El festival internacional de cine de San Sebastián, que se celebrará del 20 al 29 de septiembre, cuenta con un elenco cuanto menos interesante y que nada tiene que envidiar al que se está proyectando actualmente en Venecia.

Eastern Promises. Dirigida por David Cronenberg. Con Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel y Armin Mueller-Stahl. El director canadiense, después de la lograda Una Historia de Violencia, repite temática y protagonista al abordar historias de crímenes y persecuciones psicológicas en la mafia rusa de Londres. A priori: será un nuevo acierto de Cronenberg, que deja de lado su conocido universo feísta y paranormal para analizar la violencia de un modo hiperrealista. Naomi Watts seguro que hace un gran papel, y siempre un gustazo la presencia del recién retirado Armin Mueller-Stahl. Éste que os escribe no se la piensa perder. No se sabe aún la fecha de estreno en cines.
Battle for Haditha. Dirigida por Nick Broomfield. Con Elliot Ruiz, Yasmine Hanani y Andrew McLaren. En plan vidas cruzadas, se analiza la masacre de 24 iraquíes al parecer por parte de 4 marines estadounidenses, como represalia por un marine asesinado por un coche bomba. A priori: Nick Broomfield ha hecho cositas interesantes, pero tampoco creo que esta película sea nada del otro mundo, sobretodo porque se huele a kilómetros su pretenciosidad. Quién sabe, tampoco descarto una sorpresa agradable. Aún no hay acuerdo para el estreno en España.
Buda Az Sharm Foru Rikht. Dirigida por Hana Makhmalbaf. Esta producción iraní-francesa, que significa “Buda explotó por vergüenza”. Baktay, una niña afgana de seis años que vive bajo la gigante estatua del Buda que destruyeron los talibanes, es animada a ir a la escuela por el hijo de sus vecinos que lee los alfabetos frente a su cueva. A priori: será un análisis del comportamiento humano a partir de la sociedad violenta en la que viven los afganos, bajo los ojos de una niña que es sometida a vivir en un mundo de hombres. Será lenta y pausada, pero lo mismo sale algo interesante. Le doy un voto de confianza.
Exodus. Dirigida por Penny Woolcock. Con Claire-Hope Ashitey y Bernard Hill. Co-producción entre el Reino Unido y Hong Kong, se narra, una vez más, el relato bíblico del Éxodo. Resulta curioso notar la presencia de Claire-Hope Ashitey (la embarazada de Hijos de los Hombres) como Séfora y Bernard Hill como Faraón. El desconocido Daniel Percival será Moisés. A priori: puede salir una buena película, pero quizás se resienta el hecho de que no han contado con un gran presupuesto. Además, es un tema muy manido, por el que sin duda recordamos mucho mejor los papeles de Charlton Heston o Ben Kingsley como Moisés en las diferentes versiones cinematográficas.
Daisy Diamond. Dirigida por Simon Staho. Con Noomi Noren y Beate Bille. Esta película, de procedencia danesa, y escrita y dirigida por el joven y prometedor Simon Staho, cuenta la historia de una chica sueca que se traslada a Copenhague en su empeño de ser actriz, en lo que se sucederán trágicas consecuencias, entre ellas el inevitable acercamiento a la industria del cine porno. A priori: ¿tiene o no tiene toda la pinta de forzar la lágrima fácil? Probablemente será uno de estos films en los que la protagonista va de desgracia en desgracia. No creo que me merezca el más mínimo interés. La pretenciosidad de Simon Staho sin duda determinará las labores de cámara, llenos de primeros planos y de una lentitud pasmosa. Por ahora, no se estrenará en España.
Earth. Dirigida por Alastair Fothergill y Mark Linfield. Documental producido por la BBC, procedente de la televisión, que trata las migraciones de manadas animales, con una clara intención estética y divulgativa. Las narraciones corren a cargo de Patrick Stewart (Xavier en X-Men) y David Attenborough (sí, el hermano de Richard, el director de Gandhi). A priori: No deja de ser una adaptación de un espacio televisivo de esos que amenizan las siestas de las cuatro de la tarde. Todo dependerá de las labores de producción, ya que en buenas manos puede resultar interesante, como ocurrió con Anima Mundi, de Geodfrey Reggio.
