Instinto Básico es una producción de 1.992 que impactó a todo los espectadores que asistieron en masa a los cines a disfrutar de ella. La película fue un éxito absoluto de taquilla a nivel mundial, logrando establecer a Sharon Stone como uno de los símbolos sexuales más poderosos de todos los tiempos. Sin embargo, es una película que el tiempo ha condenado, haciendo olvidarla y dejándonos ver lo vacía que en muchos aspectos realmente es.
Bajos instintos cuenta la historia del detective Nick Curran (Michael Douglas), quien debe investigar el asesinato cometido a una importante personalidad musical de su ciudad. La principal sospechosa del crimen es una escritora que mantenía relaciones sexuales con él: Catherine Tramell (Sharon Stone); pero que también escribió un libro que contiene una descripción exacta del asesinato que se llevó a cabo. Mientras Curran investiga a Tramell debe continuar con el tratamiento médico llevado a cabo por su ex esposa, la doctora Beth Garner (Jeanne Tripplehorn), al que se encuentra obligado a asistir por el asesinato causado a unos civiles estando bajos los efectos de la cocaína y el alcohol.
A medida que la investigación se va profundizando, Tramell se va haciendo más sospechosa, pero también se va relacionando de manera más intima con Curran, a quien parece estar manipulando con su atractivo físico y sexual, y con su gran inteligencia. Entre los dos una inmensa relación pasional se mantiene a lo largo de todo el film, lo que parece arriesgar la vida de Curran y que termina en el asesinato de su compañero Gus (George Dzundza). Gracias a las pistas dadas por Tramell, se descubre que la verdadera asesina es una antigua amante y compañera de Universidad de Tramell, quien está obsesionada con ella. La persona es la misma doctora Garner. Al final se deja una ambiguedad sobre sí Tramell era o no la asesina por el plano de un pica hielos debajo de su cama.
Analizando la película hoy en día, me queda muy difícil entender cómo hizo Joe Eszterhas para vender su guión por un insólito precio de 3 millones de dólares, y cómo hicieron para convencer a Paul Verhoeven para que lo dirigiera. La historia de la película tenía muchas fallas o por lo menos muchas cosas gratuitas que no lo pronosticaban como una producción que pudiera triunfar. Y la verdad es que el éxito alcanzando no se debe precisamente a la historia, sino al personaje interpretado por Sharon Stone.
Catherine Tramell es una excelente femme fatale, tal vez la mejor de todos los tiempos del cine. Me sabrán perdonar los amantes de Barbara Stanwyck, Rita Hayworth, Mary Astor, Lana Turner o Gene Tierney, a quienes amo con todo mi corazón de cinéfilo, pero que creo que habiendo creado y consolidado lo que una femme fatale es, dejaron las bases necesarias para que el papel interpretado por Stone fuera llevado hasta otro nivel.
La mujer fatal es considerada un personaje quien gracias a su inmenso magnetismo sexual es capaz de manipular a un hombre, obligándolo a hacer cosas criminales que lo llevarán a un destino trágico. Siempre se han caracterizado por sus ansías de independencia y libertad frente a los valores conservadores que las oprimen y frente a la supremacía del hombre en la sociedad.
El primer acierto que encuentro entra la construcción de este personaje y los anteriores, es la independencia otorgada por su ocupación laboral. Los personajes clásicos de mediados de siglo estaban muy ligados a un hombre, quien era el obstáculo que querían destruir en su afán y deseos por ser libres, por lo que buscaban a un tercero a quien enamoraban para que se deshicieran de él. Es el caso de “El Cartero Siempre Llama Dos Veces”, “Perdición” o “Gilda”. En Bajos Instintos, hecha ya en los noventa, la situación de muchas mujeres había cambiado gracias a la inserción del movimiento feminista en la agenda política, lo que hace que cuando miremos estas películas de los años 40 nos parezcan como de la prehistoria, dado todos los avances logrados por el muy mal llamado género débil.
Por lo tanto, la femme fatale de los noventa es una mujer con una total independencia económica y sexual. La sexualidad ahora ya no la usa sólo como una arma de manipulación, sino que también como una necesidad que debe satisfacer, lo que hace cuándo quiera, dónde sea y con quién quiera. Tiene un intelecto superior al de los hombres y puede jugar con él, no sólo igualándose a ellos sino también viéndose muy superior. La escena de la cruzada de piernas pasó a la historia porque Sharon Stone no llevaba ropa interior, pero me parece una perfecta metáfora de una mujer que gana su posición en la sociedad, derrotando intelectualmente a un grupo de hombres machistas que la interrogan sobre su vida sexual con el sospechoso.
Y es que Catherine Tramell es una gran villana no porque sea una asesina en serie, sino porque precsimente nunca la vemos matando a nadie (Stone, Verhoeven y Esztheras declararón que ella sí era la asesina); o porque sea una excelente representación de las femme fatales; sino porque también es una gran exponente de algo a lo que muchos hombres de algunos sectores retrógrados de nuestra sociedad, en esa época y hasta nuestros días, parecen temerle: la igualdad de géneros. Las mujeres han venido demostrando no sólo que son igual de capaces a los hombres, sino que en muchos aspectos parecen ser mucho mejores. No hay carrera ni área de la humanidad en donde ellas estén ausentas, exponiendo su inteligencia y capacidades en cada una, teniendo además ejemplos exitosos en todas a nivel mundial, desplanzándonos de manera constante incluso en áreas que parecían ser de nuestra exclusiva ocupación.
El alto contenido sexual está muy bien hecho en esta película, siendo uno de sus mayores aciertos y aportaciones. James Ellroy decía que en el cine negro el personaje del hombre condenado que iba a la cámara de gas no sentía miedo sino que se sentía agradecido por las seis semanas del mejor sexo que alguien pudiera tener. No obstante, en esas películas el sexo no era explicito, dejando todo a la imaginación de los espectadores, lo que era un gran logro artístico. Ahora en Bajos Instintos por primera vemos el hecho histórico de qué es tener sexo con una femme fatale, y debo decir que después de verlo creo que James Ellroy tenía razón.
Por otra parte, viendo la película hoy en día nos damos cuenta que fue una víctima de su propio éxito. El alto contenido sexual que tenía para la época, y que influyó la manera de mostrar el sexo en el cine, no lo es para nuestros días, y no tiene el mismo significado que en ese momento tuvo. Y es que está película no es lo mismo sí las escenas eróticas no funcionan, las que eran una creación importante de la trama. Y lamentablemente para ella, sin este importante elemento, no nos queda sino concentrarnos en la historia y en ese aspecto la película no tiene nada que ofrecer. Hay muchos elementos muy superfluos (causados tal vez porque el escritor hizo su trabajo en tan sólo 10 días) y que no sirven del todo dentro de la trama principal.
A pesar de todo, la película es una importante producción de los años noventa, que nos dio uno de los personajes más excitantes de toda la historia del cine. Lástima que hicieron una secuela.

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3 Comentarios en “Instinto Básico”
[...] al cigarrillo y su constante uso de gabardinas; la narración por medio de la voz en off; la femme fatale que usa su sexualidad para lograr sus metas. Sin embargo, en lo más importante, y que es la razón [...]
[...] al cigarrillo y su constante uso de gabardinas; la narración por medio de la voz en off; la femme fatale que usa su sexualidad para lograr sus metas. Sin embargo, en lo más importante, y que es la razón [...]
[...] de las películas más interesantes en el tratamiento del sexo fue “Basic Instinct“, que es de nuevo protagonizada por Douglas, pero ahora junto a la hermosa Sharon Stone. La [...]