Me rehusó a llamar a esta película “Jungla De Cristal La Venganza”. En todos los países de habla hispana hemos tenido que sufrir con la poca imaginación y conocimiento de los traductores de los nombres de los films, pero es que el caso de esta película es verdaderamente patético.
Después de haber realizado la innecesaria segunda parte de esta franquicia, en 1.995 John McTiernan volvió a tomar la dirección de esta importante serie de acción, y llevó a cabo una inmensa producción para la tercera parte de las películas de John McClaine, lo que terminó siendo también una de las secuelas más interesantes y bien trabajadas llevadas al cine.
Uno de los aspectos más llamativos de esta historia, es que ignora por completo los acontecimientos que sucedieron en la segunda parte. En el universo creado por el director creador de “Die Hard”, tan sólo cuentan las dos producciones que el filmó, dejando como un hecho paralelo lo que se trabajó en “Die Hard 2”. Hoy en día de secuelas y remakes por donde se mire, se ha llegado a usar esta herramienta muchas veces, pero no era el caso para aquellos días.
En ese sentido, es de resaltar cómo cuando una secuela de una película está muy bien pensada y muy bien desarrollada, logra crearse una experiencia cinematográfica verdaderamente entretenida. Habiendo conocido de sobre manera a los profundos y reales elementos del personajes de la primera entrega, el director John McTiernan hizo una tercera/segunda parte que rescata los mismos elementos de la primera, muchos de ellos los retoma profundamente, juega con el conocimiento del espectador, a quien se le anticipa en sus conclusiones y logra realizar una de las secuelas más inteligentes llevadas a la pantalla.
Uno de los elementos más atractivos de la primera película, era el encierro en el que las personas tuvieron que enfrentar todos los acontecimientos que se desarrollaban; algo que cambió en algún sentido en esta nueva entrega, siendo ahora la ciudad de Nueva York el lugar donde los hechos son llevados a cabo. Un final alternativo que se desarrollaba en una ciudad europea fue eliminado, puesto que se alejaba del lugar central donde los hechos se desarrollaban.
Después de Die Hard, las películas de acción que ocurrían en un solo lugar eran denominadas haciendo referencia al clásico de los ochentas. En ese sentido, se decía en los Estados Unidos que “Máxima Velocidad” era “Die Hard on a bus” y que “La Roca” era “Die Hard in a prisión”. En la tercera entrega, fue un acierto total recrear todo el escenario de los hechos, sólo que un lugar físicamente más inmenso, como es la “Gran Manzana”.
Siendo el villano de la primera parte uno de los elementos más impactantes, estaban en la obligación los creadores de superarlo en esta tercera parte. El personaje interpretado por Jeremy Irons, Simon Gruber, quien es el hermano de Hans Gruber (el secuestrador del Nakatomi Plaza) interpretado por Alan Rickman, es de lo mejor de este film.
La historia de la película trata sobre una venganza que Simon quiere hacerle a McClaine por haber asesinado a su hermano. No obstante, a medida que pasa el tiempo es evidente que las tácticas usadas por Hans en la primera parte, son de nuevo utilizadas por Simon en esta tercera, dejando como escenario final que la Venganza es tan sólo parte de un plan mucho más grande e importante.
No obstante, de nuevo es Willis quien funciona como el elemento central de la película. Su encarnación del detective McClaine es fundamentada en las mismas bases que en la primera, sólo que haciéndolo más extremo en muchas de ellas. Su sentido del humor, sus limitantes como ser humano que se superan a su inmenso profesionalismo y competencia como agente del orden, su situación con su mujer; son todos elementos que son traídos de nuevo a esta producción.

Al parecer, después de haberla pasado muy bien en “Pulp Fiction“, película a la que se le hace un pequeño homenaje, Samuel E. Jackson comparte de nuevo dupla con Willis. Ahora, analizando la serie de Die Hard como un todo, parece verdaderamente innecesario un co-protagonista de la película, por lo que el papel de Jackson como Zeus bien puedo haberse eliminado. No obstante, es de anotar que el guión de Jonathan Hensleigh, iba a ser utilizado como una secuela de “Arma Letal“, película que estableció las normas para las buddy-movies. De allí es que nace la unión de los dos personajes, la que a pesar de ir contra las reglas de la serie, lo que terminó haciendo es aportar un cambio fundamental de la primera parte, logrando hacer está continuación un aporte a la construcción del universo de Die Hard.
Por último, es de rescatar que la destreza técnica de esta tercera parte es sumamente superior a la que se presentó en la película de los años ochentas. Tal y como Roger Ebert en algún momento lo mencionó, en las películas del género al que “Duro de Matar La Venganza” hace parte, unas dos o tres secuencias de acción nos sorprenden por su originalidad y destreza técnica; pero en esta película son por lo menos siete. No sé si el número usado por el eminente crítico sea ajustado a la realidad, pero si es de decir que está película es de las de mayor y mejor contenido explosivo y de acción que cualquier persona haya disfrutado.
La calidad y cuidado de cada una de las escenas de acción, las hacen ver sorprendentes y reales, lo que sumado al característico “look” ensangrentado, golpeado y sucio de McClaine y de Zeus en esta tercera parte, llenan a las escenas de acción de mucha adrenalina.
Para los amantes del cine de acción, “Die Hard With A Vengeance” es una película verdaderamente buena, una digna secuela de la primera parte, y ejemplo a mostrar para los amantes del cine de acción. Personalmente creo que las personas lo que queremos ver en las secuelas es la misma película que ya vimos, pero con unos cambios tan sutiles como profundos, que nos hagan revivir de nuevo la experiencia que ya sentimos una vez. En ese sentido, está película es una gran continuación

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