Emir Kusturica es sobretodo un director independiente, muchos pueden haberlo conocido por una película en la que dirigió a Johnny Deep, American Dream en Hollywood, pero el prefiere seguir o tratar de seguir siendo el rey en el país de los independientes y no uno más en la lista de los tantos realizadores de Hollywood.
Muchos pueden haberlo conocido recientemente gracias a que hace algún tiempo, este año para ser más precisos, presentó en el Festival de Cannes un documental sobre Maradona, que atrajo la mirada no solamente en el crack de fútbol argentino de todo el mundo, sino también hacia este director.
En esta ocasión Emir Kusturica sigue manejando su sello personal, aunque no el que lo hizo acreedor de dos Palmas de oro en el Festival de Cannes, y nos presenta ahora películas con ese tono excesivo de la bufonada más allá de toda razón. Ahora nos trae Prométeme, una película que trata acerca de encontrar el amor verdadero, pero veamos bajo que concepto creativo lo plantea Kusturica.
Si bien el amor es un idioma universal, hay cosas en la trama de esta película que sencillamente no se pueden entender o que son confusas para muchas personas ajenas a una cultura y que hacen mucho más terrible la digestión de la película. Sabemos que Emir Kusturica es de origen Serbio y siempre saca a la luz sus orígenes, trayendo a colación alguna trama como la que se presenta en Prométeme.
No obstante, en esta película hay cosas que simplemente no funcionan para el espectador - observador desde otra cultura u otro punto de vista, ya que no se posee todo ese respaldo de conocimiento que puede ser el necesario para entender lo que se nos quiere plantear a cabalidad, siendo esta película un tanto ligera en ese aspecto.
Prométeme, como ya dijimos es una historia de amor, pero una historia de amor un tanto no convencional, con muchos elementos de hadas, violencia, pistolas, bufonadas, etc., algo que ciertos espectadores no pueden perdonar, más si viene desde otra cultura que no entendemos del todo.
Para graficarles un poco más como va el asunto de la película relataré lo que parece verse y entenderse del trailer. En las montañas de Serbia, Tsane (Uros Milovanovic) vive con su abuelo (Aleksandar Bercek) de avanzada edad y una vecina que se encuentra a millas desde donde está, esta vecina es una profesora (Ljilana Blagojevic). Tsane y su abuelo viven en una casa llena de las pertenencias raras y antiguas de su abuelo; y ambos se aman demasiado, es por ello que el abuelo, al ver su avanzada edad y sentir que ya la muerte está cerca para él, decide mandar a Tsane a la ciudad a que cumpla una serie de objetivos: vender una vaca, comprar una imagen religiosa del santo San Nicolás y encontrar una buena y hermosa novia.
En su afán por conseguir aquello que le ha ordenado su abuelo, Tsane pasará por increíbles aventuras casi inimaginables.
Hasta aquí todo en orden, lo leemos y creemos entenderlo, pero precisamente, eso que no se puede ver a cabalidad en el trailer es lo que la hace diferente. Pienso que es el tono de Prométeme lo que hace que muchas de las personas puedan sentir a la película como impenetrable, es decir no entendible y la verdad que en los últimos años Emir Kusturica, quien ha ganado dos palmas de Oro en el Festival de Cannes hace mucho tiempo, le ha impreso a su trabajo un corte un toque más ligero y sin mucha profundidad, algo que no caracterizaba antes a sus película y que ahora totalmente se pone de ese lado.
En ese sentido podemos decir que ya son dos los defectos que podemos encontrar en Kusturica, el primero de los cuales la imposibilidad de entrar de lleno en la película, de entenderla y lo segundo, la poca elegancia y acabado que le ha dado a la misma, tal vez estas dos falencias converjan en un mismo punto, pero la realidad es que Kusturica lejos está de su clásica filmografía.
Además, podemos sumarle a estos dos puntos uno más, y es que Prométeme es una película con una importante carga de energía visual, que hace que esta película parezca terminarse rápidamente, es decir dura más de dos horas pero parece que durara mucho menos y con esto no estoy diciendo que sea divertida, sino que simplemente los efectos visuales llenos de color y acción hacen que el tiempo se pase mucho más rápido.
Hay algo que no termina de cerrar aquí, y es que hay más de un comentario obvio en Prométeme: Cuando un evento es interrumpido por un tiroteo, un personaje grita llorando: “¡Es la tercera guerra Mundial!” otro personaje dice: ¡No hemos terminado con la segunda guerra mundial por aquí! El villano de la película está planteando un plan bizarro para reconstruir las torres gemelas en Serbia, anunciando que “pueden ofrecer total seguridad”. Pero luego hay toda una secuencia de acción en la que un hombre es usado como pieza de artillería, o cuando Tsane y Jasna (Marija Petronijevic) pre - consuman su matrimonio, cuando sabemos que sólo tienen alrededor de 14 años.
A eso precisamente me refería cuando hablábamos de no entender ciertas cosas y de ver todo de una manera muy bizarra, la serie de acontecimientos verdaderamente no llega a buen puerto.
Prométeme es una película audaz, brillante y fuerte, pero está esquizofrénicamente dividida, demasiada cercan a los dibujos animados como para tomarla en serio y demasiada violenta como para reírse de lo que pasa. Más allá de eso,no deja de ser una película simpática en su temática y una especie de bizarra buildungsroman o novela de aprendizaje acerca de la vida.


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1 Comentario en “Prométeme (2007)”
Quizá el problema es que la ves con ojos occidentales, si te paras a pensar en la situación que los Balcanes han sufrido en pocos años, verás que, cuando una guerra te quita todo, las cosas se viven más intensamente. Un claro ejemplo es que en la posguerra española, la gente se casaba muy joven y con poco tiempo de noviazgo, no se podían permitir el lujo de estar saliendo cinco años, porque morían muchos de hambre, en la cárcel, etc.