En esta ocasión voy a teclear sobre una película: “El Pico” de Eloy de la Iglesia (tío de Alex). Si bien, de más que esta.

No parece ser algo desmerecido hablar de este señor, puesto que este año se ha entregado por vez primera el Premio Eloy de la Iglesia en el Festival de Málaga.
Este señor nació en 1944 y murió hace dos años, en marzo.
Estudio filosofía y letras hasta que decidió, cuando estaba en el tercer curso dedicarse al cine, la televisión y el teatro. Una persona muy especial que se reconoció como un ser “adicto al cine” (de cualquier forma no le faltaban adicciones, siendo “el caballo” o la heroína una que lo mantendría inactivo varios años) y se reconocía homosexual.
Hasta aquí ya tenemos varios elementos llamativos que nos podrían estar dando una pista sobre lo que fue su cine, su carrera y su vida. Transgresor, inconformista, incómodo/a era uno de esos señores que se metían con temas pesados. Muchas veces, tal vez, con más ganas, fuerza y entusiasmo que cuidado y excelencia.
Los elementos transgresores que lo caracterizan podrían hacernos pensar en personas como Rainer Werner Fassbinder, Pier Paolo Pasolini, con elementos del neorrealismo italiano propios del cine de Rossellini y con elementos que hacen que no pueda evitar pensarlo como otro “Rey de la Noche” junto a Arturo Ripstein.
Este último que tiene una filmografía que, a mi entender, peca en elementos parecidos a los de Eloy de la Iglesia; aunque hay todo una distancia si contamos su procedencia y tenemos en cuanta que Ripstein ha sido uno de los directores más importantes de México.
No dudaría de que estuviera de acuerdo ideológicamente, y en planteos con Luis Buñuel; pero su cine es mucho más naturalista y real. No tiene nada del simbolismo ni el surrealismo propio de ese otro gigante. Su cine, su narración es explícita, “dice las cosas tal cual” y, en ocasiones, puede ser por esto mucho más chocante. Hay quien podría considerar “ese otro cine” como más inteligente. Creo que sería correcto aceptarlos y tomarlos como propuestas totalmente distintas.
Un señor prolífico, que realizó su primera película con 22 años y tuvo una carrera que duró más de cuarenta. Yendo esta desde la década del 60 hasta la del 2000 (aunque con una notoria ausencia en el celuloide durante todos los noventa) este Eloy de la Iglesia.
Estudió cine en París. Fue militante en el Partido Comunista de España.
Hizo cine de terror, se las tuvo que ver con la censura franquista, trata temas molestos como la droga, la homosexualidad, la pobreza y la marginación. Parecía tener una preocupación de cara a la realidad social y no tan visible que incluía los bajos fondos; a los cuales no sólo retrató, sino a los que perteneció.
También sacó de allí a algunos de sus actores, en castings más o menos callejeros en zonas que bordeaban la delincuencia más explícita. El protagonista de “El Pico” (o de “La Estanquera de Vallecas“, por dar otro ejemplo de este cine quinqui) es uno de ellos: José Luis Manzano.

A su obra no le importan los convencionalismos y habla sobre lo que le parece meritorio hablar. Aunque moleste, transgreda y provoque (lo cual… reconozcámoslo… también debía de gustarle bastante).
Su cine puede ser muchas cosas; pero no conformista. Parece haber una especie de ética, un compromiso con eso que se pone ante la cámara; más que con los ojos de quien ve proyectado eso tomado.
Llegó al éxito comercial con “El techo de cristal” en 1971.
Su filmografía está llena de jóvenes que no encuentran lugar en la sociedad. Así es que tenemos personajes que terminan, a su vez, refugiándose en su “otredad”: Las drogas, la homosexualidad o la zoofilia; o simple y llanamente: la marginación.
Tal vez su cine podría ser caracterizado como un cine de La Incomprensión; que, al ser tan fuerte y directa, él mismo desataba.
“El Pico”
En su momento fue un éxito de taquilla y despertó el abucheamiento de los críticos. Del año 1983 (año en que empezaría a consumir drogas pesadas él también) la película trata sobre dos jóvenes que se dan con heroína y, para conseguirla trabajarán como “dealers” (pequeños traficantes).
La historia tiene la particularidad que se centra en dos jóvenes con padres con un “rango” o “cargo” importante y público. Uno es el Comandante de la Guardia Civil, Evaristo Torrecuadrada y el otro un diputado en época de elecciones nacionalista.

Ya desde la introducción tendremos un panorama bastante especial, centrándonos en la familia del protagonista y su padre militar. Empezamos con un almuerzo familiar frente a la televisión. Ya ahí notaremos las opiniones de su padre que despotrica contra “estos que quieren democracia”. Junto a él estará su hijo mayor: José Luis Manzano junto a sus dos hermanas pequeñas y su madre.
Madre que, le será anunciado a esa pared que se llama padre, tiene cáncer terminal. Mientras vemos como esos otros dos amigos, que se saben con padres de procedencias ideológicas totalmente opuestas aceptan su amistad como tal y andan en busca de heroína. Primero: Por la nariz; luego, con el pico.
El drama se irá desenvolviendo y la historia, al igual que en “Réquiem For A Dream” (y lo podemos discutir respecto a “Trainspotting“) irá progresivamente “de mal en peor”.
Aparecerá en escena un escultor que, mientras en un boliche está tocando una banda de punk, se tratará de encamar con el protagonista. Lo logrará y será el suyo un papel importante en la película. Es él quien representa “las tendencias artísticas” en la película; más allá de una vida de trasgresión mesurada que podría hacer que sea bastante identificable con el director. Amante y protector de esos jóvenes desvalidos.
Otro personaje importante será Betty; la prostituta yonqui que tiene afiches y posters de rock and roll en su cuarto. Es en la casa de ella, donde, en un principio irán a mover las narices estos chicos.
También aparecerá “El cojo” un narcotraficante que les hará trabajar como empleados a cambio de muy poca sustancia. Con conexiones con la policía (el momento en el que se va del cuartel es hilarante) y una esposa embarazada que no puede resistir la tentación al ver la sustancia blanca (tal vez algunos de los elementos y pasajes más chocantes de la película se los debamos a ella).
En fin. Voy a ser claro y daré mi propia impresión; pero se ha de considerar que mi perspectiva es totalmente actual y fuera de contexto ¿Vale?
Esta es una película con unas actuaciones pésimas en general (exceptuando los primeros y apenados planos de la madre, el cambio del padre y la cara de pena de nuestro protagonista que parece estar imitando a James Dean).
Con una factura técnica mediana (muchos problemas de sonido) y una puesta en escena tremendamente explícita la cámara se manejará con muchos planos generales. Hay un momento particularmente interesante, en términos de montaje: y es el de la desintoxicación.
La película impresiona y atrae; pero yo creo que es más por su fuerza y crudeza que por su inteligencia para contarla.
De cualquier forma estamos ante un producto muy valorable; que da cuenta de un momento, una realidad y un director al que, los más cinéfilos y curiosos están obligado a acercarse más no sea de forma mínima.

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