Cine de aventuras, Clásicos

Cine de espadas y brujería

Por Octavio Ortega, en 12 de Febrero de 2008

nibelungen.jpgElaborar una lista de películas de fantasía heroica (o como quieran llamarle los gafapastas que se dedican a la “taxonología”) que han aparecido a lo largo de la historia del cine es complicado. De primeras hay que descartar el género fantástico más amplio, que incluye mitología griega o cuentos de las mil y una noches, por poner un ejemplo. A nosotros, en cartelera10.com, nos gusta concentrarnos en la herencia de los relatos nórdicos, los Edda, los mismos que alimentaron a las tribus escandinavas, sajonas y celtas. Esta herencia de tradición oral se perdió a principios del siglo XIX, dando el salto a la formación de los intelectuales alemanes (como los hermanos Grimm, Wagner o Nietzsche).

leniriefenstahl-con-hitler.jpgPero bueno, será mejor que me deje de rollos literato-metalúrgicos (por aquello de la chapa que os pego) y saquemos del fondo del armario a la primera película, alemana (no podía ser de otra manera) y que marcará para siempre el destino del género. Estamos hablando de Die Niebelungen. Libremente inspirada en el anillo de los Nibelungos, de Richard Wagner, esta obra de Fritz Lang va a definir los códigos visuales hipertrofiados del subgénero: belleza y gracia majestuosa, fuerza hercúlea, magia a tutiplén y actores más feos que pegar a un padre. Una película totalmente atípica y formalmente desmesurada que pasó desapercibida. El destino quiso que Die Niebelungen se cruzara con los nacionalistas alemanes (iba a escribir animales) de la época, que encontraron en la cinta el ideal de sus fantasmas místico-masturbatorios. Fue llegar el señor chiquitito con toda su banda y mala leche al poder para que automáticamente Fritz Lang decidiera exiliarse a Estados Unidos, después de rechazar una propuesta de servir en la propaganda del partido nazi. Su señora esposa, Thea Von Harbou, guionista de Die Niebelungen cerrará filas al paso militar; siendo otra mujer, Leni Riefensthal, la que ocupará el puesto de cineasta oficial del partido nazi alemán, pidiendo prestados, sin mucha vergüenza, los códigos visuales del género para utilizarlos en sus documentales propagandísticos (efectos de luces, contrapicados…)

sadko.jpgCincuenta millones de judíos, comunistas y maricones muertos después, las imágenes de este género denominado Fantasía Heroica se convertirán en sinónimo de todas las atrocidades cometidas en nombre de la superioridad de la raza aria. La mayoría de los países europeos, de España prefiero no hablar, rechazarán todo lo que les recuerde a Wagner y a los belicosos germanos. Sólo los países que combatieron con fuerza a la Alemania nazi (la URSS, Estados Unidos e Inglaterra) se atreverán a reinventar el género, desvistiéndolo de estos oropeles macabros.

En el frente ruso, el cineasta Alexandre Ptouchko toma las riendas del renacimiento del cine de espadazos (que es como siempre me ha gustado llamarlo) con una derivación bajo los efectos de algún alucinógeno de la historia de Simbad el marino titulada Sadko en 1953. Más adelante tendremos la ocasión de ver su filme más emblemático, Illya Mouroumetz, fresco y optimista, de una riqueza visual impresionante donde los dragones se codean con miles de soldados y caballos. En 1972, Alexandre Ptouchko adaptará a Pouchkine con una mirada a la mitología finlandesa .

senordelaguerra.jpgDe todo esto no tenemos mucho material en occidente, tuvimos que esperar a la llegada del movimiento hippie para que el Heroic Fantasy perdiera su afiliación a los nazis. La primera película americana que llega con esta nueva imagen es El señor de la guerra (1965), de Franklin J. Schaffner, donde Charlton Heston secuestra a una joven virgen intentando ejercer su derecho de pernada. El fantasy no ha vuelto del todo pero ya tenemos encima de la mesa cierta iconografía típica (el claroscuro del bosque, un caballero luchando contra una horda cruel…). El público comienza a manifestarse al respecto, pero los universos imaginarios tan amplios no parecen muy rentables. Incluso se pondrá encima de la mesa un proyecto de adaptación de El Señor de los Anillos, propuesto por los Beatles que quieren hacer el papel de los cuatro hobbits. Será otro tipo de arte un poco más barato, los cómics, los que dotarán al género de la nobleza que merece. Detrás de los pasos de Frank Frazetta, ilustrador de los músculos de Conan, van a desplegarse surgir Boris Vallejo, Richard Corben, Rodney Matthews y más tarde Alan Lee, John Howe, Brian Froud y tantos otros. En esta misma época surgirá un nuevo concepto de “juego de mesa” inspirado en el tema y que recibirá el nombre de Dragones y Mazmorras. Serán los cimientos de toda una comunidad que se “flipa” por el género hasta puntos insospechados.

