Uno de los tópicos más maltratados a la hora de analizar películas son las escenas de violencia. Desde los slasher films, pasando por las películas de artes marciales, hasta los violentos dramas que tratan de representar el mundo en el que vivimos, la violencia en el cine ha sido constante blanco de críticas acérrimas en contra de ella. De nuevo, y como casi todo en la vida, el problema en sí no radica en la violencia, sino más bien en quiénes son las personas que la ven y quiénes son las personas que la hacen.

En algún momento le preguntaron a Wes Craven de dónde sacaba las historias para sus películas, a lo que el afamado director respondió que la inspiración para las mismas las encontraba en su lectura diaria del New York Times. Otro gran director de películas del género de horror es John Carpenter, quien declaraba que el ser humano tiene un cerebro de reptil que lo hace actuar violentamente, y por lo tanto el cine debe representar esto.
Con lo anterior trato de decir que a pesar de todo lo que se diga, la verdad es que la violencia es algo muy del ser humano. Todas las personas que critican que el cine haga referencia a eso, me parecen desde cualquier punto de vista sumamente hipócritas, dado que muchas veces las voces de protesta provienen de los mismos sectores conservadores de la sociedad, que ven con muy bueno ojos bombardear otros países, dado sus intereses personalistas.
Una de las cosas que más se escuchan en contra de que los artistas muestren esta faceta de nuestra humanidad, es que la misma afecta a las personas que la ven y generan más violencia en la comunidad. Lo anterior lo encuentro absolutamente errado, dado que consideró que si un joven ve en una película en la que un hombre mata a otro, y por eso decide coger un arma y asesinar a alguien en la vida real, el problema no está en el film sino en la persona.
Por otro lado, hace poco se publicó un estudio que decía que contrario a lo que se venía pensando, la violencia en el cine tiene el efecto contrario al de propagarla en la vida real. Siendo algo que todos los seres humanos tenemos al interior, la violencia permite en alguna medida “satisfacer” esa necesidad humana, logrando con esto que no necesitemos exteriorizarla en el mundo.
El cine no es más que una representación artística (en el mejor de los casos) del mundo en el que vivimos, incluyendo los más variados de sus aspectos. El criticar que se hagan películas con manifestaciones violentas, tiene un contrasentido tan inmenso como si se criticara el que alguna película tuviera escenas cómicas, o amorosas o dramáticas. Todas y cada una de ella son facetas de la humanidad, y por lo tanto son dignas de mostrarse en el cine.
Ahora, muchas veces las críticas que se hacen a estas escenas son del todo incoherentes por parte de quienes las hacen. En ese sentido, el problema no radica ya en que haya un contrasentido con lo que se dice, sino que es algo ilógico las críticas que se hacen a la película y a las escenas. Uno de los ejemplos más claros que hay en ese sentido se da en la película de Francis Ford Coppola, “El Padrino“.

Decía el director que cuando la película se lanzó, miles de personas salieron a pedir explicaciones por el asesinato del caballo, que si era de verdad o un muñeco, que cómo se había muerto. Lo interesante o irónico del asunto, tal y como lo dice el mismo director, no es que lo anterior se haya criticado (puesto que está muy bien que se proteja a los animales) sino que se fijaron de manera exclusiva en esa escena, cuando en la película se mata brutalmente a más de una docena de personas.
Frente a lo anterior, debo decir que muchas veces crítico la violencia en el cine, pero mi opinión va encaminada hacia lo mal que lo hacen los directores, y no al hecho de usarla. Cada persona debe ser con anticipación que película se va ir a ver, y debe predisponerse para verla bajo los parámetros sobre los que el director se fundamento para hacerla. Nadie puede irse a ver una película de Eli Roth y no sentirse en algún momento asqueado por lo que ve en la pantalla. Personalmente, este tipo de film para nada me gusta, pero se dé que va la película y cuáles son sus intenciones, así como las de su director.
Asimilando todo lo que se ha dicho anteriormente, algo interesante se puede concluir. Es evidente que cuando las películas tienen mucha violencia, mucha sangre, asesinatos brutales, la gente no la crítica, sino que por el contrario las desprecia. En cambio, en el tipo de realizaciones en donde la violencia no es tan gráfica, pero si mucho más impactante, las personas salen con ahínco a denunciarlas. Un ejemplo de lo anterior se puede sacar de lo que hasta acá hemos dicho: la violencia en “El Padrino” fue muy criticada, mientras que la película de Eli Roth no tuvo ningún tipo de controversia.
Con todo lo dicho hasta acá, lo que se puede deducir es que mucha razón tenía Brian de Palma cuando mencionaba que la violencia en el cine era fuertemente criticada cuando se hacía bien, más no cuando se hacía mal. La razón de lo anterior, descansa en que si hay algún tema o situación de cine en la que se aplique la máxima de que menos es más, es en las escenas de violencia.

