Documentales
"Alimento para el alma"

“Kya ka ra ba a” de Naomi Kawase

En el silencio del mundo
Por santiagoq, en 5 de Octubre de 2008

El título Kya Ka Ra Ba A es un término budista: Kya es el cielo, Ka el viento, Ra el fuego, Ba el agua y A la tierra. Todos juntos vendrían a significar El Mundo; compuesto de estos elementos. Esto explica que también se conozca esta película con el título: “Sky, wind, fire, water, earth”. También conocida como En el silencio del mundo.

Del año 2001. Con una duración de 55 minutos este es un film rodado con 8 mm, 16mm y cámaras digitales.

Naomi Kawase

De la autoría de Naomi Kawase quien escribe se encuentra encontrándose ante un film y una obra con una profundidad tremenda; ante la cual, en parte, se siente un poco desautorizado a hablar ya que es este; recién, el primer acercamiento ante una de esas personas (y filmografías) tremendamente especiales que parecerían necesitar abordarse y entenderse como un conjunto.

Parece ser que la obra de Naomi Kawase es así. Totalmente personal. No sólo en términos de contenido sino también en la forma de abordar y expresar a través de imágenes en movimiento un mundo interior y exterior lleno de presencias y ausencias que pareciera, necesitan ser abordadas con tranquilidad… “abriendo el corazón” (aunque pueda sonar algo naif).

Naomi Kawase es de origen japonés. En este film la veremos a ella (que, creo podemos decirlo así) protagonizando su propio documental. Como tantas veces nos encontramos ante una obra que se para justo allí; entre los límites de la ficción y la realidad. El que no sepamos, en algún momento, si es uno u otro; no afectará ni su visionado, ni su emotividad tan especial.

Ella estudió fotografía en Osaka. Parece que un profesor le índico “trabaja el tema que te resulte inevitable”. Y que esto llevó a su primera película, de 1993 “Ni tsutsumarete” o “En sus brazos”.

Esta mostraba el viaje de la autora en busca de la figura y la persona de su padre. Su padre, al cual nunca había conocido. Ella vivió desde pequeña con sus abuelos, quienes oficiaron de padres y la adoptaron legalmente. Esto es necesario para entender sobre esa película (“En sus brazos”) así como la que nos ocupa… Así como, me atrevo a suponer, su filmografía y su sensibilidad.Naomi Kawase
Ya desde este punto podemos entender, desde este “ser adoptada” y todas las ausencias y la soledad que esto conlleva o puede conllevar. Cuidado! No estamos hablando de, lo que se me ocurre, podría ser una especie de “autovictimización”. No, hablamos de alguien que simplemente tratará de vivir y ser feliz tratando de entender y acercarse (entre otras cosas) a su propio pasado.

A su vez, sería irresponsable de mi parte dejar de enunciar estos datos nada irrelevantes; puesto que Kawase los pone en evidencia, “los pone en la mesa” y viaja. No negaría que, por lo que voy sabiendo todo esto parecería poder tener elementos de “Diario íntimo” (¿audiovisual?). De cualquier forma, sus búsquedas van mucho más allá y es impresionante, sublime y cálida la forma en que esta mujer se expresa.

Y es que su uso del medio audiovisual es tan, pero tan particular… No puedo decir que se parezca a nada que hasta ahora haya visto. En momentos (y, creo que es también por sus facciones) a mí me ha hecho pensar o “asociar” a Björk. Seguramente Kawase no tenga nada que ver con ella; pero voy al hecho de esa expresión tan particular y personal (que no deja de ser “excelente” más allá de que un espectador particular “aprecie” o no el producto).

Tal vez sí tengan algunas cosas en común… Y es que ambas se mueven en distintos medios (más allá de otras incursiones de Björk en medios que “no son el suyo propiamente dicho”) considerando el propio de la cantante como la música y el de Kawase el audiovisual (y uso esa denominación para no tener que explicar demasiado si es ficción, no ficción, documental o váyase a saber qué…).

Pero bueno, su cine es totalmente especial por esa forma de mirar y adentrarse en la propia intimidad. La creación y recreación de lo propio y lo identitario; refriéndonos a  términos en esencia personales y propios de la mujer y su mundo real.

En 1997 ganó la Cámara de Oro en Cannes (y esto se menciona y se ve en imágenes en “Kya ka ra ba a”). Esto cambió su vida. A su vez, es muy interesante como ella muestra y dice que se sintió ante eso (debido a que un premio de tal categoría, en el pensamiento de cualquiera podría ser simplemente “una gran alegría” y/o “fama”,etc). Siendo a su vez, la primera japonesa y la persona más joven en recibir tal reconocimiento.Naomi y el tatuador

Pero, en fin. Hablando sobre Kya ka ra ba a
Esta sería un film sobre el amor, la memoria y la soledad. Los recuerdos y pensamientos que buscan su propia imagen o palabra para llenar y leer ese lugar que de otra forma quedaría como un vacío. Como un abismo inabarcable.

La soledad que, me hace recordar, al título del libro y película “La Insoportable Levedad del Ser” (más allá de que no tenga nada que ver con este/a obra).

Este parece un producto “nuevo” y “original” porque es una obra muy difícil de enmarcar en cualquier tipo de género o corriente anterior. Si uno se pone a pensar tiene la particularidad de “no tener nada en especial” a su vez.

¿A qué me refiero? Preguntémonos ¿Cuáles son sus imágenes? Una carretera vista desde un auto. La lluvia. Un primer plano, con un zoom que parece moverse con algo de dificultad y con un foco automático que irá desde quien está más cerca de más lejos de la cámara en sí de forma intermitente. Imágenes de archivo. La imagen de la abuela (entrañable!). Los videos de ese padre-jacuzza.

Y es que, sus imágenes de por sí, no tendrían nada de especial. El hecho es que tenemos un conjunto donde distintas voces van hablando (aunque en relativamente pocos momentos tenemos una voz en off que “nos narre”). Con sonidos, palabras y canciones (“cancioncitas”) que se van entendiendo a medida que vemos el entrecruzamiento de elementos.

Así es que el papel del montaje y la edición aquí es rotundamente importante. Y, podría parecer que, si bien, en un primer momento nos podríamos encontrar “algo perdidos” la sucesión de elementos va fluyendo y nosotros entendiendo.

“Entendiendo” de forma racional y al mismo tiempo no. Hay una emotividad tremendamente importante. Tal vez, hay quien pudiese encontrar elementos “más metafísicos” aquí. Si los hay, yo no los he descubierto como tal; pero no dudaría de que pudiesen estar.

El tatuaje y (la relación que establece Naomi con) el tatuador son impresionantes. Aunque ¿Ficción o realidad? Sus charlas, la comprensión de una situación y el tener que expresar en palabras. Las reflexiones sobre el amor y la creación artística…
Es gracioso: Siento que he dicho mucho y que no he dicho casi nada.Naomi

En fin. Estamos ante una obra (esta, aunque no dudaría que es así la entera filmografía de Naomi Kawase) personal, con un poder de sugestión y emotividad único al que no estamos acostumbrados. Su ritmo y la profundidad de los temas abordados hace de esta obra algo muy disfrutable y reflexivo. Todo esto sumado a la inexorable (y, por mi parte, agradecida) feminidad y sensibilidad que recubre y permea el film.

“Alimento para el alma”. No es cine de entretenimiento, aunque creo que a gran parte del público que se anime, le será accesible y le podrá encantar. La recomiendo.

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