excalibur.jpgEsta inspiración es el caldo de cultivo que utiliza John Boorman para producir en 1981 Excalibur. El estatuto del director como demiurgo del cine de autor hace que la película no se considere totalmente perteneciente al subgénero de espada y brujería hasta no hace mucho tiempo. El primero en reivindicar completamente el género será el animador Rafael Bakshi. Después de Wizards, prueba bastante ingenua de 1977, se lanza a adaptar los dos primeros volúmenes de El Señor de los Anillos en un único dibujo animado. A pesar de su buena voluntad el resultado es mediocre en todos los niveles. La cinta será un terrible fracaso. Más prudentes que Bakshi, el duo de productores de programas de televisión para niños Jules Bass y Arthur Rankin adaptan a Tolkien. Su dibujo animado de Bilbo el Hobbit acumula un número alentador de telespectadores en 1977, y les fomenta a lanzar, en 1980, una adaptación muy (poco) animada de El retorno del rey. Rafael Bakshi continuo en su línea con Tygra, hielo y fuego (1983), más íntegra y más coherente que el Señor de los Anillos, aún así se notaba demasiado que no tenía mucho presupuesto para la película.

conan-el-barbaro.jpgEl éxito de una space opera como la Guerra de las Galaxias, que mezcla conceptos de Tolkien, los Nibelungos y Flash Gordon anima a los productores más oportunistas a lanzarse de cabeza a por el género. En 1983, el presupuesto desproporcionado de Krull, de Peter Yates no basta para hacer triunfar un montaje débil, plagado de dragones, de rayos láser y de clones de Errol Flynn. Más tarde, El Dragón del Lago de Fuego (1982) de Matthew Robbins, quiere ser respetuoso y cuida mucho la estética aunque incluye unos efectos especiales alucinantes para la época. La película, más bien violenta y amoral, se vende bajo la etiqueta Walt Disney, y las familias ultrajadas dejan la sala bajo los llantos de los niños. En el mismo año, 1982, la espléndida Cristal Oscuro de Jim Henson paga el precio de su difícil colocación, demasiado complicada para un público infantil y demasiado infantil para un público adolescente. Sin embargo, la producción más ambiciosa de todas, Conan el Bárbaro (1982) se va a beneficiar de un guión de Oliver Stone, la música del genial Basil Poledouris, el diseño absurdo del ilustrador Rom Cobb y un verdadero amor por las espadas. Desgraciadamente, el rácano de Dino de Laurentiis corta los momentos más épicos de las páginas escritas por el señor Stone por ser demasiado costosas, Basil Poledouris tiene que conformarse con una orquesta de mierda que nunca más volvería a dirigir mientras que la mayor parte de los diseños de Ron Cobb nunca serán parte de los decorados. El resultado final decepcionará a la Universal y, Dino de Laurentiis tendrá que conformarse con un presupuesto mucho más reducido para la secuela, Conan el destructor (1984), que la última vez que la vi me dieron ganas de llorar. Y lo peor de todo, es que esta terrible secuela servirá de modelo de producción para una ingente cantidad de películas italianas de serie b y presupuesto inexistente.

lady-halcon.jpgLady Halcón (1985) de Richard Donner es una buena baza, aunque no termina de tener todo el encanto que merece el género (¿dónde están los elfos, las hadas y los dragones?) y la banda sonora está preñada de sintetizadores y guitarras eléctricas que no vienen a cuento en una película ambientada en la Edad Media, por muy fantástica que sea ésta. Walt Disney apuesta de nuevo por el género, en su versión animada, con Taron y el caldero mágico (1985). Su director conseguió sacar de quicio a los animadores, puesto que cambiaba de idea cada dos días. La experiencia de la Universal sirve para que en 1985, se proyecte en las salas de cine Legend, realizada por Ridley Scott. Muchos problemas de rodaje y algunas inconsistencias de los productores no le impiden crear un filme fundamentalmente fantástico pero que consigue recordar en algo a la película original alemana con la que empezamos este largo artículo. A algunas semanas de que se estrenara, la Universal vuelve a montar toda la película para hacer una especie de videoclip de mal gusto. Media hora de metraje desaparece y, con él, la coherencia de la historia; la música experimental de Jerry Goldsmith es sustituida por baladas pegajosas de Bryan Adams; se transforma al magnífico Diablo creado por Rob Bottin en una especie de drag-queen de discoteca de barrio, a la que ponen cuernos y ojos verdes y rosados. En ese momento, el gran Ridley Scott murió como cineasta y persona, pero algunos científicos locos construyeron un clon fracasado que lo ha sustituido hasta la fecha. A mí no me engañan tan fácilmente.

