Ellos me van a poner en las películas
Ellos van a hacer de mi una gran estrella
Haremos un film de un hombre que está triste y solitario
Y todo lo que tengo que hacer es actuar naturalmente
Bueno, espero que vengas y me veas en las películas
Entonces sabré que tú verás plenamente
Al mayor tonto que alguna vez llego al gran momento
Y todo lo que tengo que hacer es actuar naturalmente
Haremos la escena sobre un hombre que está triste y solitario
Y rogando de rodillas
Actuaré el papel pero no necesitaré ayuda
Todo lo que tengo que hacer es actuar naturalmente
Bueno, te apuesto que voy a ser una gran estrella
Talvez gane un Oscar. Nunca puedes decir…
Las películas van a hacerme una gran estrella
Porque puedo actuar el papel tan bien
Así dice y empieza un tema de The Beatles (compuesto por Ringo Starr) que servirá en este documental como introducción. Enlazado conceptualmente con lo que veremos (y oiremos) a continuación funciona como una especie de burla entre fatídica e inocente. Uno oirá alegre esta versión country del tema mientras se van presentando los créditos principales mezclados con distintas imágenes de archivo; sobre todo de una familia: Los Friedman.
Los Friedman son, en apariencia una hermosa familia norteamericana. De buen pasar económico. Tenemos a Arnold, su esposa Elaine y los tres niños: David, Jesse y Seth. Todos felices y sonrientes. Los niños serán vistos por nuestros ojos haciendo chistes en diferentes reuniones familiares de distintos años; o en distintas situaciones como un día de playa. Todas arquetípicas y lindas.
Incluso (y es interesante saber todo lo que esta familia tenía documentado) veremos imágenes en movimiento de los padres, en una playa, abrazándose cuando aún los niños no habían nacido.
Arnold Friedman es un respetable (y me atreveré a decir que, debido a las actividades que desarrollaba, seguramente intelectualmente brillante) profesor de computación y músico. Con diversos premios y honores en los 80 dedicaba sus días a dar clases tanto de piano, como de computación logrando que la familia tuviera un buen pasar en un próspero y relativamente rico pueblo de Estados Unidos llamado Great Neck.
Bajito, de lentes, relativamente feo, con pinta de inteligente y callado veremos a Arnold. Un prototipo de hombre, ciudadano, padre de familia, profesor, músico y trabajador que si no supiéramos de que iba la película veríamos muy agradados y con mucho respeto.
El hecho es que, todo esto vuela en pedazos a partir de un hecho que si bien no es lindo; podríamos pensar como sobredimensionado. La policía encuentra en el buzón de la casa una revista pornográfica infantil (Y no! No quiere decir esto que sea una revista porno para niños; sino que CON niños…).

A partir de aquí la vida y familia prototípica que se nos ha presentado se verá enfrentada a acusaciones de abuso infantil, sodomía y pedofilia. Prensa, policía y comunidad estarán todos presentes en los movimientos que afectarán de forma tremenda a esta familia que “tan bien” y “tan normal” parecía.
Nosotros, como voyeurs, veremos no sólo desde afuera, sino desde adentro la increíble serie de hechos, acontecimientos, acusaciones y palabras (nunca mejor dicho: In-Creíble… Sin que nosotros sepamos en que creer o no) que se irán sucediendo.
La edición tiene un papel fundamental en este documental dirigido por Andrew Jarecki. De cualquier forma, no parece conveniente hablar mucho de la trama. Lo que si podemos decir es que parece in- creíble, difícil de creer absolutamente todo lo que se dice debido a que cuando nosotros-espectadores ya nos hemos formado una idea sobre una cosa aparece un argumento desde otro punto de vista que dará vuelta aquello que acabamos de conjeturar con seguridad.
Esto se dará, después del “despegue” de la trama durante absolutamente todo el metraje.
Esta película de 107 minutos es del año 2003. Es estadounidense. Uno se entera que su realización surgió a partir del trabajo documental que Jarecki pretendía hacer con el hermano mayor: David. David se dedica a ser un payaso, clown y/o animador en Nueva York (parece que increíblemente gracioso y en la película se nos dirá como un hecho que es el número 1 de la ciudad).
Este es el trabajo actual de David (si tomamos el tiempo de la película como presente) y mientras el documentalista se fue encontrando con información la película tomo otra dirección (radicalmente distinta a la que un principio parecía tener). Así fue que se concentró en la historia de la familia Friedman (la familia de David).
Esta se había visto gravemente trastornada a partir de las acusaciones de pedofilia y abuso infantil realizadas hacía Arnold Friedman y también hacía su hermano Jesse (hermano del medio de los tres). Estas son acusaciones. Si tomarlas en serio o no; si aceptar que estos hechos pasaron o no parece depender más de cada espectador y del trabajo conjetural y analítico que se vaya realizando en el visionado.
Lo cierto es que, así como en Rashomon; ninguna de las versiones (ni de la policía; ni siquiera el dictamen judicial tomado después de todo el proceso con los abogados) será conclusiva o permitirá “comprobar” de manera fehaciente la culpabilidad o inocencia de estas personas.
Lo cierto es que a partir de distintos puntos de vista nos veremos enfrentados una y otra vez a las aparentemente infinitas y no univocas versiones. Por un lado las entrevistas del propio Jarecki tomadas desde el tiempo actual. La madre, David, Jesse darán testimonio frente a la cámara. Así como algunos testigos “anónimos”. A su vez el material de archivo. Siendo particularmente llamativa la cantidad de este que la familia tenía antes de que “la bomba” explotara.

