
Como buen nacido en la década del `70, mi romance con el cine comenzó, gracias a mi papá, aproximadamente a partir de 1983, año en que se restituyó la democracia en Argentina luego de una brutal dictadura, es decir, yo tenía unos 7 años…
El escenario mundial estaba convulsionado por las tensiones de la llamada “Guerra Fría”, que no era nada más ni nada menos que una batalla ideológica, política y económica-social caracterizada por una carrera tecnológica y armamentista nuclear entre los dos grandes bloques en los que había quedado dividido el planeta luego de la Segunda Guerra Mundial. Por un lado las naciones occidentales con Estados Unidos (EEUU) a la cabeza y su postura capitalista y neoliberal, y por el otro las naciones europeas orientales que conformaban la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los países asiáticos como China, Corea del Norte y Vietnam con una política comunista y/o socialista.
Todo tipo de mensaje, texto o relato se volvía entonces una gran oportunidad para la propaganda política-económica y es, dentro de este contexto, que el cine comienza su transformación. Promovido y difundido mundialmente por la maquinaria de la gran industria norteamericana de Hollywood, se comienzan a dejar de lado los proyectos más artísticos y/o culturales, y los comerciales o “marketineros” comienzan a ganar terreno, dando lugar a los llamados productos blockbusters.
Hay un muy buen trabajo publicado en internet sobre todo este tema que enfáticamente les recomiendo leer, el mismo se llama “El cine norteamericano de los años ochenta y noventa” y está escrito por Esther Viyuela Illera, una profesional de la comunicación y catedrática española experta en cinematografía. En el mismo, ella asegura que: “Para comienzos de los ochenta, tras cuatro décadas de transformaciones sucesivas, Hollywood ha dejado de ser una fábrica de sueños para convertirse casi exclusivamente en un espacio en el que impera una única ley: la de la rentabilidad inmediata. Con esto no pretendemos decir que en etapas anteriores no se buscara la rentabilidad económica de las películas, sino que en los años ochenta y noventa (y esta tendencia se prolonga hasta nuestros días) ésta parece haberse convertido en el único objetivo de la industria cinematográfica norteamericana”.
La autora también alega que el genero de acción, es un genero joven que nació y se cultivó precisamente en las décadas del `80 y del `90, “que se caracteriza por una continua y constante desmesura (en la forma y el contenido); donde la acción suele ser sinónimo de confusión; la historia, de yuxtaposición de anécdotas; y la progresión narrativa, de acumulación. Son filmes que siguen un modelo muy similar, con una trepidante sucesión de motines, peleas, explosiones, persecuciones, tiroteos, frases lapidarias y situaciones previsibles”.

Yo creo que la creación del “antihéroe” Jhon J. Rambo representa al dedillo todo lo anteriormente expuesto. Rambo es caos, es acción, es entretenimiento, es el triunfo del “bien sobre el mal”, es propaganda del estereotipo conservador republicano y capitalista norteamericano, al menos a partir de la segunda entrega de la saga, que en Argentina se llamó Rambo II La Misión (First Blood Part II 1985), ya que la primera, Rambo Primera Sangre (First Blood 1982) me parece un flor de peliculón y es más un drama -que habla de las vivencias de un veterano de guerra- que una película de acción.
Así, frente a la atenta y fascinada mirada adolescente de los hijos profesos del capitalismo y neoliberalismo salvaje, es decir, nosotros (el target), Rambo fue convertido en el icono de culto máximo de la acción, de la guerra y de la violencia como pocos personajes en el cine hoy lo son, y Silvester Stallone, pasó a ser el producto ideal para este papel, sobretodo si tenemos en cuenta que el sexagenario actor profesa, sin condicionamientos, la fe republicana.