caballerodragon.jpgA todo esto, en Europa estábamos haciendo la fiesta de la espuma de la mano de Dino de Laurentiis, el Roger Corman italiano. Todas las semanas encontrábamos en el videoclub alguna película protagonizada por un hombre vestido con calzoncillos de piel de oso y espada más grande que la de la semana anterior. Subproductos como Ator, la Reina de los Bárbaros, La Espada Salvaje, Los Nuevos Bárbaros, Los Bárbaros y así hasta terminar una serie de bodrios germano-italianos en los que España llegó a participar. Tanto, que el género de espada y brujerías morirá a causa de la mala gestión y oportunismo de algunos, que las concebirán como producciones baratas. Mientras tanto, en España acaba la temporada con una mega-producción totalmente ridícula y mal llevada titulada El caballero del Dragón, protagonizada por Miguel Bosé y que mezclaba épica medieval con extraterrestres. El fracaso fue tremendo. Dino de Laurentiis presiona una última vez más a Arnold Schwarzenegger y a una Brigitte Nielsen recién salida de una sobredosis para que protagonicen una tercera entrega de las aventuras de Conan.

willow.jpgEl último golpe de la década de los ochenta lo da George Lucas con Willow, una cinta que goza de buena reputación y satisface los deseos del público. Willow es un bombazo que se estrena el Festival de Cannes. Durante dos años de trabajo, George Lucas y Ron Howard compilan en una película algunos errores propios de la juventud, los mismos que hicieron malditas a algunas películas de espadas de los ochenta. La ola de juegos de rol y videojuegos hace que la cinta triunfe a nivel comercial. Warhammer invade los colegios y Dragones y Mazmorras forma parte de la mítica de los gamers (término que por entonces todavía no se usaba) y se publican nuevas ediciones de El Señor de los Anillos con ilustraciones de Alan Lee y John Howe.

princesa-mononoke.jpgTímidamente se reanuda el género en un momento en el que las etiquetas culturales no están tan claras (películas, dibujos animados y videojuegos confluyen). A partir de 1990 comienzan a realizarse las OVA’s de Lodoss War, que suponen el desarrollo de la cultura de los juegos de rol un poco más allá. En 1994, Square Enix ve cómo suben exponencialmente las ventas de su videojuego Final Fantasy, y el estudio Mad House pasa a ser dirigido por Rin Taro (Kamui y Metropolis). De Chrono Cross a Zelda pasando por Legend of Crystania, Ran, Berserk, Escaflowne, Bio Hazard, Bastard… de esta manera la cultura oriental del manga-anime-videojuego llega a Occidente; resucitando a nuestro guerreros, orcos y elfos con títulos como Baldur’s Gate, Diablo, Dungeon Keeper justo cuando triunfa la Princesa Mononoke.

cartel-dragonhearth.jpgEn 1994, Mel Gibson decide emprender de manera independiente Braveheart mientras los críticos prefieren concentrarse en El Primer Caballero, la película en la que Richard Gere mascaba chicle y Sean Connery conoció Eurodisney. Mel Gibson triunfa con su puesta en escena y su hiper violencia. El corazón del Dragón (1996) será doblada por el desaparecido Francisco Rabal, una película del Dark Fantasy dotada de buen presupuesto que dirige correctamente John McTiernan. Sin embargo, en la post producción comienza la catástrofe. Antonio Banderas, triunfaba con La Máscara del Zorro, y el Guerrero nº 13 es un fiasco cinematográfico al que cortaron más de tres cuartos de hora con respecto al metraje original, la música tribal de Graemme Revell desaparece y la mayoría de las secuencias “Dark” que vimos en el primer tráiler se retiran. Es difícil empezar a dibujar a la virgen María y que te salga como resultado un San José, pues lo mismo ocurre en la historia del cine.

