta de abrelatas para, inmediatamente, apercibir que estaba siendo observado por un oficial alemán, el capitán Wilm Hosenfeld (Thomas Kretschmann). Una súbita tensión se impone en la narración y el terror se cierne silencipianist.jpgosamente sobre el protagonista. Mas inesperadamente aquél le reconoce por su profesión musical y le pide ejecute una pieza en el piano que casualmente se hallaba próximo. Es así que en una suerte de extraño acto de piedad le conduce hacia un escondrijo aislado en el piso superior de un edificio donde se compromete a dejarle periódicamente comida y abrigo para su subsistencia. Poco después comienza el desenlace del film que presenta aún algunos sucesos inesperados.

El film propone un acercamiento general al suceso desde una búsqueda meticulosa en la producción de su relato y su narración. El rodaje fue realizado en amplios estudios donde fueron recreados los espacios donde se lleva a cabo la acción como así también en locaciones donde efectivamente se desplegó el monstuoso poderío alemán. Todo ello con una asombrosa verosimilitud propulsada por un elenco sólido, liderado por la magnifica interpretación de Brody, en conjunción con una composición propuesta por el realizador que instaura el desarrollo de la acción desde un tiempo propio que permite contemplar la obra con sus dinamismos y sus silenciosas pausas.

Para abordar este fenómeno de la recurrencia reiterada al asunto mediante estos productos creo pertinente aludir a un fragmento de la obra del profesor Andreas Huyssen, En busca del futuro perdido. Allí el autor plantea la idea de la memoria como una categoría presente entre las preocupaciones esenciales del pensamiento occidental desde la década de 1960 aproximadamente. Mas es en una suerte de segundo estadio, iniciado en 1980, que comienza a emerger el asunto del Holocausto en los debates debido a una serie de aniversarios, entre los que se halla, por ejemplo los cincuenta años del acceso de Hitler al poder. Desde entonces ésta cuestión se ha convertido en objeto de discursos y reflexiones en forma globalizada llegando a ser un “tropos universal”, en palabras del autor, es decir, una suerte de referencia con la que se parangonan otros sucesos traumáticos sin un claro discernimiento de las diferencias específicas entre ellas. Y es esta cuestión de la construcción de la memoria a la que se aboca el autor en su obra, aquí aludiendo a los múltiples productos comerciales, como libros o películas, que contribuyen a la espectacularización del suceso imponiendo, indefectiblemente, una interpretación del asunto. La hipótesis del autor radica aquí en que la recurrencia profunda a la memoria y la “musealización” constituyen una forma de aplacar el miedo a que “las obras devengan obsoletas y desaparezcan” en la vertiginosa velocidad del presente favorecida por una serie de factores entre ellos las innovaciones tecnológicas y el desarrollo de los medios de comunicación.
Si bien la obra continúa proponiendo excelentemente el asunto, creo que esta breve referencia puede ser de utilidad para abordar desde otra perspectiva obras de esta índole a la luz de sus reflexiones no solo contemplando su carácter estructural sino como un discurso sintomático.

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