‘Criadas y señoras’, el sleeper del año
Años 60 en Jackson, Missisipi, al sur de los Estados Unidos. Más que un lugar, un estado mental caracterizado por esas mujeres de clase alta que permanecen ociosas mientras intrigan sobre los (aburridos) acontecimientos que ocupan su vida. Mientras tanto, y en otros puntos geográficos, se adivina un incipiente cambio social que acabará con la consecución de los derechos civiles para la sociedad afroamericana. Es la época de las revueltas sociales, de la libertad sexual, del reverendo Martin Luther King. En ‘Criadas y Señoras‘ será la joven Skeeter, recién llegada de la universidad, el elemento divergente que suponga el pistoletazo de salida para atomizar las normas sociales imperantes.
Eugenia “Skeeter” Phelan (Emma Stone) quiere ser escritora y elige para su primera publicación un tema del que los lugareños no quieren ni oír hablar: la situación de todas esas mujeres negras que sirven en las casas de los blancos. En este pequeño vecindario de Missisipi, la necesidad de cambio queda ejemplificada en la figura de esta recién titulada universitaria con ganas de mejorar las cosas. Para ello contará con la ayuda de su amiga, que además fue su criada, Abileen (Viola Davis, vista en ‘La duda‘). El hecho de que Skeeter dé voz a esas mujeres silenciosas que sirven el te y cuidan a los niños de las blancas ociosas, será un revulsivo para el status quo imperante, haciendo que unos y otros se vean forzados a enfrentarse. Cuando Skeeter empiece a escribir su libro, los dos mundos que se nos presentan en pantalla empezarán a chocar, y precisamente de las fricciones resultantes se alimenta esta película.
Basada en el best-seller de Kathryn Stockett y dirigida por el actor (y amigo personal de la escritora) Tate Taylor, la cinta ya se ha convertido en el sleeper del año en su país de origen. Esto es, en uno de esos títulos de los que nadie espera gran cosa pero que el boca a boca convierte en un éxito inesperado. De hecho, nombres como el de Emma Stone suenan ya como candidatos al Oscar. Sin olvidar, claro está, la loable labor de Viola Davis u Octavia Spencer, las sufridas criadas de la película.
‘Criadas y señoras’ es melodrama antes que cinta social, por lo que el realismo propio de películas del género como ‘El color púrpura’ brilla por su ausencia. Al contrario, Tate Taylor bascula hacia una extremada estilización, destacando solamente aquellos elementos que responden a la ‘versión de la realidad’ que el director quiere transmitir, presumiblemente mucho más amena y ligera. Con todo, la labor de las actrices es el rasgo más destacado de la película, y el espectador se encontrará sorprendido de que la voluntad maniquea que suele caracterizar todo proyecto de estas características quede aquí difuminado en pro de la fascinación que provocan personajes como el de Sissy Spacek, Jessica Chastain (vista en ‘El árbol de la vida‘) e incluso el de la mala malísima Bryce Dallas Howard. Todas ellas, sorpresivamenete blancas.
Para más información, te recomendamos esta entrevista con la actriz Viola Davis.
