Reconocida por muchos críticos y teóricos como la “mejor película de la historia del cine”, Citizen Kane (1941) dirigida por Orson Welles, plantea una controversial trama validada por un uso innovador de muchas de las técnicas de producción vigentes.
El film plantea una estructura temporal particular pues una primera secuencia muestra, luego de recurrir a múltiples planos para describir el espacio donde se lleva a cabo la acción, a un personaje que, luego sabremos, es el protagonista (Welles) en su lecho de muerte. Es aquí donde pronuncia la palabra “rosebud” que culmina siendo el motivo del film. De allí en adelante la narración se define desde una investigación periodística que pretende dilucidar el sentido de esta intrigante enunciación última.
El reportero designado obtiene una inicial descripción en el diario del corredor Walter Thatcher (George Coulouris), a cuya tutela es cedido en su infancia pues su madre (Agnes Moorehead), luego de haber adquirido algunos valores en parte de pago por el hospedaje de un individuo no identificado en su posada, resuelve velar por el bien de su hijo para entonces bajo la amenaza de violencia ejercida por el padre. Esta primera recurrencia al pasado nos mostrará, finalmente, a un protagonista que ya ha crecido y se ha hecho cargo de la edición un periódico, The Inquirer. El periodista recurre posteriormente al testimonio de Bernstein (Everett Sloane), uno de sus amigos y colaboradores laborales, que menciona la creciente popularidad del periódico que, cabe destacar, recurría a métodos sensacionalistas para atraer consumidores. Allí Kane realiza una declaración de principios afirmando su compromiso con el electorado.
Será luego de un viaje cuando que anuncie su compromiso con la sobrina del presidente, relación que será abordada en las declaraciones de Leland (Joseph Cotten), otro de sus colaboradores. Por medio de una secuencia seriada se nos expondrá a un personaje cada vez mas obstinado en sus creencias y conciente de su poder económico y, particularmente, de influencia sobre el público, mas también un vínculo progresivamente distante con su esposa. Éste le llevará a tener un romance con una cantante principiante, lo que opacará su carrera hacia la gobernación al ser utilizado por el candidato oponente como chantaje. El testimonio de su segunda esposa dará cuenta de su fallida carrera operística, incentivada por Kane, como así también de su decadente vida junto al magnate en una ampulosa mansión que habría luego de abandonar. Esto da ocasión a las afirmaciones de su mayordomo que comenta su reacción al apercibirlo y nos otorga un panorama final sobre sus últimos días. El film culmina con una resolución clara del interrogante, como es acostumbrado en el cine contemporáneo.
Es claro que subyace a la temática una clara posición, que podría muy fácilmente aplicarse no solo a Kane sino generalizarse, pues muestra como la adquisición de poder económico conlleva la instauración de valores decadentes. Supongo que emerge luego de ver el film, instantáneamente, la pregunta ¿qué hubiese sido de la vida de Charles si hubiese seguido viviendo con sus padres?
La historia como tal se basa en la vida del magnate William Randolph Hearst, a cuyas manos arribó el guión luego de comenzado, en secreto, el rodaje. No fue sino hasta luego de las primeras proyecciones que éste tomó acción pretendiendo retirar la cinta de las salas de exhibición. Asimismo, por medio de sus múltiples medios gráficos y allegados procuró desacreditar al film y su productora e incluso quemar el negativo original del film, lo que finalmente no sucedió. Mientras tanto Welles afirmaba no haber buscado intencionalmente generar semejanza alguna con la historia de Hearst.
Objeto de controversia fue también la determinación de la autoría del guión. El origen del conflicto se halla en un artículo publicado por Pauline Kael, periodista colaboradora en The New Yorker en el año 1971, quien afirmó haber sido éste producto del trabajo único del guionista Herman Mankiewicz pues ideó un proyecto inicial que en principio iba a basarse en la historia de conocidas figuras como Alejandro Dumas el gángster John Dillinger, Howard Hughes, magnate de la aviación, e incluso William Hearst, entre otros. Finalmente la idea que hubo de convencer a Welles fue la posterior. Ambos parecían tener alguna forma de relación con él: Mankiewicz había tenido una amistosa relación personal con él y su esposa, una de las razones con las que la periodista afirma su teoría. Asimismo el padre de Welles, por su parte, también se había relacionado estrechamente con este personaje.
Múltiples discusiones privadas y mediáticas tomaron lugar, entonces, con la intervención de allegados que adoptaban posiciones en el dilema. El director afirmó finalmente que en términos de producción hubo dos instancias simultáneas, una de la cual era responsable y otra correspondiente a Mankiewicz, finalmente su labor consistió en tomar de ambos los mejores elementos y generar un guión síntesis. De forma u otra, la disputa fue llevada al Screen Writers Guild (sindicato de guionistas) para su resolución presentando, conjuntamente el guión borrador. El veredicto fue, finalmente, la coautoría. Parece curioso, acaso, que de sus múltiples nominaciones al Oscar, el film recibiera un galardón por el mejor guión. (Para quienes estén interesados en el asunto pueden leer hallar aquí el vínculo al artículo original.)
En términos técnicos, el film se caracteriza por un empleo magistral de la profundidad de campo, contrapicados que nos muestran los techos, no usualmente expuestos para entonces, una original y compleja organización de la cronología de la historia con uso de flashbacks y alguna secuencia seriada, innovadores efectos de maquillaje que nos revelan personajes avejentados y, entre otros, el uso del sonido como conector entre escenas.
Difícil es elogiar apropiadamente este film en pocas o acaso también en muchas palabras. El Ciudadano, un film ineludible para todo buen cinéfilo, nos plantea una historia arraigada en hechos verídicos mas transformada en una soberbia obra por el genio audaz de Welles.


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Sin Comentarios en “Citizen Kane”
Orson Welles fue lo mejor que le pasó a la historia del cine!!! Felicito a la autora del articulo. Muy buen blog.