En la entrevista que Michael Douglas hizo en “Inside The Actor’s Studio con James Lipton“, comentaba el actor que varios años después del estreno de “Wall Street”, todavía se encontraba con corredores de bolsa totalmente borrachos por las calles de Manhattan, quienes inmediatamente lo veían corrían hacia él y le decían: “Oh wow, Richard Gekko, mi ídolo, mi héroe, gracias a usted me convertí en corredor de bolsa“. Lo verdaderamente anecdótico del hecho, es que tal y como el actor lo recordó, él era el malo y despreciable del film.
En un momento en que la estabilidad de la economía mundial se tambalea como consecuencia de la crisis financiera en los Estados Unidos, generada en Wall Street, es de resaltar la producción de los años ochentas que dirigió Oliver Stone, en donde mostraba que es falso que la crisis actual se haya gestado desde hace algunos años. La crisis de Wall Street es la del mundo entero, y no empezó hace algunos años, sino que parte fundamental del sistema que hemos creado para nosotros, el que se sostiene en la avaricia y la ambición con la que vivimos el día a día.
La película cuenta la historia del joven Bud Fox (Charlie Sheen), un comisionista de una pequeña bolsa que quiere participar en las grandes ligas de las inversiones financieras. Como medio para alcanzar sus metas, el joven y emprendedor financiero logra entrevistarse con Richard Gekko (Michael Douglas), quien impresionado por un dato que él le da, sobre la empresa en la que su padre trabaja, éste le ofrece trabajar para él.
La vida de Bud cambia radicalmente, convirtiéndose de la noche a la mañana en una persona de la alta sociedad de la ciudad. Sin embargo, de manera más pronta que tardía, el joven trabajador se da cuenta de que todo lo que sostiene el nivel de lujos al que ahora se ha acostumbrado, proviene de la avaricia y las inescrupulosas actuaciones de su jefe, quien se ha ganado lo que se ha ganado, a punta de trampas, engaños y mentiras que afectan gravemente la vida de los demás.
Es claro que en el capitalismo moderno, en donde tenemos un sistema económico basado en la limitación de los recursos, por cada lujo que alguien tiene, en otro lugar del mundo hay alguien muriendose de hambre. Y eso es de lo que Bud se entera, y de lo que “Wall Street” realmente trata.
El asunto para Bud se complica cuando su vida personal se mezcla con los negocios que ahora maneja. Richard Gekko está interesado en negociar con la empresa del padre de Bud, Carl Fox (Martin Sheen), en una negociación que sin duda alguna afectara el futuro de la pequeña empresa. Desde allí en adelante, el joven empresario se dará cuenta de primera mano, el costo que deben asumir varias personas para que él pueda tener el innecesario nivel de vida que maneja.
La intención de Gekko con la empresa es comprarla y venderla por partes a distintas compañías. Con eso él y todo su equipo se ganara una ingente cantidad de dinero, pero claro que al otro lado de la moneda dejara a mucha gente en la calle y desempleada. La genialidad del guión de Stone y Stanley Weiser radica en que una importante persona de la negociación tendrá oportunidad de conocer, de primera mano, ambas situaciones.

Como suele suceder en el cine, el joven Bud decidirá a favor de los más débiles y necesitados, actuando en contra de Gekko, para poder salvar la empresa de su padre y sus amigos. Al final, Gekko cae en la trampa de Bud, quien logra hacer que lo encarcelen, por la manera en que negoció el trato. Es decir, sin duda alguna que tanto director como escritor dejaron en claro que Richard Gekko es un criminal y uno de la peor clase, pero a pesar de esto, él fue el héroe e ídolo de una generación entera de financistas que llegó a Wall Street.
Según el propio director, lo que desarrolló conceptualmente con Robert Richardson (director de fotografía) era que el trabajo que se le debía de dar con la cámara a Gekko, era la de hacer sentir al público que estaban frente a un verdadero tiburón, que sencillamente tiene la capacidad de devorar sin ninguna compasión a sus presas. Y la verdad es que esa es la actitud del papel de Douglas, quien fue merecedor de un premio de la Academia por su papel en este film.
El legado de Wall Street es muy importante en la actualidad. Cuando a Stone se le preguntó por la situación que se vivía en Estados Unidos con Enron y World Com., el director mencionaba de manera muy lúcida que nada de lo que acontecía lo sorprendía, dado que lo que había pasado en el mundo financiero de Nueva York no era más que el resultado de las cosas que el denunció en su film de 1.987. La única notable diferencia ente esos días y los de Enron, era que ahora las personas eran más ambiciosas, más necesitadas de dinero y con menos valores humanos.
Como todo gran director, Oliver Stone logra presentarnos el mundo de Wall Street de una manera muy sencilla y clara para todos, con tal de poder mostrarnos lo que verdaderamente el director quiere decir. La película toca los temas de las altas finanzas internacionales; pero su razón de ser es la de tratar de representar hasta dónde puede llegar el hombre en su amor por el dinero, y hasta dónde deberíamos llegar por el mismo.

Hoy en día que Wall Street está pasando por una severa crisis financiera, de la que el mundo entero se ha visto duramente afectado, es importante aprender de las lecciones que la misma nos puede dejar. En un discurso verdaderamente emotivo del film, Gekko le explica a Fox cómo adquirió un cuadro por una cantidad de dinero sumamente inferior a la que él obtendría si lo vendiera ahora. Tal y como le dice él mismo, es una ilusión, la ilusión del dinero la que hace que las cosas valgan más de lo que realmente cuestan. Y es en eso en lo que está basado el capitalismo norteamericano, el que hoy en día enfrenta una de sus peores etapas en toda su historia.

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