Directores, Festivales de cine
He Liu

“El Río” de Tsai Ming Liang

Una mirada particular sobre las lejanías, las relaciones y la familia
Por santiagoq, en 26 de Noviembre de 2008

CartelEsta película proviene de Taiwán y es del año 1997. Su nombre original es “He liu”, aunque en Estados Unidos es conocida como “The River”. Su director es el reconocido Tsai Ming Liang; uno de esos autores salidos de laNueva Ola del cine Taiwanés” (junto a Hou Hsiao Hsien). Es protagonizada por el actor fetiche de Ming Lang  (así como Antoine Doinel lo era de Truffaut) Kang-sheng Lee.

Esta película ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín. En el Festival Internacional de Chicago ganó el Hugo de plata “por su retrato de una humanidad urbanizada en un mundo que olvida los valores”, y estuvo nominado al de Oro. En el Festival Internacional de Edimburgo ganó una Mención especial. En el Golden Horse Film Festival Tien Mao estuvo nominado a mejor actor.
En el Festival Internacional de Singapur ganó el Premio a Pantalla de Plata y una “Honorable Mención” (premio de la crítica) en el Festival internacional de San Pablo. Todos de 1997.

Hsiao Kang (Kang-sheng Lee) es el joven de alrededor de 20 años protagonista. Tien Miao (que ya decíamos, fue nominado a mejor actor en el Goleen Horse Festival) hará del padre de este chico; teniendo que sobrellevar un papel que, si bien no tiene muchos diálogos, es bastante pesado. Yi-Ching Lu interpretará a la madre. Este trío protagonista (al igual que en “Viva el amor“) esta vez será conformado por una familia que, se podría decir, como poco: “es disfuncional”.
De cualquier forma debería aclarar que en un sentido algo diferente al que acostumbramos mencionar.

La película empieza con un plano de una escalera mecánica; por una se sube y por otra se baja. Hay una persona que sube y otra, una chica, baja. Mira a la otra persona y le llama. Mientras el otro (Hsiao Kang) sigue subiendo, pero mirando hacía el otro lado la chica cambia de escalera y sube. Se han encontrado dos conocidos, se saludan, no se ven hace dos años. No sabremos mucho más de éstos dos, excepto que ella parece estar en un rodaje por lo que Hsiao Kang terminará viendo como se filma.

Aparecerá Ann Hui, que es director en la vida real y actúa de sí mismo, tratando de que un maniquí se vea en la corriente de un río muy contaminado (si, un río… ¿el río?) como un muerto.
Ann Hui es un director proveniente de Hong Kong. Hong Kong es el lugar desde donde, hasta la llegada de esta Nueva Ola de Taiwán, procedían la mayor parte de films que allí eran vistos; lo cual, no creo que sea un dato irrelevante.

En fin; no se está logrando que el maniquí parezca real y paran para almorzar. Ann Hui se encuentra comiendo cerca de Hsiao Kang y le pregunta si no estaría dispuesto a tomar el rol del maniquí. Por supuesto, él contestará que no. Y por supuesto, en la siguiente escena/plano lo veremos llevando adelante ese papel; justamente, de muerto.

Posteriormente la chica con la cual se había encontrado acompaña a este chico todo mojado (y que huele muy mal, debido al estado del río) a un hotel. Allí podrá bañarse y secarse. Tendrán sexo. Luego Hsiao Kang, que va con su moto, nunca se sabe bien a dónde ¿lo sabrá él? se toca el cuello mientras anda.
Un poco después se caerá de la moto, un señor que pasa le dice que tiene que tener más cuidado. Posteriormente descubriremos que éste es su padre. Es bastante impresionante esto, pues, veremos como un hombre vive en un cierto espacio, el mismo (o muy parecido) en el cual lo hace una mujer. Pues, no es una ilusión: Todos viven en la misma casa y son una familia.

Padre e Hijo

Casi no hablan, las comunicaciones son mínimas entre sus integrantes y no parecen compartir mucho más que ese espacio que si bien “propio” se presenta, para todos, y en gran medida “anónimo”.
El padre, lo sabremos desde un primer momento, (tal vez no que sea “el padre”, si lo siguiente…) tiene relaciones homosexuales en una especie de sauna u hotel con jovencitos que tienen la misma edad de su hijo (y, podrían ser éste perfectamente…). La madre, parece tener una especie de amante al cual da de comer; pero por lo poco que llegamos a saber de ella pareciera que podemos decir que está bastante frustrada.

El hecho es que al joven un dolor en el cuello y el hombro empezará a atormentarle; y, la búsqueda de una “cura” será el eje narrativo principal que nos lleve a través de este film. También estará el hecho de que, en el cuarto donde el padre duerme, surgirá una gotera que irá en aumento. Este pareciera ser el “segundo” eje narrativo. De cualquier forma, no se me malentienda, la película carece de una “narrativa” convencional en sí.