Emotional Arithmetic. Dirigida por Paolo Barzman. Con Gabriel Byrne, Christopher Plummer, Susan Sarandon y Max Von Sydow. Rodada y producida en Canadá, está basada en una novela de Matt Cohen. Cuenta la historia de tres personas encerradas en una casona a las afueras de París, durante la II Guerra Mundial, ya que uno de ellos es judío y los otros dos son niños refugiados y acogidos por el primero. A priori: un reparto estelar y una dirección solvente del interesante Paolo Barzman aseguran una película con fondo, con una historia emotiva y que, sin duda, su visionado merecerá la pena, siempre y cuando sepa reconocer sus límites y no entre en una moral efectista. De lo mejorcito del cartel.
Encarnación. Dirigida por Anahí Berners. Con Martina Juncadella, Silvia Pérez y Carlos Portaluppi. Historia sobre las diferencias entre generaciones, llevada de un modo emotivo y reflexivo, con una actriz de serie B que va a visitar a su sobrina con motivo de su cumpleaños. A priori: un ejemplo más de la búsqueda desesperada de los directores argentinos por lograr historias con lágrimas y emociones artificiales. Su interés será inversamente proporcional a sus continuas caídas en el tópico. Tendrá buenos detalles, y probablemente narrará bien la cotidianeidad, pero me resulta difícil pensar que será entretenida.
Free Rainer. Dirigida por Hans Weingartner. Con Moritz Bleibtreu. El director de la muy interesante Los Educadores y el protagonista de la aceptable Corre, Lola, corre se reúnen en esta cinta alemana sobre un manáger televisivo exitoso pero frustrado que comienza a manipular la propia cadena donde trabaja para poder revolucionar el mundo de la televisión, y dé a los espectadores un programa diferente a la telebasura que había hecho hasta entonces. A priori: será una película con pretensiones hiperrealista, que abusará de la cámara al hombro, y que exigirá mucho de su actor principal para que salga a flote esta muy sugerente premisa.
Shadows in the Palace. Dirigida por Kim Mee Jeung. En un ambiente imperial, una doncella es asesinada y se inicia una investigación que saca más y más trapos sucios de lo que había sido un palacio de aspecto idílico. A priori: otra más de esas propuestas que aprovechan el boom del cine oriental. Premisa vista mil veces de la mano de las películas de los 90 que protagonizaba (y de qué manera) Gong Li. De momento, escepticismo.
Honeydripper. Dirigida por John Sayles. Con Danny Glover, Stacy Keach y Charles S. Dutton. El siempre interesante John Sayles se atreve ahora a retratar la Alabama de los años 50, en un ambiente de predominio afroamericano, en el que un pianista es contratado para un espectáculo, y finalmente no viene en el tren que tenía asignado para su viaje. A priori: podría ser el relanzamiento para actores últimamente desaparecidos como Danny Glover o Stacy Keach, pero quizás eso podría ser mucho pedir. Creo que John Sayles es, sin lugar a dudas, uno de los directores más maltratados por la taquilla, ya que, realizando un cine de primera categoría, trágicamente pasa sin pena ni gloria. Será una buena película.
La maison. Dirigida por Manuel Poirier. Con Sergi López, Berenice Bejo, Barbara Schulz. Un padre de tres niños en decadencia y con su vida a punto de ser destrozada por su divorcio, se queda fascinado ante una casa de campo y en el interior encuentra una carta. Encontrar a los destinatarios de esa carta se convierte repentinamente en el aliciente para seguir viviendo. A priori: todos sabemos lo que pasa con el cine francés. Que los minutos pasan leeentamente. El español Sergi López es el protagonista, ya que en el país galo se pelean por él. Pero bueno, no creo que sea una gran película, y los bostezos están casi asegurados.
