Directores, Drama

“La película del rey”: A pesar de todo

Por kappuz95, en 13 de Abril de 2008

La Pel�cula del ReyCarlos Sorín, quien hace unos años volviera a dirigir un largometraje después de una década tras sufrir una desilusión con “Sonrisas de New Jersey”, había tenido su ópera prima a fines de la década del ´80. “Historias mínimas”, “El Perro” y “El camino de San Diego” recibieron premios internacionales, igual que aquel primer film, pero es este, “La Película del Rey”, el fundacional, el más significativo.

“Historias Mínimas” había sido su retorno, tanto al cine como al sur argentino. Realizado con mayoría de no actores, Sorín se concentraba en seguir pequeños relatos dispersos en la inmensidad patagónica. En esas viñetas, el director plasmaba, simultáneamente, el elemento extraño de esas humanidades que viven en este lugar que al día de hoy siguen envuelto en misterio. Pero aquella vez, en 1986, Sorín había ido en otra dirección, buscando representar lo imposible.

Orllie Antoine de Tounens había sido un francés que, en Argentina, durante el siglo XIX, había querido fundar una monarquía que lo tendría a él como rey. Su intención era unir a todas las tribus de la araucanía que, hasta ese momento, resistían aisladas el avance de las naciones nacientes, que eran Argentina y Chile, cada una a cada lado de la cordillera de Los Andes. Antoine de Tounens consiguió su propósito en 1860 y, para 1861, su popularidad se había incrementado, al punto de ser considerado una amenaza en Chile. Traicionado y puesto en prisión para luego ser liberado, su intento desbaratado, el ahora ex rey se pasó los próximos 16 años tratando de restaurar aquello que había conseguido construir por un breve lapso de tiempo.

Orllie Antoine de TounensSorín coloca a su protagonista, un director de cine que vive de trabajar para publicidad, en los momentos previos a comenzar el rodaje. La preproducción está, en gran medida, ya terminada, el elenco casi listo, pero los fondos prometidos no llegan y, junto a su productor, deben realizar las drásticas modificaciones del caso, como reducir el equipo técnico u optar por actores no profesionales.

David y su equipo, finalmente, se trasladan a la Patagonia. Ahí continúan los problemas y las negociaciones para seguir sacando agua del barco que este utópico proyecto impulsado por este realizador soñador que cree en la posibilidad y necesidad de contar historias imposibles.

Los problemas, que al principio tienen un sesgo tragicómico por acumulación, se van transformando. El proyecto parece resistirse, estar maldito. De hecho, en la realidad, una película que iba a llevar el nombre de “Nueva Francia” (el nombre que Antoine de Tounens había elegido para su reino), había quedado trunco 15 años antes y Sorín había sido parte de esa experiencia. Realidad y ficción se confunden, entre el film y su director y entre el film dentro del film y el director de este segundo nivel ficcional.

Para Sorín, su alterego no sólo persigue la consecución de una película, de un guión escrito para ser filmado y luego exhibido. Es el propio hecho cinematográfico el que es puesto en juego, el cine como lugar épico en sí. Lo mismo que ese aspirante a rey que fue tras un sueño loco, David va tras el suyo. Sin actores, sin sonido, sin lo que sea. La falta se convierte en virtud, y en ese momento, paradójicamente, encuentra su verdadera esencia.

El film es la historia del rodaje del otro film, el imposible, el maldito. El cine está lleno de estos últimos, y son ellos los que explican lo inexplicable: que, frente a lo complicado que es realizar una película, el realizador lo intente una y otra vez, de forma compulsiva, como si su vida no pudiera ser tal sin ir tras el sueño.

La Pel�cula del Rey - Foto de rodajeEl inicio, realista, que va prestando atención a los detalles del armado de la producción, deteniéndose en pequeños planos que van construyendo a cada personaje, sea David o su productor, Arturo, o el elenco improvisado o los pintorescos seres que se cruzan por el camino. Van a la Patagonia en tren, todo un símbolo para el país y para la zona, por su relación con la historia de “Conquista del Desierto”.

Pero la Patagonia siempre ha fascinado. Esas largas extensiones de territorio deshabitado, sin horizonte a la vista. A Sorín también lo fascinó, porque no por casualidad volvió más de diez años después para volver a filmar. Es el desierto, el lugar del misticismo y la transformación. David deja de ser un mero director intentando terminar un proyecto para ser un cruzado. El realismo deja paso a la ensoñación.

La división clara entre noche y día comienza a disolverse. Llueve torrencialmente, predomina la noche iluminada por fogatas, desaparecen los actores reemplazados por maniquíes, los rostros se van transformando en máscaras. La demencia de Orllie Antoine de Tounens se apropia de David, o es el propio David el que se encuentra en esa locura.

El filósofo Bergson decía que, a veces, cuando se falla en realidad se triunfa. Arturo, como Sancho con Quijote, intenta ayudar a David a llevar a buen puerto su proyecto. Ambos ponen todo de sí mismos, todas sus capacidades al servicio de sortear los obstáculos. Fallan. Fallan miserable y caricaturescamente, seria y burlescamente. Y, porque lo hacen así, hundidos en el desierto patagónico hasta el cuello con lo irrealizable, triunfan en conseguir una representación de lo que es el cine para Sorín.

Enlaces externos:

Entrevista a Carlos Sorín

Otra entrevista a Carlos Sorín

Comentar | Trackback

Comentarios de ““La película del rey”: A pesar de todo”

Aun no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  



Responde la encuesta y participa en nuestros sorteos

 

Secciones

Canales

Sindicación

Añade este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Correo Electrónico:

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2010, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Envíalo
Powered by ShareThis