Antes de ser el creador de las inmensas payasadas que hace hoy en día, Michael Bay fue un director que sorprendió gratamente a los cinéfilos amantes del buen cine de acción, con su segunda película como director de largometrajes: La Roca.
La historia del film estuvo a cargo de David Weisberg, Douglas Cook y Mark Rosner, guionistas que tuvieron el apoyo de Quentin Tarantino, Jonathan Hensleigh y Aaron Sorkin, quienes crearon una profunda e interesante situación, que genera las bases necesarias capaces de justificar que nazcan en medio de la trama que se lleva a cabo, todos los elementos característicos del género de acción. Un guión muy entretenido pero muy bien llevado a cabo fue el resultado de este variado equipo de colaboradores.
La película cuenta el secuestro que lleva a cabo el Brigadier General Francis X. Hummel (Ed Harris) a un grupo de turistas que visitan la cárcel de Alcatraz, como medio de presión para que el gobierno pague a los familiares de los militares asesinados en operaciones encubiertas alrededor del mundo, las que fueron organizadas y llevadas a cabo por las fuerzas militares de los Estados Unidos. Después de la muerte de su esposa, el general entra en un desespero tremendo, que lo lleva a cometer semejante acto de terrorismo.
Una vez posicionado en la cárcel de máxima seguridad, la amenaza que el General emite es que lanzara unos misiles con un contenido químico inmensamente letal sobre la ciudad de San Francisco, sino es recibido el pago por beneficios que el militar cree que sus familiares y amigos merecen.
La respuesta del gobierno es enviar a un grupo de marines a la cárcel, con la intención de tomársela y relevar del mando al Hummel, rescatando a los rehenes. No obstante, para lograr lo anterior, es necesario encontrar un grupo de hombres capacitado para poder entrar a la cárcel, enfrentarse a los secuestradores y desarmar las armas químicas. En la formación de ese variopinto equipo es que se encuentran al ex-carcelario y único hombre capaz de fugarse de Alcatraz John Patrick Mason (Sean Connery), el químico del FBI Stanley Goodspeed (Nicolas Cage) y un grupo de entrenados militares liderados por el comandante Anderson (Michael Biehn).
Con esto queda claro que la historia del film está bien desarrollada, con unos hechos sumamente concadenados que justifican todos los elementos que se van creando en la misma, que además contiene una fuerte carga de realismo. Es un hecho verdadero el que los gobiernos se olviden de los hombres que envían a luchar las guerras que ellos se inventan, por lo que es muy creíble que estos hombres, que están entrenados para este tipo de situaciones, usen sus conocimientos y entrenamientos para presionar al gobierno.
No hay amenaza más terrible para el ser humano que el uso de armas químicas, lo que justifica que tanto los militares la usen como que el FBI acuda a un químico para desarmarlas. Por otro lado, es una decisión muy lógica que el lugar a secuestrar sea la cárcel de máxima seguridad, puesto que es imposible escaparse de la misma por parte de lo rehenes, así como entrar en ella. Y de esa forma, se justifica que haya que recurrir a Mason, puesto que es el único que ha sido capaz de salir de esa cárcel.

Con una historia tan bien desarrollada y escrita, el aspecto visual tan característico de Michael Bay era muy adecuado y certero. Los mejores clásicos del género de acción del cine mundial cuentan con dos elementos sumamente compatibles: una inmensa destreza técnica de los artistas detrás de cámaras, que sirve para contar de manera espectacular una historia intrigante y que muestras situaciones extremas que llevan al ser humano a actuar de manera increíble. En sí el cine es tanto lo qué se cuenta cómo la manera en que se cuenta.
El uso de la iluminación fuerte, con los ángulos y movimientos de cámara sofisticados en medio de un sutil slow motion y una edición muy allegada a los videoclips, fueron los elementos que aportó Bay al cine de acción, que compaginaron sumamente bien en este tipo de películas. Las secuencias de esta película son grandilocuentes pero también filmadas de manera elegante y con un aspecto visual novedoso para esa época, lo que generó un inmenso éxito de los aficionados a este tipo de cine.
Adicional a lo anterior, un respetado equipo artístico llenaba la pantalla de este film. Sean Connery es perfecto en el papel de un espía británico de los años sesentas (¿suena a algo?) que fue encarcelado de por vida sin juicio y sin ninguna posibilidad de salir libre. Ed Harris en un actor con una fuerza inmensa en sus interpretaciones, un perfecto militar en la pantalla, con una intimidante y poderosa presencia. Por último, Nicolas Cage tiene toda la pinta de un muy entregado trabajador de escritorio oficinista de una agencia gubernamental, que se ve obligado por las circunstancias a sacar a relucir lo mejor de su entrenamiento castrense.
La película estuvo nominada a un Oscar por mejor diseño de sonido, lo que es una muestra de su inmensa calidad, pero contó también con la producción de Don Simpson, quien murió en el desarrollo de este film, y Jerry Bruckheimer, lo que daba cuenta de la espectacularidad y la inmensidad de recursos, explosiones y balaceras que habrían de haber en la misma.
Cómo en toda película del genero que se pueda considerar un clásico, “La Roca” tiene varias secuencias de acción que la hacen digna de quedar en la memoria colectiva de todo los amantes de este cine: la persecución en el Ferrari, la secuencia final cuando los aviones explotan la cárcel, el intento de rescate de los marines: todas muy bien ejecutadas y con altas dosis de adrenalina.

“La Roca” fue un éxito en la taquilla al recaudar más de 325 millones de dólares a nivel mundial, que además fue el inicio de la faceta de héroe de acción de Nicolas Cage, así como el fin de la de Sean Connery como espía en el universo del cine.

Añadir a Del.Icio.Us



Comentarios de “La Roca”
Aun no se han realizado comentarios.