Una de las comedias más renombradas del cine silente y, sin dudas, sobresaliente en la filmografía del celebrado actor estadounidense Buster Keaton es The General (1927), también conocida como El maquinista de la General. En esta adaptación de la obra de William Pittenger, Daring and Suffering: A History of the Great Railway Adventure, una bella historia romántica se conjuga con un humor anclado en la gran destreza física del protagonista y su expresión clownesca en el seno de un contexto sociopolítico particularmente interesante pues la narración se desarrolla en las vastas tierras sureñas en los Estados Unidos a comienzos de la Guerra Civil, precisamente en el año 1861.
Hacia el comienzo del film se nos presenta al entrañable personaje protagónico en medio de su jornada laboral, un apacible conductor de trenes interpretado por Keaton, al que pronto conoceremos como Johnnie Gray. Un rótulo nos dirá que dos son los amores en su vida, uno de ellos la gran máquina con que trabaja y la joven Annabella (Marion Mack), cuyo rostro veremos en un retrato delicadamente dispuesto sobre la tosca pared del vagón. Hacia su casa se dirige el muchacho a manera de visita y pronto es recibido por aquella con agrado. Se disponen a hablar, luego de obsequiarle el maquinista una cómica fotografía personal junto con el gran tren a sus espaldas, cuando se produce el abrupto ingreso del hermano de Annabella (Frank Barnes) que trae consigo las noticias de la guerra pues ya se han producido en el Fuerte Sumter una serie de ataques. De inmediato se retira junto a su padre (Charles Henry Smith) para enlistarse en las fuerzas armadas y así contribuir en el combate contra los ofensores de la Unión. Johnnie pronto se dispone a igual fin, principalmente para congraciarse con la muchacha que espera que aquél luche por su patria. Ya en la oficina de enrolamiento, al declarar su oficio es rechazado, el espectador podrá presenciar al encargado argumentando que éste sería “más valioso para sur como ingeniero”. Decepcionado se dispone a retornar al hogar de Annabella cuando su padre y hermano le llaman para unírseles en la fila de espera. Sin explicar el porqué rechaza el ofrecimiento y éstos lo interpretan como una negación a contribuir en la causa. El suceso pronto llega a oidos de la joven que, finalmente le dice: “no quiero que me hables hasta que vistas un uniforme”.
Por medio de un corte y un rótulo la narración nos situará en un campamento enemigo durante el año posterior, donde un par de espías planean el sabotaje del tren, que casualmente conduce Johnnie, para desplazarse y cortar, progresivamente, los diversos suministros de los pueblos sureños. A bordo de aquél se halla Annabella que ha recibido noticias sobre su padre, herido en plena batalla. El viaje se inicia y, durante un breve lapso, los pasajeros descienden y se dirigen al restaurante próximo a las vías donde habrán de tomar su cena. Los espías y sus colaboradores retornan al vagón y huyen en él tomando a la muchacha, que había permanecido allí buscando el dinero para pagar su comida, como rehén.
El protagonista rápido percibe el saqueo y corriendo por las vías lleva a una pequeña costruccion donde en
cuentra un precario transporte para alcanzarles pero los esfuerzos parecen, en un intento realmente cómico, ser inútiles. A su llegada al pueblo siguiente, incluso, arenga a los combatientes allí dispuestos para que le ayuden en la persecución mas el tren al que aborda pronto se desprende de los vagones posteriores que transporta a los hombres. El heroico acto parece entonces depender por completo de Johnnie que, en desespeación por la desaparición de su muchacha y su querida máquina, recurre a múltiples personajes individuales y colectivos, y aborda diversos medios para aproximarse a la agrupación de la Unión que, veremos, ya ha cortado parte del suministro eléctrico y del agua. El cómico periplo será entonces el posterior desarrollo que habrá de desembocar en el desenlace final.
El film no recibió inicialmente buenas críticas o incluso el masivo aval del público pues fue considerado como carente de dinamismo y comicidad, mas ligado quizás a un tipo la indagación artística sobre el propio lenguaje cinematográfico que al mero entretenimiento, de modo tal que debió abandonar sus emprendimientos independientes y comenzar a trabajar con la MGM para obtener mejores resultados. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo habría de llegar el reconocimiento. En parte esto devendría de su búsqueda en términos técnicos, muchas tomas proponen emplazamientos y movimientos poco usuales y verdaderamente ingeniosos que colaboran a la fluidez del relato y representan una interesante propuesta visual, asimismo la grandilocuencia de algunas escenas, particularmente las dispuestas hacia el final de la cinta, y la labor de Keaton en diversas tomas de gran peligro sin uso de dobles de riesgo, constituyen elementos que se añaden al atractivo igualmente propuesto por la interesante narrativa y la remarcable actuación del gran protagonista.



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