Como la alineación de varios planetas parece funcionar esta película que, sin lugar a dudas es e implica la alineación en un mismo punto del espacio y en un mismo momento de estas estrellas y artistas: Martin Scorsese, The Rolling Stones y el Beacon Theater de Nueva York.
La idea se forjó, en un principio en Mike Jagger. Que, pensaba en un principio, que se filmara en Río de Janeiro; en la playa frente a un millón de personas…
Los Stones se pusieron en campaña para conseguir a uno de “los grandes directores” y terminaron con uno de los más. Esto a mi me ha sido una sorpresa. Había pensado (incluso por como es abordada la película) que Scorsese había propuesto el proyecto a los Rolling Stones.
Parece que Keith Richards (a pesar de ese estado de aparente destrucción en que se lo ve, al menos en esos magistrales primeros planos del film) es un gran admirador del cine de Scorsese y ha dicho saber prácticamente enteros diálogos de algunas de sus películas.
La idea del Beacon Theater fue propuesta por Scorsese. Es bastante lógico si uno piensa en la consideración de que, cada concierto de los Rolling Stones era un espectáculo de por sí, filmado cada vez desde quién sabe cuántas cámaras en lo que ya, de por sí eran megaproducciones (puesto que si bien es grande… no es un teatro tan grandilocuente el Beacon).
Tomando en cuenta esto y, cómo podría sacarle más jugo de forma más cercana a su cine y sus inquietudes Scorsese propuso un show en el Beacon Theater.
Obviamente: Jagger estaba encariñado con la idea predecesora y le costó dejarla de lado. Richards estaba encantado, ya había tocado ahí, estaría el film a cargo de Scorsese y… y qué más se puede pedir?
Scorsese quería un lugar lo suficientemente grande para hacer un concierto; así como para tener las cámaras sin molestar demasiado y dejar que la espontaneidad y la energía fluyeran. Los Stones no querían ser molestados por las cámaras: era necesario grabar la espontaneidad y la energía propia que se irradia de forma natural en uno de sus shows.
La fotografía quedó a cargo de Robert Richardson, quien había trabajado con Scorsese en “El aviador” y había fotografiado “JFK“. La fotografía de estas dos fue premiada con Oscars. Encima tendría a su mando a Oscar John Toll (Bravehearth), Albert Maysles, Emmanuel Lubezki (Sleepy Hollow), Andrew Lesnie (El señor de los Anillos) y Robert Elswitt (Buenas noches, buena suerte) y Stuart Dryburgh (El piano).
Esto no es poco relevante, pues ya desde su título este documental nos avisa de alguna manera que uno de los temas va a ser la luz. Claro: Estrellas… O una luz que sigue brillando puede pensar uno.
Pero parece haber una referencia explícita y desde el título a este prodigio de la fotografía. Tal vez, Scorsese haya decidido darle más énfasis a este sabiendo que no se podría centrar tanto en “sus intereses” en sí.
Si bien, no quita esto que Scorsese sea un gran admirador de los Stones (cosa que se nota).
Tal vez, lo que diga a continuación les parezca a muchos fuera de lugar; pero yo creo ver aquí ciertos elementos en común con “Flamenco” de Carlos Saura. ¿En qué sentido?
El primero será evidente: Un documental donde se mezclan maestros desde el cine y la música. Además de la puesta en escena y la importancia de la fotografía.
Si bien aquí imperará el esquema y sistema de estrellas centrándose en los Stones. Además de que, desde un principio aquí se apunta mucho más a que todo se de con espontaneidad.
De cualquier forma, Scorsese ya tenía su experiencia con el rock: Ya había filmado El Ultimo Vals con The Band (haciendo rock country) y No Direction Home sobre Bob Dylan.
David Tedeschi, el montajista, había cumplido este mismo rol en No direction home. Logra dar, justamente una dirección y un pulso seguro, entretenido y genial; con el material que tiene filmado (que bien ha sido filmado a su vez…).
Los productores ejecutivos son los totalmente desconocidos Jane Rose, Charlie Watts, Ron Wood, Keith Richards y Mick Jagger. O sea, es claro que la propuesta sea la qué es si nos preguntamos de dónde viene el dinero.
Fue filmado el 29 de octubre y 1 de noviembre del 2006, en el Beacon Theatre de New York; aunque se presente y/o parezca que es un mismo show. De cualquier forma del cual más material se sacó fue del segundo día.
Casualmente, este segundo día, era el del cumpleaños de uno de los invitados: Bill Clinton. Con este elemento (y este señor, que presentará a los Stones) tenemos uno de los elementos más llamativos de la película.
Esto en el sentido de que, a ninguno de estos “rebeldes” (sabiéndose filmados) parece hacerle demasiada gracia tener que esperar cinco minutos para empezar debido a que los invitados del ex presidente de Estados Unidos llegarán algo más tarde.
De cualquier forma cumplen a la diplomacia, lo saludan, se sacan fotos con su familia y saludarán con gran respeto a su madre y a Hillary que también está por allí… ¿Pero no estaba peleada con Bill? Supongo que será eso que tienen los escándalos… Una vez que se han dado ya deja de importar lo que pase después. Además, claro!: Políticos.
A su vez otros invitados serán el niño bueno que constantemente trata de acercar su cara a la del señor de labios gruesos para salir con él en las fotos mientras hacen Lovin` Cup: Jack White.
También tendremos por allí a Christina Aguilera haciendo que nos dejé de importar por unos minutos si hace pop o qué, puesto que da todo lo que tiene con esa voz impresionante (le guste o no a uno la música que ella hace) y que sabe hacer un buen show. A su vez, parece que Mick se sobrepasa en parte con ella y así como el chico lindo se le quería acercar a él parecen estar las manos de Jagger en relación a la cantante. Al menos, parece…
De cualquier manera, el mejor de todos los invitados (casual y seguramente el de más talento y menos conocimiento general) será Buddy Guy que se come a Wood y Richards en la guitarra y en el show. Sus planos y el momento en que canta, harán de él, tal vez, el bocado más exquisito de este caro festín audiovisual.
En fin. Hablamos de una película documental y musical de gran talla. Que tiene unos primeros minutos impresionantes (en los que vemos los entretelones anteriores al show y las tensiones en planos que miran tanto a Jagger como a Scorsese) para luego hacer inmersión en lo que devendrá un típico concierto de los Stones.
Digo devendrá y no es, debido a que se nota que al principio los chicos están más tensos (o no tan sueltos, al menos) y el nivel del despliegue logra que no estén dando todo de sí. Lo bueno es que procesualmente se irán soltando para terminar en un show donde realmente transmiten toda su energía, espontaneidad y uno quiere aplaudir con el público el final de los temas.
Como puntos a favor tiene que logra meterse en la intimidad de las comunicaciones que se dan al momento de tocar con la banda (siendo, en realidad, la mejor la que implica a Mike Jagger y a la corista negra).
Un producto de alta calidad y gran talla que es específico para amantes de los Rolling Stones, de los clips o del virtuosismo en fotografía. Logra transmitir y hacer disfrutar, aunque cinematográficamente el principio y el final son lo más valorable.

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