Y es que nos encontraremos con largas y estáticas tomas sin música de fondo y con cierta oscuridad. Talvez con una especie de realismo antisentimental.

Comentaré algunas de sus características relacionando el film con el anterior (puesto que este es el tercer film de Ming Liang y, el ya comentado “Viva el amor” el segundo).

La fotografía sigue siendo fría y sigue predominando el color azul; junto al blanco tal vez. Tsai Ming Liang hace una propuesta con momentos extraña y “artificialmente” iluminados; animándose también a meterse con el tema del sexo y las relaciones pero de una forma que será bastante más chocante que en la película de 1994.

Hsiao Kang será el joven protagonista. Nuevamente, su personaje, que no es el mismo que en la película anterior (más allá de los sobrados elementos en común) parece tener un mundo interior y estar viviendo una serie de cosas que no puede expresar al/hacía exterior.
En la película anterior podíamos ver y pensar que el carácter del protagonista se debía más bien a características propias del personaje que en ésta; puesto que aquí (inevitablemente) situaremos la mirada sobre su familia; y si bien, consideramos que el personaje es tímido, el “ambiente” es tan “cerrado” y hermético que no pensaremos ya que la “no expresión” se debe a las características propias del personaje en sí.

Ahora ¿por qué el dolor en el cuello? ¿Será por el agua contaminada? ¿Tendrá que ver con que el cuello es la parte que separa y une a la cabeza y al cuerpo? ¿Podría ser que entre estos dos, el personaje sintiese una escisión inabarcable que, como conflicto se terminará expresando no en palabras sino en un dolor físico?

El director y su alter ego

Esa sensación de cierta “extranjeridad“, de no pertenecer, que ya se mencionaba respecto a “Viva el amor” no sólo sigue patente aquí; si no que me atrevo a decir que se ve exacerbada con personajes que realmente son “extranjeros” en el lugar y entre sí. Más incluso cuando están en “su” lugar.

Esto podría no parecer tan llamativo en relación a la otra película; pues les diré que sí, que lo es: ¿Por qué?
Por un lado porque en la otra al menos había cierta interacción entre el trío protagonista; y si bien se daba la situación por la cual se veían compartiendo un mismo espacio (la chica trabajaba en la inmobiliaria y aprovechó el lugar vacío para pasar un tiempo… sin pensar que no sería la única) aquí todos viven y conviven en un mismo espacio (sabiéndolo todos) pero de forma mucho más lejana. Y encima: ¡Son una familia! (dato que no sabremos necesariamente a priori).

Aquí también fuman los personajes. Es de antología el pasaje en que nuestro protagonista (después de haber salido al pasillo del hotel para cargar de “agua” en una especie de envase y ver que a la habitación de al lado entraba una atractiva mujer) se coloca, de remera, calzoncillos y cuello ortopédico; junto a la pared que media con la habitación de al lado; con un vaso en la mano y un cigarro en la otra.
También estará presente (muy) el elemento agua, que aquí, y ya desde el título tiene extrema relevancia y lo veremos presente tanto en ese río (de agua contaminada) como en las goteras incontenibles propias de la habitación del “jefe” del hogar. También estará presente por ahí la sandía.

No me acordaba de que había comentado sobre “Viva el amor” eso; pero en la exhibición del film tuve esa sensación constante de que: “en realidad, estamos (seguimos estando) ante personas más o menos tristes y más o menos comunes que, como van pudiendo y como se les ocurre tratan de buscar la felicidad. Nada más simple, nada más complejo.”

Una película para reflexionar. No creo, de cualquier forma, que en el mismo sentido en que lo hacía “Viva el amor”. Aquí estamos ante una película cargada de un simbolismo que, si bien no era inexistente en la anterior; está aquí mucho más patente y exacerbado.
En fin; creo que me pasa algo paradójico: Me ha gustado más “Viva el amor” pero creo que ésta es “mejor película”.
¿Qué dicen? ¿Tendría que ir a un psicólogo?

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2 Comentarios en ““El Río” de Tsai Ming Liang”

1

yo tengo unos terribles problemas con este director, debo ser tonto o algo así, porque no entiendo su cine, muchos le encumbran y le tachan de maestro pero yo los casos en los que me he enfrentado a él, me ha molido a palos y no he entendido porque.

Saludos…

2

Esta pelicula es muy comentada, pero por más que quiero conseguirla no he podido, alguien sabe donde puedo conseguir esta pelicula, por que quisiera verla.
Desgraciadamente en méxico es muy estraño que a los individuos les gusten este tipo de peliculas.

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