Cuando un director no nos muestra la escena gráficamente, sino que por el contrario tiene la capacidad de hacer que la recreemos en nuestra mente, lo que logra con esto es que los límites de la misma escena sean alcanzados por nuestras propias percepciones y subjetividad, haciéndolas tan escalofriantes como nosotros mismos podamos aceptarla. Es por eso que artistas como De Palma, Scorsese y Tarantino, son tan odiados y amados por sus películas y la violencia que hay al interior de las mismas.

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4 Comentarios en “La Violencia En El Cine”
A mí me hace gracia eso de que critiquen la violencia en el cine. Eso es algo inherente al ser humano, es un ser violento y simplemente es social por necesidad o conveniencia, para poder hacer frente a la naturaleza.
Además, ahora que vivimos en una sociedad más o menos civilizada, sigue habiendo violencia, ella forma parte de nuestras vidas y negarlo es estar ciego. De todos modos hay que distinguir entre lo ficticio y lo real, mientras esa frontera se tenga clara puedes ver toda la violencia que quieras.
Saludos.
Distingamos, por favor. Hay películas críticas y películas de entretenimiento. Es lógico que los directores de las primeras empleen la violencia para denunciarla como mal que corroe -¡qué pijada acabo de escribir!- el mundo en el que vivimos. En las segundas la violencia no está justificada en absoluto; no se puede pretender hacer pasar un buen rato a los espectadores apelando para ello a las secuencias de crueldad. Es curuioso: muchos de los realizadores que citas -Craven, Carpenter, De Palma…- hacen cine comercial y violento; pretenden entretener con la violencia. Una patada en el culo para ellos; me paso por el forro su argumentos, no me valen. ¿Que el cerebro reptiliano del hombre lo hace comportarse violentamente? Pues bien, haga una película sería para reflexionar sobre el asunto, pero no me venda la moto, señor mío…
Pues yo creo que, independientemente de tus gustos y los míos, la violencia sí entretiene, y a la vista está. Productos basados única y exclusivamente en ella (‘Hostel’, ‘Viernes 13′, ‘La matanza de Texas’, ‘Holocausto Caníbal’) han tenido mucho éxito, por lo que parece que el hecho de que a nosotros nos guste o no, no tiene mucho que ver con el hecho objetivo de que en líneas generales sí tiene muchos seguidores.
Yo creo que algo va mal si la violencia le resulta entretenida a la mayor parte de los espectadores. Dicen algunos expertos que la contemplación de escenas violentas debe entenderse como catarsis -dando por hecho que los espectadores son personas cuerdas que diferencian la ficción de la realidad-; otros replican que los actos violentos son malos para todos: a la larga crean un efecto “narcotizante” que puede producir falta de sensibilidad si la violencia se da en la vida real. Me quedo con el argumento de los segundos; que la gente busque otras formas de catarsis.
El mundo ya es lo suficientemente violento como para que tengamos que aguantar películas que se regodeen en ello. No veo defensa posible ante tipejos como Tarantino, Kitano y compañía. No se trata de la calidad o del gusto; es un tema de ética.