El material de archivo incluye a su vez el tomado por la propia familia (todo filmado por los propios hermanos desde “adentro” de la situación y dinámica familiar). Los hermanos, cuando todo el proceso empezó se compraron una cámara y hay un registro del día a día por parte de estos. Lo cual en momentos llega a generar mucho extrañamiento en el espectador. Es como un “Reality Show” realizado desde adentro en parte.
Extrañamiento porque ellos mismos se filman (y se saben filmados) y uno puede dudar perfectamente de la veracidad y fehaciencia de lo que allí pasa. ¿Actuarían así entre ellos de no estar presente la cámara? ¿Se puede tomar todo esto como una especie de montaje propio? Por lo que vemos, no parece ser esto así; pero justamente; a la hora de conseguir la cámara y filmarse uno puede dudar efectivamente de esto.
Existe otro documental que tiene ciertos elementos en común: “Tarnation” de Jonhatan Caouette.
En este último, si bien no tendremos que ser testigos de un “juicio en sí”; y no nos veremos llevados a dictaminar “culpabilidad o no por X hecho” el director, montajista y “protagonista” filma los vaivenes de su vida con su propia mano. Poniéndose él frente a la cámara. Y dando testimonio y conocimiento de situaciones y realidades extremadamente fuertes. En comparación a “Tarnation” “Capturando a los Friedman” sería mucho menos explícita aunque mucho más sugerente.
Las descripciones, propias tanto de los medios, como de la policía y la comunidad tienen un nivel de morbo y sugerencia que hacen que uno se imagine cosas (y lo impresionante también está en eso: Es uno frente a la película el que “se hace la película”; no del todo está en ella en sí) que pueden tener un efecto mucho más fuerte y devastador que el de “Tarnation” (aunque crudísima por sus imágenes y por su explicites…).
De cualquier forma yo creo que este documental tiene ciertos problemas. En un sentido “más epistemológico” si se quiere. Aquí debo aclarar que de forma habitual, y exceptuando casos contados, los documentales se me hacen a mi, muchas veces problemáticos en este sentido.

¿A qué me refiero? Cómo es que el director llega abordar la película es algo que no queda explicitado (al menos, no de forma clara) en la misma. Eso hace que el espectador pueda confundirse fácilmente. Es más; es lógico preguntarse durante la proyección: “¿Quién esta filmando este plano?” y “¿Quién ha decidido que esto quede aquí?”.
Además del hecho lógico (y la pregunta) de “¿Pero su/s realizador/es que posición está/n tomando frente a toda esta irreal realidad que se nos va presentando?”. Tal vez aquí esté el punto más firme de esta producción. Su realizador no parte de un juicio o tesis unívoco y nos insta a nosotros a irlo “develando” (en la medida que podamos y en cierta forma como reto al espectador) con él.
De cualquier forma. Hay quien puede pensar y afirmar que este es un documental sobre la pedofilia. Si bien el tema (inevitablemente) esta presente; esto será radicalmente distinto a este planteo. Este es un documental sobre “La Familia”. Una familia disfuncional sí (¿conoce usted a alguna familia que no tenga, al menos, algo de disfuncional?) pero que se ve arrastradaza por una trama y situación muy particular.
Trama y situación con varias aristas de análisis. Desde la familia en sí; el padre, la madre, los hijos: David, Jesse y Seth (del que menos vemos, puesto que no quiso salir en la película; posición que puede pensarse como “muy loable” y respetable también). A su vez: Los medios (la información y su manejo). La policía (prejuicios e investigación). Distintos profesionales que comentan. O la posición del abogado defensor.
Se podrán decir muchas cosas sobre este documental. Lo cierto es que no sabemos quién, como dice la canción; estará actuando o no naturalmente (y pudiendo ser de la forma que la letra plantea… Peor!). Una propuesta muy interesante. Con bastante de aterradora. Una cosa parece segura: En ningún sentido es cine de entretenimiento.

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1 Comentario en ““Actuar Naturalmente”: Los Friedman”
Un documental jevy jevy. Lo vi en su día en el pase de prensa y me pareció escalofriante por el hecho de ver hasta qué punto se puede salir de madre un asunto, cómo la gente juzga antes de tener pruebas y cómo un acto semejante puede romper una familia para siempre. Muy grande.