Mataharis. Dirigida por Iciar Bollain. Con Najwa Nimri, Tristán Ulloa y María Vázquez. Inés, Eva y Carmen son tres detectives con un dudosísimo sentido de la privacidad y la intimidad. A priori: mentiría si dijera que Iciar Bollain representa una de las esperanzas del cada vez más decadente cine español, pero al menos su cine se deja ver, y la actuación de los protagonistas será probablemente aceptable. Unas palomitas y a pasar el rato, pero extrañamente sería algo más que eso. Se estrena el 28 de septiembre.
Matar a todos. Dirigida por Esteban Schoedrer. Esta coproducción chileno-uruguayo-argentina trata la investigación por parte de una detective de un prestigioso químico chileno buscado por el tribunal internacional. La investigación irá continuando, viendo que salpica a todo y a todos, y hasta al padre de la propia detective, general del ejército. A priori: Es toda una incógnita. Raramente el cine de esa zona trata este tipo de películas con dinero y argumento sólido por detrás, y lo mismo estamos ante una gran película del cine argentino y sudamericano en general. Se merece una oportunidad.
The inner Life of Martin Frost. Dirigida por Paul Auster. Con David Thewlis, Michael Imperioli e Irene Jacob. Un sugerente reparto para una película dirigida y escrita por el Premio Príncipe de Asturias Paul Auster, que después de sus anteriores inmersiones en el cine, vuelve a intentarlo con el devenir de Martin Frost, un escritor neoyorquino en un análisis dantesco del cielo, el purgatorio y el infierno, a la vez que encuentra a una bellísima musa que le permitirá escribir posteriores novelas. Ha sido rodada en Portugal. A priori: la película más atractiva del cartel. No es que Smoke y Lulu on the Bridge fueran ni mucho menos obras maestras, pero con este reparto y con la brillantez que caracteriza a Auster, el que escribe no se la piensa perder.
Padre Nuestro. Dirigida por Christopher Zalla. Se cuentan las desavenencias de Juan, un mexicano que salta de un camión repleto de inmigrantes con destino a Nueva York. Ganador del premio del Festival de Sundance. A priori: interesante propuesta de cine negro, pero su principal defecto es que toca un tema mil veces visto, el de la inmigración desde el punto de vista humano y psicológico. Su sobriedad en la puesta de escena y su falta de pretenciosidad serían virtudes a favor, en caso contrario serían defectos.
Un plan brillante. Dirigida por Michael Radford. Con Demi Moore y Michael Caine. Una empleada de una empresa exportadora de diamantes quiere vengarse del machismo predominante de su compañía, y para ello se alía con un veterano ladrón de guante blanco que le propone un plan brillante para un robo técnicamente perfecto. A priori: tiene toda la pinta de ser una película totalmente convencional, pero la verdad es que Caine, desde que está en su etapa de madurez, elige muy bien cada película en la que actúa, así que sólo por eso se merece nuestra atención. Otra cosa es lo sobrevalorado que está Radford, un director que para el que escribe es totalmente del montón.
A thousand years of Good Prayers. Dirigida por Wayne Wang. Con Henry Oh y Pavel Lichnickoff. Vidas sobre la relación entre China y Estados Unidos. A priori: el cine de Wayne Wang es un canto a la cotidianeidad, más o menos conseguido, con grandes momentos pero también cubierto de vanagloria y autocomplacencia. No obstante, será interesante.
Siete mesas de billar francés. Dirigida por Gracia Quejereta. Con Maribel Verdú y Blanca Portillo. Ángela, una pueblerina, viaja a una gran ciudad para hospitalizar a su padre Leo, en compañía de su hijo Guille. Al morir Leo, hereda su negocio, compuesto por siete mesas de billar, e intenta salir adelante reestructurando el negocio. A priori: el cine de Quejereta es lo que tiene. A unos les gusta, a otros no. Yo soy de los que no, pero admito que, en un cine tan estereotipado y falto de esperanzas como es el español, sus películas suelen suponer un soplo de aire fresco. No creo que la vea, pero estaré atento a la reacción del público y de la crítica.


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