Después del inmenso éxito que significó “Boogie Nights“, New Line Cinema le dio carta blanca a su director, Paul Thomas Anderson, para que trabajara en su siguiente proyecto de manera totalmente libre. Como resultado de este trato, los espectadores y amantes del cine quedamos muy agradecidos por tener la oportunidad de ver trabajar a un verdadero artista sin ninguna restricción, y que dio como resultado final una gran película como lo es Magnolia.

Magnolia cuenta el día que un numeroso grupo de personas pasan en el Valle De San Fernando, en la ciudad de Los Ángeles. Respetando la filosofía de que en el mundo las coincidencias no existen, los conflictos, desventuras e interconexiones de los personajes de la película son muy dicientes, y nos muestran un mundo en donde todos estamos conectados con todos de alguna manera, aún si no nos damos cuenta de esto.
La historia comienza con la narración de tres extraordinarios acontecimientos que son leyendas urbanas en los Estados Unidos. La característica de cada uno, y lo que los hacen tener algo en común entre ellos mismos, es que existe una inmensa coincidencia en el corazón de cada uno de los actos. Como ejemplo de lo dicho hasta ahora, vale relatar que la primera historia que se menciona es el asesinato de un hombre que vivía en Greenberry Hill en Londrés, a manos de tres personas llamadas Joseph Green, Stanley Berry, y Daniel Hill.
De allí en adelante, la película se va insertando en la vida de nueve personas, que viven en la misma ciudad, al mismo tiempo y que comparten graves y profundos problemas. La historia nos va mostrando como todos de alguna forma están sumamente interconectados, y que las actuaciones que cada uno podamos hacer, tiene unas consecuencias muy importantes en la sociedad. Cada cosa que hagamos o dejemos de hacer desata una reacción en cadena por todo el planeta, que por ser invisible no quiere decir que no exista.
Paul Thomas Anderson, escritor, productor y director de la película, logra mostrarnos este mensaje de una manera magistral y muy bella, al insertarnos en un momento de la vida de estos nueve personajes, pero que es el tiempo suficiente para hacernos saber sus problemas, miedos y desgracias en la vida. La creación de los personajes es de una inmensa genialidad, dado que lo que en un principio se nos muestra es una faceta muy superficial de cada uno de ellos, pero que a medida que va avanzando va profundizando cada vez más y más, hasta hacernos entender quienes son ellos, por qué se comportan así y la interconexión que hay con otras personas totalmente distanciadas.

Aprovecho hasta acá para hablar de uno de los mejores y más interesantes personajes de todo el film, Frank T.J. Mackey, interpretado de manera magistral por Tom Cruise. Mackey es un autor de libros de superación personal para hombres que quieren ser más exitosos a la hora de conseguir contactos sexuales con las mujeres. En esa misma ciudad, su padre Earl (Jason Robards), a quien no ha visto en machismos años se está muriendo, mientras es atendido por el enfermero Phil (Philip Seymour Hoffman) a quien le pide el favor de que se contacte con su hijo. Earl está casado con Linda (Julian Moore), quien durante todo ese día está tratando de cambiar el testamento de su moribundo esposo, dado que se siente muy mal por haberle sido tan infiel, y que además tiene miedo de que gran parte de su dinero caiga en manos de su hijo Frank, a quien no ha visto en toda su vida.
Bajo esa historia, Paul Thomas Anderson va mostrándonos las interacciones de estas personas absolutamente desconocidas entre ellas, pero que tienen en común un conocido, el que les obliga a tener que actuar de manera que lo que cada uno haga o deje de hacer, afecta a los demás. En el momento en que Earl le pide a su enfermero que se contacte con su hijo, a quien quiere ver por última vez, un montón de hechos se comienzan a desencadenar a raíz de esto, lo que hace que distintas facetas de cada una de las personas comiencen a destaparse.
Cuando Frank se entera de que su padre está a punto de morirse, el lado de hombre súper macho que trata a la mujeres como meros objetos sexuales le da paso a un ser más sensible y con muchos problemas internos, que la han atemorizado desde siempre. La escena en que Frank se reencuentra con su padre en la cama, es tal vez la mejor actuación que la súper estrella haya dado en toda su carrera, principalmente por la sinceridad que se ve en ella y por la fuerza emocional que transmite. Una de las posibles razones que explica esto es que el actor tuvo un momento muy similar en la vida real, dado que su padre también lo abandonó cuando pequeño, pero tuvo un último contacto con él antes de su muerte.
Por momentos como este, y por el desarrollo de la historia y de los personajes, es que no me da pena decir que Magnolia es una verdadera obra de arte cinematográfico. Es una película diferente, que sobresale por encima de la gran mayoría, es una creación que es difícil de ver, que hay que tenerle paciencia, que hay que disfrutar calmados y concentrados y que hay que ver varias veces.
No obstante lo anterior, lo que más impresiona y es de admirar de “Magnolia” es el manejo del tiempo y el espacio cinematográfico. A pesar de la cantidad de personajes e historias interconectadas, la verdad es que nunca nos sentimos perdidos o confundidos con lo que se está contando. Paul Thomas Anderson se demora con cada historia que nos va contando el tiempo suficiente como para llegar a conocer en profundidad los personajes; pero que al mismo tiempo no es tan largo como para que nos olvidemos de los demás.

La película es una muy difícil de hacer, y se necesitaba de mucho talento para poder narrar esta historia sin perder al espectador a medida que la película avanza. Por eso es que le agradezco a New Line Cinema que haya dejado al director la libertad que necesitaba para llevarla a cabo, incluso dejando el Final Cut de P.T. Anderson, que es cercano a las tres horas.
Magnolia demuestra que muchas películas que están bien hechas hay que dejarlas que demoren tres horas y el público lo va a agradecer y disfrutar, mientras que cuando el estudio les mete mano y las corta para que duren menos tiempo, los pedazos faltantes hace que la historia pierda la fuerza original y que una película que originalmente duraba tres horas, que ahora dura dos, se nos haga ahora eterna.

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1 Comentario en “Magnolia, el segundo proyecto de Paul Thomas Anderson”
[...] juego de texturas, siempre con una mirada en el cine como también ocurría en ‘Magnolia‘, que da forma a una ficción complejísima y triste capaz de hablar de la fugacidad de [...]