The Jazz singer (1927) ha marcado en la historia cinematográfica un hito fundamental pues es el primer largometraje en que se halla articulada la voz de los actores interpretando sus líneas conjuntamente con la imagen. Para ello se empleó el innovador sistema Vitaphone que permitía grabar en un disco la pista de sonido para, en el momento de la proyección, reproducirse por separado más simultáneamente. Sin embargo no es ésta la primera obra que implementó la tecnología sino la cinta Don Juan, realizada en 1926 por Alan Crosland, en que efectos de sonido específicos y melodías fueron adheridas al relato.
El film, basado en la obra del dramaturgo y guionista estadounidense Samson Raphaelson titulada Day of Atonement, cuenta con la dirección del mencionado cineasta bajo la producción de los estudios de la Warner Bros. Su narración se centra sobre el pequeño protagonista, Jakie Rabinowitz (Bobby Gordon), a quien veremos a comienzos de la historia cantando melodías de jazz en un bar local a escondidas de su padre (Warner Oland) pues éste, especialmente, espera verle continuar la extendida tradición familiar de participación en el coro del templo. Pronto llega a él la noticia de su presentación, por lo que de inmediato se dirige al local y, enfurecido, recoge al niño para devolverle a su hogar. Al arribar, el hombre severamente le regaña por “malgastar la voz que Dios le dio” y anticipa que luego de golpearle habrían de tener una extensa charla, a lo que Jakie contesta afirmando que si ello sucedía, se marcharía para nunca volver a su hogar. El niño finalmente debe de cumplir su promesa.
Años después le veremos en San Francisco, ya adulto y conocido como Jack Robin (Al Jolson), sobre las tablas del escenario de un cabaret. Parece haber realizado sus deseos de convertirse en estrella musical pues, luego de una magnífica interpretación, recibe el entusiasmo y fuertes aplausos del público presente. En él se halla Mary Dale (May Mc Avoy), una joven y bella bailarina de vodevil que será posteriormente presentada al protagonista. Luego de halagar su acto, dado que le considera diferente a otros cantantes pues tiene verdaderamente una “lágrima en su voz”, le ofrece su ayuda para impulsar su carrera. Es así que le veremos crecer profesionalmente pero sin aval o respuesta alguna de sus padres, a quienes ha estado escribiendo para notificar sobre su ascendente éxito. La próxima presentación en una sala del circuito de Broadway no solo será su gran oportunidad sino que le permitirá, asimismo, retornar a su hogar, situado casualmente en el mismo barrio, para visitarles. Se dirige allí y es recibido calurosamente por su madre (Eugenie Besserer), quien se ha mantenido neutral desde el comienzo de la situación. Jack, afectuoso, promete que si logra triunfar, les comprará una nueva casa y la vestirá con finas ropas, mas es en el fervor de su comentario en que se produce la llegada del padre que recibe con sorpresa la presencia de su hijo y pide, colérico, que se retire. La situación conflictiva se altera finalmente cuando
éste cae gravemente enfermo y no puede por ello presentarse en la ceremonia más importante en la liturgia judía.
El reconocimiento atribuído a The jazz singer radica en su carácter de inicio de las llamadas ‘talkies’, desplazando progresivamente el empleo de los rótulos. La innovación modificó a la vez el proceso de producción, generó el rápido ascenso y decadencia de figuras que debieron enfrentarse al flamante método (el film Sunset Blvd. de Billy Wilder es, por ejemplo, una clara representación de ello) y, sin dudas, instauró un objeto de controversia. Una firme divergencia se manifestó entre los cineastas desde su aparición: parte de ellos consideraba que esta novedad permitiría proponer piezas de mayor verosimilitud y sería en este apego a la realidad en que lograría el medio cinematográfico la culminación de sus potencialidades técniconarrativas. Quienes desestimaban el uso de este medio sostenían, por su parte, que esta tendencia a la reproducción de lo existente no haría más que reducir las vastas posibilidades expresivas de la imagen en su dinámica interna y construcción, como así también del montaje. Recordemos que para entonces el film era también objeto de experimentación de los artistas de la vanguardia histórica que, de muy diversas formas pretendían alejarse de la perspectiva artística canónica en el seno de un panorama mundial revolucionado. La primera concepción parece finalmente haberse impuesto.


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