Segundo día del 10º Festival Internacion de Cine Independiente de Buenos Aires, BAFICI para los amigos. Compartimentar la jornada, correr de sala en sala, sentarse en uno de los cafés o la sala de prensa y saludar a los conocidos. Apuntar próximas películas, correr a otra sala, entrar a videoteca.
Hoy, por la mañana, fue el turno de “Luego”, film de la competencia local dirigido por Carola Gliksberg. Partiendo de un minimalismo interpretativo mezclado con algo de distanciamiento, la directora se concentra sobre rasgos y gestualidades específicas de sus personajes.
Tres historias, tres grupos. Primero, dos amigos que dejan de verse como tales, al menos ella, que no ve la hora de decirle que tiene ganas de que su mejor amigo, el que la conoce desde la infancia, sea algo más. Después, una pareja que recién comienza, y con “potencial”, pero él se va a vivir afuera; ella está embarazada, pero no sabe cómo decírselo. Por último, un hijo que toma una decisión crucial que, seguramente, cambiará la dinámica familiar, pero no se atreve a hablar con su madre.
El film abunda en texturas mínimas y escenografías igualmente básicas, teatrales. Todo resumido a lo genérico, como si se trabajara con siluetas identificables. El título apunta a la imposibilidad de los protagonistas de poder decir lo que necesitan cuando deben; ese “luego” es el momento que nunca llega. Usualmente, cuando se utiliza este recurso de distanciamiento y minimalismo, se busca imitar la poética de otro director argentino, Martín Rejtman, pero no es el caso, “Luego” tiene vuelo propio (más allá de no ser masiva).
“Wild Combination: Un retrato de Arthur Russell” es un documental que versa sobre la vida del peculiar músico Arthur Russell. Músico de culto, pasó desapercibido para muchos, y fue un genio casi profético para otros, incluso luminarias como el legendario poeta Allen Ginsberg.
Russell experimentó, usó numerosos pseudónimos, probó diferentes estilos, buscando los sonidos que mejor lo representaran.
El documental de Matt Wolf, si bien prolijo y correcta factura, con una evidente capacidad entrevistadora, se queda en esas voces que homenajean una y otra vez al artista fallecido. La música de Russell es omnipresente, especialmente su época “Eco”, donde su voz sedosa que acentúa más el sonido que lo dicho tiene una cualidad cavernosa junto al cello que lo caracterizaba.
Wolf entrevista a sus padres, amigos, a su pareja. Russell fue uno de quienes sucumbió a las propiedades debilitadoras del SIDA allá por los ochentas, cuando el virus era todavía una novedad. Lo positivo del documental es que no se centra en la posibilidad trágica que este detalle abre, sino en la capacidad creativa del protagonista.
De todos modos, “Wild Combination…” no es un documental que consiga valor propio como obra cinematográfica más allá del enorme personaje que busca retratar.
Por último, me encerré en la videoteca del festival, uno de mis lugares favoritos (aunque no lo puedan creer). No tenía turno, así que esperé tranquilamente que se desocupara un lugar. Afuera, comenzaba un sencillo pero ameno cocktail para acreditados e invitados, uno de esos momentos que los cineastas y productores aprovechan para ir tras distribuidores y jurados de otros festivales internacionales.
Se liberó un box y elegí “Peur(s) du noir”, un film francés de animación que se estrenó en Francia a principios de este año. Una de esas joyitas que se aparecen cada tanto por el BAFICI, que trae también aquellos films que difícilmente se exhiban en la cartelera porteña, pese a ser, en cierta medida, importantes producciones. Es similar al caso de “Persépolis”, en ese caso, aunque, por ser un largometraje, este último tiene mayores chances.
“Peur(s) du noir” es “casi” un largo, porque dura alrededor de una hora y quince minutos, siendo un compilado de cortos que operan como una mezcla de relatos fantásticos y maravillosos (en el sentido de género de cuento maravilloso), que incluye la participación de numerosas luminarias del cómic y de la animación, todos coordinados por Etiene Robial. Blutch, Charles Burns, Marie Caillou, Pierre di Sciullo, Jerry Kramsky, Lorenzo Mattotti, Richard McGuire, Michel Pirus, Romain Slocombe; vuelven a la esencia de sus miedos para armar obra.
El film no sólo funciona como sumatoria de pequeños cortometrajes, sino que unos se van hilando con otros, unidos por una transición visualmente abstracta, donde una voz narradora elabora sobre (todos) sus miedos.
Todo está realizado en blanco y negro, apuntando a los extremos de luz y de oscuridad, donde los protagonistas de cada narración encuentran sus más profundos temores, esos monstruos que aguardan en las sombras, las pesadillas de las cuales tememos no poder despertar. Un hombre es esclavizado por un insecto que él mismo había capturado, un sádico arroja sus perros sobre víctimas variadas, una niña vive su más trágico sueño, etc.
Profundamente estilizado, respondiendo a cierta tradición del cómic más artístico, “Peur(s) du noir” trabaja sobre las reglas básicas de los cuentos maravillosos recopilados por los hermanos Grimm. El terror primigenio, la crueldad en un estado casi natural, lógico en ese universo cerrado propuesto. La diferencia es que acá no hay moralejas, porque los relatos se apoyan sobre las pesadillas, que, si bien alineadas como dentro de una moral cultural, está, si se quiere, más ligada a una cuestión más psicológica que normativa; una aguja gruesa, quedar atado a una cama, no poder despertar, la forma que se pierde…
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