Brain Candy, estrenada en 1996, es el primer y único film del reconocido grupo de comediantes canadienses The Kids in the Hall que, luego de cinco temporadas televisivas se dirigieron a la pantalla grande con un proyecto que generó una gran polémica por su temática y el tratamiento de algunos de sus personajes como así también pobres recaudaciones en taquilla pero logró, por el contrario, reafirmar la apreciación de sus fieles seguidores.

El film se inicia en el precario laboratorio dirigido por el Dr. Chris Cooper donde, luego de una ardua investigación, se halla una posible cura para la depresión. Ante el inminente cierre del espacio de estudio por cuestiones económicas Cooper se ve forzado a llevar su producto a la comercialización aun no habiéndose realizado las pruebas para confirmar su efecto. Esta maniobra ayudaría, asimismo, a la empresa productora, Roritor Pharmaceuticals a superar su crisis. Es así que la droga Gleemonex, que ha sido, para peor, catalogada de venta libre, se convierte en una sensación y no es, por tanto, solo usada para casos clínicamente necesarios sino en cualquier ocasión, sin miramiento alguno.
El funcionamiento de la medicación consiste en hallar en el subconsciente del paciente un recuerdo verdaderamente feliz para bloquearlo químicamente y lograr un estado de constante satisfacción, mas no transcurre mucho tiempo hasta que comienzan a emerger los primeros casos de efectos secundarios. Pronto veremos a pacientes como a la Sra. Hurdicure que luego de consumir la pastilla e instaurar su recuerdo feliz, la ocasión en que su hijo le visita forzosamente para navidad, entra en un estado de coma. Así aumenta la cantidad de casos y se instala un conflicto entre la empresa productora y el grupo de científicos a cargo de la invención con el fin de atribuir públicamente la culpabilidad. La conclusión del film es coherente con el estilo y esta particular visión social de The kids in the hall que es, sin duda, aún vigente pues plantea abiertamente la dominante necesidad de recurrir a soluciones provisorias para desviar la atención de las problemáticas que rodean al individuo y su imposibilidad, incapacidad o temor de resolverlas. Vemos aquí el carácter controversial del film en su historia mas también cabe destacar ciertas cuestiones generadas a partir de personajes como el abyecto y temible Don Roritor, a quien se consideraba una certera emulación de Lorne Michaels, creador de Saturday Night Live y personaje clave para el ingreso de The kids in the hall al ámbito televisivo. Diferente sucedió con Cancer boy, un niño demacrado en silla de ruedas que afirma con una sonrisa datos sobre, por ejemplo, su tratamiento y gana, en una entrega de premios musicales, un galardón por una perturbadora canción de su autoría. Este personaje fue inicialmente llevado a la pantalla en el ultimo show televisivo del grupo con el fin deliberado de “ser lo mas insultantes posible” e incluido en el film, mas su aparición fue en su momento fue considerada altamente ofensiva. Finalmente parte de esta controversia se evidenció en el escaso exito del film.
El grupo, compuesto por Scott Thompson, Kevin McDonald, Mark McKinney, Dave Foley y Bruce McCulloch, tuvo sus orígenes en el ámbito teatral canadiense donde sus integrantes conformaban, a excepción de Thompson, dos agrupaciones humorísticas: The Audience y The Kids in the Hall. Fue en el año 1984, en Toronto, cuando ambas bandas se unieron bajo el nombre posterior e incluyeron temporalmente al trabajo a varios actores, entre ellos a Paul Bellini, que hace su aparición en el film vestido con una toalla blanca en el clip “Happiness pie”. La inclusión del 5º componente se produjo en el frecuentado ambiente under donde, se dice, Thompson, para entonces solo un espectador, capto la atención del grupo arrojándoles donuts. Cierto o no, se integró final y oficialmente a KITH en el año 1985. Una pequeña separación, durante la que Mark y Bruce fueron convocados luego de un show por scouts de Saturday Night Live para escribir los libretos, dio paso a la consideración de Lorne Michaels para que la troupe armase su propio programa. Para ello The Kids viajaron a Nueva York y, luego de un entrenamiento cómico, produjeron en 1988 su primer piloto para la HBO. Con el programa aceptado por las autoridades el grupo profundizó ciertas cuestiones estilísticas, consecuencia de, pero ciertamente, con un humor más oscuro y quizás ofensivo. La mayoría de los personajes eran interpretados por sus integrantes pero, a diferencia de aquellos, los personajes femeninos eran representados indiferentemente por todos los componentes, quizás, menos caricaturescamente. Invariante es la absurdidad de las situaciones abordadas, casi siempre anclados en un espacio, en un ambiente plausible y ciertos personajes inconcebibles como The Headcrusher un individuo que encuentra diversión aplastando con sus dedos las cabezas de los transeúntes, a distancia o el gato en el sombrero, encarnado por Dave Foley, leyendo la biblia del Dr. Seuss con su correspondiente adaptación de la crucifixión. Asimismo entre los más apreciados personajes se halla, sin duda, el artista multifacético y abiertamente homosexual Buddy Cole, y Gavin, un inquietante niño con la costumbre de hablar incesantemente sobre cuestiones bizarras a perfectos extraños.
Fue luego de la culminación de la quinta temporada que el grupo rodó el film y luego de un período de separación, se reunió en el 2000 con el fin de comenzar una gira en Norteamérica. Los integrantes del grupo continuaron entonces sus proyectos personales con ocasionales presentaciones conjuntas.
Brain Candy, como en general la totalidad de las creaciones de The kids in the hall, puede presentar un humor, quizás, algo inaccesible pero para quienes disfrutamos de sus creaciones constituye una razón mas por la cual reconocer la genialidad de esta troupe.



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