Propulsora de una serie de películas “copiadas” y protagonizadas por diversos actores (que luego se encasillarían fuertemente dentro del género de acción) como Chuck Norris, Van Damme y hasta el mismísimo Arnold Schwarzenegger, Rambo potencia el estereotipo de antihéroe americano que lucha contra el mal (normalmente los malditos y opresores comunistas) en pos de la “libertad” y haciendo gala de la frase de que “el fin, justifica los medios”.
Más allá de esta lectura que hoy, ya un poco más viejo (solo un poco) y con más información a mi disposición, me animo a hacer sobre los mensajes entregados por la propaganda americana, debo admitir que todas estas películas me entretenían de sobre manera en mi niñez y adolescencia, tal vez porque era mi descubrimiento del cine en toda su magnitud, tal vez porque como dice Sly todos llevamos un ser violento adentro que espera por salir en algún momento…

Rambo IV, Regreso al Infierno (Rambo, to Hell and Back 2008) no deja entonces de hacerme sentir una leve nostalgia sobre la década del `80, razón por la cual no podía dejar de verla. Pero a diferencia de lo que opina mi compañero Octavio Ortega, a mi no me pareció la mejor de la saga, si creo que trata de regresar a sus raíces después de aquella fallida tercera entrega del año 1988 llamada Rambo III, pero me parece que el guión queda atrapado entre el drama de la primera y la entretenida y violenta segunda parte.
Es decir, me resulta muy parecida en su desarrollo a Rambo II, con un rescate de por medio en un campamento de enemigos muy malos y sádicos, en donde nunca podríamos imaginarnos ni siquiera la presencia de la bella y angelical Sarah Miller (Julie Benz, a quien he visto hacer de mala en la serie de vampiros Angel), de solo pensar en eso, creo que nosotros mismos tomaríamos las armas para ir al rescate. Y por otro lado, durante los primeros 30 minutos de película, como en la primera entrega pero sin el mismo resultado, se explora el drama psicológico del personaje, tratando de mostrar lo horrendo de la guerra y como lo puede a uno traumatizar, obviamente todo ese mensaje de “no a la guerra” se cae a pedazos cuando el “héroe” se ve “obligado” a tomar las armas, y ahí vamos de nuevo con eso de que “el fin justifica los medios”…

Ya sin el enemigo comunista dando vueltas por el mundo contra quien luchar, el relato se esfuerza por demonizar al enemigo valiéndose de un sadismo como nunca antes se había visto en toda la saga, pero más allá de que eso pueda ser cierto o no, no dejo de ver ese mensaje implícito que justifica el intervencionismo norteamericano en aquellos lugares del planeta en donde considera que se violentan las libertades.
A pesar de todo esto la película entretiene, se nota que Stallone es prolijo como director, se manejan muy bien los silencios en el filme y Sylvester logra además, una sobria actuación, tal vez por conocer tan bien a su personaje. Es probable en este punto, que su propia nostalgia lo haya llevado a hacerlo tan bien.
Particularmente la recomiendo para ver un domingo con amigos ochentenos y pochoclo (popcorn) en el sillón de tu casa, sin mujeres porque difícilmente soporten el sadismo del film. Si me piden que haga un ranking, pongo a Rambo I en primer lugar, Rambo II en segundo lugar y Rambo IV en el tercero. Si tengo que ponerle una puntuación, le doy un 5 de 10 y un suspiro nostálgico por haberme llevado un rato al pasado…
En fin, ya tienen las dos opiniones, la de Octavio y la mía, solo nos resta conocer la de ustedes.


