
Estoy convencido de que hay películas que se piensan, otras que se sienten, y algunas que implican hacer ambas cosas… Juno definitivamente se siente desde lo más profundo del corazón, por este motivo, ni bien terminé de verla, me senté desbordado de emoción a escribir esta recomendación, porque eso es lo que quiero, que la vean (al menos aquellos que aun no lo han hecho), les aseguro que no se van a arrepentir.
Obviamente, la exquisita riqueza de este particular relato “nace” desde el guión magistralmente escrito por Diablo Cody (ganadora de un Oscar por este trabajo), pero también hay que reconocer que el mismo esta bien sostenido por un círculo retroalimentado de aciertos y cosas bien hechas. El resultado, es sencilla y simplemente perfecto, como los engranajes de un reloj suizo.
El brillante guión no deja nada librado al azar, todo está pensado para que encaje como piezas en un rompecabezas, el perfil de los personajes, los filosos diálogos entre ellos, la elección del nombre de nuestra adolescente, locuaz y sarcástica heroína (teniendo en cuenta que Juno representa a la Diosa de la maternidad en la mitología romana, reina del olimpo, protectora de las mujeres, entre otras características), y hasta la elección del nombre de su pequeña hermanastra Liberty Bell (Campana de Libertad) -tal vez como para dejarnos en claro el hecho de que la familia en cuestión es más bien de corte liberal-. Todos pequeños detalles con los que Cody juega para lograr crear una profundidad sin igual en los personajes que describe, quienes son interpretados majestuosamente por actores de gran carácter -aunque no tan conocidos comercialmente- y que tienen su punta de lanza en la aquí espectacular Ellen Page (nominada al Oscar por esta película en el rubro de mejor actriz principal).

Ya desde el inicio del filme queda claro que Juno no es una chica del montón, un poco más madura que el resto de sus compañeros, está centrada en otras cosas menos frívolas y/o propias de la edad, inclusive llegando a ser considerada “rara” por el resto de sus pares. Es poseedora de un vocabulario muy desarrollado, directo e irónico (hasta el punto a veces de resultar extremadamente provocativo e irreverente) y una frialdad emocional sin igual. Con estos recursos protege su hermético mundo de aquellos sentimientos que la pueden llegar a lastimar, son métodos que aprendió a usar tal vez por el temprano abandono de su madre biológica, hecho que seguramente influye en su decisión final de no abortar y en cambio si buscar una “familia feliz”, esas que duran para siempre y que en un momento de la historia le pregunta a su padre si existen, para que críen a “la cosa” (como ella llama a su bebé en desarrollo). Es a lo largo de esta búsqueda, y mientras transcurre su accidental embarazo, que iremos observando la increíble e inevitable transformación de nuestro pequeño personaje, quien a pesar de ser distinta a los demás, no deja de ser una niña inocente y asustada de 16 años que se ha encontrado cara a cara con la vida y que solo quiere seguir siendo lo que es, pero que observa en su cuerpo, como se convierte en mujer.

La Joven Vida de Juno (Juno, 2007), como se la conoce en Argentina, se caracteriza por no tener complejidad alguna, no caer en lugares comunes, no acudir a los golpes bajos o de efecto para provocar lagrimas o sonrisas en el espectador, ni dejar meta-mensajes implícitos que luego devane los sesos analíticos de fanáticos como nosotros que a todo le buscamos una explicación. No hay política de por medio, no hay juicios ni prejuicios, ni crítica social, ni siquiera cuando se aborda un tema tan espinoso como el del aborto. Todo el relato se desenvuelve en un clima de frescura y espontaneidad y a pesar de que en realidad esto es un drama, verlo desde el lado del humor y la inocencia hace de este argumento algo para disfrutar.

Es aquí donde deberíamos hablar de los demás engranajes de esta maquinita que como ya dije antes, se retroalimenta y genera la sinergia (cuando el todo es más que la suma de las partes) necesaria para que el film tenga éxito. La dirección de Jason Reitman es fantástica, este joven profesional le saca el jugo a cada renglón del guión, generando un clímax perfecto para que los actores trabajen cómodos, lo que permite que estos se luzcan, inclusive aquellos que poco participan como por ejemplo Allison Janney quien tiene un par de intervenciones increíbles. El juego con los colores que se emplean en la fotografía y que son contrastados constantemente con las estaciones que funcionan a manera de capítulos en esta historia, y la fabulosa banda de sonido, presente en cada momento, terminan por redondear un mundo perfecto, fresco, optimista y porque no creíble…
Como ven, tranquilamente podría caer en el cliché fácil de decirles que no me esperaba otra cosa de este director, si no fuese porque esta es su segunda película!!!… y si bien la primera fue la genial Gracias por Fumar (Thanks You for Smoking, 2005), de la cual ya hablaremos más adelante en este blog, no son muchos los directores que logran pegar dos éxitos seguidos en su debut, lo único que espero es que no termine vendiendo el alma al diablo, ya que desde lo independiente lo viene haciendo más que bien.
En definitiva, una cita con Juno es una cita a la cual no podemos faltar, sobre todo si están de ánimo como para ver una comedia dramática increíblemente interpretada por Ellen Page, quien si no ganó el Oscar, es simplemente por tener sus cortos 20 añitos, pero les aseguro algo, si continúa interpretando con esa fuerza y ese sentimiento, ganará mucho más que ese comercial premio… es más, mejor que no lo haya ganado, no vaya a ser que se nos arruine.
Espero que la vean y que dejen sus comentarios, tengo miedo de generarles demasiadas expectativas pero le doy un 10 de 10. Las historias simples y bien contadas, siempre causan este efecto en mi, otra prueba de que la gran maquinaria comercial Hollywoodense, nada tiene que ver con el llamado 7mo arte.



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2 Comentarios en “Juno, un gracioso drama, que nace de las entrañas.”
[...] A veces puede resultar demasiado difuso el límite que separa lo que podría ser una buena película de una mala, depende mucho de la subjetividad de cada espectador y también de su expectativa con respecto al relato con el que se encontrará o con el que desea encontrarse. Entonces ¿cómo podría alguien asegurar por ejemplo que Antes de Partir (The Bucket List, 2007 –creo que en España la conocen como Ahora o Nunca-) es una película mala, o regular?. ¿Cómo podríamos asegurar que La Joven Vida de Juno es muy buena o excelente, o que Love Liza o Reign Over Me, siendo todas comedias dramáticas como las anteriores, son mejores productos que The Bucket List?. Creo que es posible llegar a estas conclusiones en este mundo susceptible en su totalidad de medición cualitativa y cuantitativa, y que algunos llegarán a ellas con más método y otros, con un mayor sentido común. Si hacemos un análisis profundo sobre la narrativa de todas estas películas que nombramos anteriormente, utilizando como técnica -por ejemplo- la semiótica, notaremos que la concatenación de elementos y factores que ponen en marcha cada uno de estos relatos, cobran vital importancia, comenzando por los guiones, las diferentes interpretaciones de los directores y sus puestas en escena, y la de los actores que llevan a cabo los distintos proyectos. Supuestamente, todo debería estar planeado para la perfecta decodificación por parte del que sería el modelo de lector al cual el escritor dirige su relato, en este caso, podríamos hablar del guionista como autor del texto y del director como ejecutor del mismo. [...]
[...] al mejor guión original en la premiación del año 2007. Se puede decir en cierto sentido que a Juno, la película protagonizada por Ellen Page, le pasó lo mismo, sólo que un año después y [...]