Brett Ratner sabía lo que hacía cuando, con sólo 29 años, dirigió una película llamada Hora Punta, que abarcaba las andanzas de dos policías, uno chino y serio (Jackie Chan) y otro afroamericano gracioso (Chris Tucker). A pesar de todos sus defectos y limitaciones, la combinación humor-acción resultó satisfactoria y su falta de pretensiones fue, con mucho, su mayor virtud. La secuela no se hizo esperar, con un argumento muy similar, pero con diferentes villanos. Lo mejor que aquella Hora Punta 2 fue que estaba a la altura de la primera, en cuanto a gags y escenas de acción.
La fórmula funcionaba, y ahora viene esta inevitable tercera parte, que repite exactamente las directrices que habían fundamentado a sus predecesoras. Esta vez, la acción transcurre en París, donde Lee (Chan) y Carter (Tucker) han de proteger a una mujer que posee información sobre los que han intentado asesinar al embajador Han (a quien Lee escoltaba). A partir de ahí, no hay argumento, sino espectaculares persecuciones, tanto a pie como en coche, explosiones y un sinfín de excusas para que Jackie Chan muestre sus increíbles dotes coreográficas para combates cuerpo a cuerpo, algunas exageradamente inverosímiles y otras no tanto.
Hay que reconocer que el factor entretenimiento se mantiene, pero las labores de guión, que a pesar de su carácter convencional habían ayudado a que las otras partes fueran decentes, en ésta son francamente horribles, y los minutos transcurren sin que dé la sensación de que el desarrollo argumental arranca, si es que en algún momento existe. No obstante, la sucesión de pasajes en donde se combina acción y comedia no están exentas de buenas intenciones, lo que no salva la sensación de que, con esta película, la saga ya ha perdido el rumbo y pide a gritos su cierre.
Como vehículo de lucimiento de Jackie Chan, la cinta se mantiene casi intacta, a pesar de que al actor se le empiezan a notar los años de manera irremediable, y la película lo nota. Chris Tucker le pone muchas ganas (la trilogía Hora Punta es lo único en lo que ha participado en 10 años), y entre los dos cumplen unas interpretaciones aceptables (la película son ellos), del todo hilarantes, en el buen sentido. Pero se encuentran rodeados, a excepción de Yvan Attal como el taxista George, de villanos y secundarios sin gracia, aunque resulten curiosas las apariciones de Philip Baker Hall, como jefe de policía, y el legendario Max Von Sydow como embajador, haciendo éste último un papel calcado al de Minority Report.
Para los amantes de la acción y el público no demasiado exigente puede resultarles muy agradables las escenas del cabaret parisino, el intento de caza de Chan al francotirador, el interesante guiño a Juego de Lágrimas, y la espectacular pelea en la Torre Eiffel. A pesar de que da la sensación de que esta película la hemos visto infinitas veces con otros matices, personajes y perspectivas, Hora Punta ha demostrado con creces que se encuentra por encima de la media en cuanto este tipo de cine se refiere, pero habría sido preferible que, con esta tercera parte, se hubiese cerrado la saga de una forma más elaborada y sin que sean tan evidentes las desesperadas ganas de los productores de ganar dinero rápidamente. De la banda sonora ni hablamos, porque su mejor cualidad es su intrascendencia.
En definitiva, Hora Punta 3 es una película de usar y tirar, decepcionará a los que esperaban que igualase el nivel de las anteriores, pero con todo, sigue siendo una película de acción a tener en cuenta, algo más interesante que la bazofia a la que nos tienen acostumbrados últimamente.


Añadir a Del.Icio.Us



Comentarios de “Hora Punta 3: lo de siempre, pero menos”
Aun no se han realizado comentarios.