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6 Comentarios en “Rambo IV, Regreso al Infierno”
yo ahorita acabo de ver esta pelicula y si estas en lo correcto esta parte es mas sangrienta que las otras. algo que me da miedo es como este actor demuestra en parte los orrores de la guerra pero de una manera exagerada, bueno yo asi lo veo, lo que si me queda claro que esta parte IV dejara a muchos niños spicologicamente dañados por que se deja claro que tines que matar o sino te matan. aver si no vemos algun niño agarrar la pistola de su papa y jugar al rambo, asi como los niños que se aventaban de una segunada planta creyendo ser power ranyers jejejeje. lo que si me dejara claro que en las escuelas de los estados unidos apareceran muchos rambos tratando de causar muchas muertes. aunque digan que tiene algo de cristiano la pelicula o el filme. asi que en pocas palabras esta pelicula no me dejo nada que aprender, sino mas de lo mismo, VIOLENCIA.
La verdad es que es una pelicula bastante mala, y Silvester Stallone, deja mucho que desear como actor; con respecto al comentario de Manolo, loos daños “SPICOLOGICOS” no se si estan descritos en algún manual de Psicología; por otra parte es raro que cualquier muchacho, pueda coger “la pistola de su papa” y matar a nadie pues en este País no se pueden tener armas de fuego, por esa misma regla de tres, tras ver la pelicula Superman, se tirarían todos por las ventanas, seamos sensatos y critiquemos las peliculas por su argumento, fotograía, interpretacion, guión etc, y no nos metamos a evaluar otras consecuencias gratuitamente.
Salu2
[...] De principio a fin habrá que acostumbrarse a implementar nuevas tendencias en coches de la envergadura del 599 GTB Fiorano, pues esta vez se adiciona un nuevo nombre “Stallone” que no guarda relación precisamente con el afamado actor Silvester Stallone, sino que tiene más concordancia con el significado de “Stallion” que es lo mismo decir caballo semental, y como no si el nuevo Ferrari 599 GTB Fiorano Stallone es “llamativo”, a lo menos, ya juzgará cada quien si es bonito o no, pero la pregunta será ¿los cambios incluidos en esta nueva versión, obedecen realmente a entregar mejores prestaciones o solo quieren más de lo mismo con nuevo chasis? [...]
Quien se acomode en su butaca para ver una pelicula de Rambo, sabe que la violencia, las balas, los machetazos y uno que otro mensaje de lealtad (Dar la vida para salvar a alguien) son los ingredientes claves de estas peliculas. Bajo esta aclaración, para quienes esperabamos verla, creo que quedamos muy satisfechos, no aburre, los efectos de sangre y mutilaciones (nuevo en la saga Rambo) estan trabajados de manera espectacular. Creo que no viene al caso intentar analizar otros aspectos que no son patrimonio de estas peliculas. Considero que entre la pelicula Rocky Balboa y Jhon Rambo, cada una en su estilo, esta última esta mejor lograda. Resumen: Si te gustaron las peliculas de Rambo, definitivamente esta no te va a decepcionar.
Antes que nada, gracias Raúl por tu comentario sobre la película. Como lo habrás leído en el artículo yo coincido con tu postura, la peli entretiene como todas las demás y es por eso que la recomiendo para ver con el grupo de amigotes…
Sin embargo, me resulta muy difícil no analizar esos otros aspectos que dices vos, no son patrimonio de este tipo de cine. Yo creo que si lo son, porque el cine en EEUU es hoy una manera de hacer propaganda sobre un estilo de vida, es una de las formas con las que el “gran país del norte” ha ampliado sus fronteras culturales, llevando sus modismo a otras partes del mundo en donde las culturas propias nada tienen que ver con el estilo de vida norteamericano. No digo que todo el cine sea así, pero si considero que la gran industria lo es… tampoco creo que en todos los casos sea un proceso conciente, simplemente quienes hacen las películas estan sociabilizados y culturizados por este mensaje de capitalismo y neolibrealismo desde siempre, por lo que estos directores pueden tener buena intenciones (por ejemplo hablar en contra de la violencia y la guerra) pero terminan cayendo en lo único que conocen (la violencia como medio de llegar a la supuesta paz). Creo que al gran Oliver Stone no le pasa esto, puede hacer películas de mucha acción y violencia pero el mensaje es distinto… pero esto es así por que el tipo tiene otra formación, esta abierto a otras posturas y luego él decide desde un punto de vista superador al de la ignorancia.
En fin, igual creo que este filme entretiene, una vez más gracias por tu comentario que permite el desarrollo de un buen debate sobre este tema, creo que ese es el objetivo principal de este espacio. Saludos.
Niños por el amor de Dios no vean esta película (asquerosa)…hasta meten a Dios…La paz sólo la da Jesucristo, no las armas. Salu2