Desde hace unos días tenemos en nuestras carteleras Death Proof, segmento de Grindhouse dirigido por Quentin Tarantino que, para nuestra desgracia o alborozo, ha visto la luz como película independiente en nuestro país, al igual que le sucediera a la parte de Robert Rodríguez, Planet Terror.Y es que parece ser que en nuestro modesto país no tenemos costumbre de Grindhouse y no podemos llegar a comprender el complejo fenómeno socio-cultural que conlleva. Así, los únicos países donde lo último de Rodríguez y Tarantino ha visto la luz tal y como fue concebido ha sido en los Estados Unidos y en Inglaterra, llegando al resto de los mortales como dos obras distintas. Sin embargo, para “apaciguar” los ánimos del público que ha tenido que pagar dos veces por lo que era, originalmente, una misma obra, Planet Terror y Death Proof han sido estrenadas con un metraje bastante mayor al que se puede observar en la sesión doble. No han faltado voces que digan que la versión extendida no hace más que añadir minutos innecesarios al film, provocando que algunas escenas resulten demasiado densas para el espectador, sobre todo durante la primera media hora.
Death Proof cuenta la historia de Stuntman Mike (Kurt Rusell), un especialista de cine en horas bajas que utiliza su coche como arma para asesinar a chicas jóvenes en la carretera. Es una película “unilineal”, vista desde una sola perspectiva (nada que ver con Pulp Fiction, Reservoir Dogs o cualquier obra anterior del director). Se trata de una historia sencilla, pues originalmente debía desarrollarse en bastante menos tiempo del que dura la versión europea del film, y que rinde homenaje al cine de serie B que se veía en las sesiones dobles.
Sin embargo, el film va mucho más allá de esta idea; Death Proof se convierte en un homenaje, no sólo a la serie B o a las películas de persecuciones (las road movies, un referente cultural del cine norteamericano), sino a toda la obra del director de Tennessee; comenzando por lo más obvio, el Twisted Nerve que lleva Abernathy en el móvil, hasta las conversaciones que recuerdan los mejores momentos de Pulp Fiction, pasando por el VIPERS que puede leerse en el traje de animadora de Lee, en alusión al “Escuadrón Mortal Víbora Letal” (The Deadly Viper Assasination Squad, Kill Bill).
Y esto es sólo un botón. Además, Quentin no se olvida de sus “marcas de la casa”, y nos volvemos a encontrar todos sus tópicos: fetichismo por las chicas descalzas, escenas grabadas desde el maletero del coche, cigarrillos Red Apple, enormes diálogos (que vuelven a ser la mejor carta de presentación de los personajes), violencia explícita y, como siempre, una banda sonora impecable.
No podemos, sin embargo, dejarnos en el tintero las fuentes de las que bebió Tarantino para rodar Death Proof: cintas como Vanishing Point (1971, traducida en nuestro país como “Punto límite: cero”), Bullit (1968) o The Getaway (1972, “La huída”), grandes exponentes del fenómeno road movie. Tarantino intenta acercarse a estas películas y homenajea a los coches clásicos americanos; Chevrolet Nova, Dodge Challenger, Ford Mustang, Dodge Charger…
Además de estas películas de persecuciones, podemos encontrar, al menos, otras dos películas que sirvieron de inspiración a Quentin; una de ellas es Faster, Pussycat! Kill! Kill! (Russ Meyer, 1965), donde tres atractivas bailarinas ponen el toque erótico a un film que ofrece sexo, violencia y carreras de coches. La otra película es más reciente, Escape from New York (“1997: Rescate en Nueva York”, de 1981), donde un preso conocido como Serpiente Plissken deberá intentar rescatar al presidente de los Estados Unidos. A Serpiente Plissken no lo interpreta otro sino Kurt Rusell, luciendo la misma enorme cicatriz en su cara.
Sumándolo todo, tenemos un film de 95 minutos en el que a Tarantino le da tiempo a homenajear a las road movies, desarrollar numerosas autoreferencias que harán las delicias de los seguidores más acérrimos e incluso a mantenerse fiel a sus costumbres. Es decir, que una vez más, Tarantino hace absolutamente lo que le da la gana. Y ojalá siga haciéndolo mucho tiempo.


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4 Comentarios en “Lo último de Tarantino: Death Proof”
Hola, soy nuevo por estos lares, pero leyendo este post, solo puedo decir que estoy deacuerdo, quizas Deaht Proof, no es la mejor de las peliculas de Tarantino, ya que los precedentes son Pulp Fiction, Reservoir Dogs, entre otras, pero si tengo que decir que en mi caso me dejo un buen recuerdo, por sus largas parrafadas, ese humor suyo tan caracterisctico, vamos que no me arrepenti de ir a verla.
Saludos.
(Nota personal: Tendré que visitar mas esta web)
[...] allcock escribio un post muy interesante, Aqui os pongo un extracto frikis!!:Desde hace unos días tenemos en nuestras carteleras Death Proof, segmento de Grindhouse dirigido por Quentin Tarantino que, para nuestra desgracia o alborozo, ha visto la luz como película independiente en nuestro país, al igual que le … [...]
[...] por el estilo. En sí pensé que se podría tratar de una de las películas post Tarantino, para ser más específica llegué a pensar que sería una especie de Reservoir Dogs [...]
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