el_senor_de_los_anillos.jpgUn pozo sin fondo se crea entre los medios de comunicación, durante tres años no se prestará ninguna atención a unos locos neozelandeses, a toda una comunidad geek que día a día habla de un proyecto del que sólo se ve una especie de poblado hobbit. Sólo el productor Joel Silver, que había dejado de ser un imbécil por aquella época se da cuenta de la magnitud de lo que se le viene encima. Rescata del fondo del cajón un proyecto olvidado e improbable que consiste en adaptar el juego de rol: Dragones y Mazmorras. Una idea muy estúpida que pone en manos de un realizador inexperto. El resultado es una película que recuerda misteriosamente a las de Dino de Laurentiis de los años ochenta y que le resultará muy rentable al señor Silver, que siente el aliento de Peter Jackson en la espalda. Será necesario esperar a junio de 2001 para que la prensa despierte y en Cannes descubra las primeras imágenes de la Comunidad del Anillo. Es posible que el silencio de menosprecio que rodeó al Señor de los Anillos sirviera de motor a Peter Jackson. Y precisamente esto es lo que consiguieron, que Britney Spears no fuera un elfo, Mackauly Culkin no hiciera de enano (un papel para el que parece haber nacido), algunas canciones de los Backstreet Boys en la fiesta de los hobbits o Sean Connery haciendo de Gandalf. Por suerte para los aficionados, El Señor de los Anillos pasa a ser el modelo incuestionable de lo que es una película de espada y brujería.

beowulf1.jpgLa semana después del estreno, todas las productoras cinematográficas empiezan a llamar por teléfono a los editores de libros. No importa qué libro de fantasía heroica sea, sus derechos de adaptación están asegurados: King Arthur, Bloodrayne, Dragones y Mazmorras 2, Eragon, Pathfinder. Disney se lanza a la producción de Las Crónicas de Narnia, contratando a técnicos de Nueva Zelanda en un intento de regresar al fantástico familiar que tanto les gusta y tanto dinero les hace ganar. La Warner da carta blanca al fanboy Zack Snyder para que adapte 300, de Frank Miller en versión para adultos.

Más cercano a nosotros, Stardust intenta hacer un ejercicio de referencia semiparódico inspirado por Nel Gaiman y New Line pone sus esperanzas en La Brújula Dorada. Dos películas que pertenecen más al fantástico que al género de espadazos. Beowulf es la última, hasta la fecha, que más se acerca a lo que se espera del género. De todas maneras, habrá que ver lo que es capaz de hacer Guillermo del Toro con “El Hobbit”.

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6 Comentarios en “Cine de espadas y brujería”

1

Es calaabozos y dragones no dragones y mazmorras

2

Sin duda, las grandes productoras han apostado por el género, igual que si fuera una casa de putas en horas bajas. ¿Eragón? ¿Spiderwick?… Adaptaciones infantiles, dirigidas por directores mediocres, productos destinados a un público adolescente que no han leído un libro en su puta vida y que están pegados todo el día a la X-Box o a la Play Station 3. Si quieren adaptar los clásicos del género, que comiencen con Fafhrd y el Ratonero Gris, Las Crónicas de Terramar, Elric de Melniboné, Solomon Kane (que está en posproducción actualmente), Dragonlance (no contemos la adaptación de dibujos animados inédita en España) o el Elfo Oscuro: menos pensar en la pasta y más en la calidad de sus productos. ¡Por Dios!

Olvidas el Señor de las Bestias. Un bodrio a la altura del Guerrero Rojo o Marisol rumbo a río (pura épica de elfos y ogros). ¡Puaajjj! :-)

3

Soy un frustrado fan del género de espada y brujería. Frustrado, porque cuando sale una película buena, salen 5 horribles.

Además, también soy fan del subgénero de bárbaros, lo cual es más frustrante aún, ya que después de Conan el Bárbaro, y Tygra, considero que no se ha hecho una buena.

Me ha encantado tu retrospectiva del género, me ha hecho recordar con nostalgia auténticos bodrios que me he tragado sólo por ser del género que eran, y de los que ya ni me acuerdo de qué iban, snif.

Enhorabuena por la página.

4

Buenas tardes a todos.
Soy también aficonado a este género aunque, la verdad, me centro más en la lectura que en el cine. De hecho, me inicié en el mismo con el libro “Espadas y Demonios” de Fritz Leiber y hasta ahora.
El caso es que llevo bastante tiempo intentando recordar el título de una película que vía cuando no era casi ni un chaval, allá por los años ochenta, y no hay forma.
La película en sí es de animación, dibujos animados, y en la misma se desarrolla una guerra entre dos magos y sus seguidores, es decir, el bien y el mal. En la película recuerdo una especie de robot de color rojo con una metralleta, que iba subido en una especie de bicho y una elfa. También aparecían periódicamente imágenes reales de fondo de ejércitos y soldados nazis.
Al final, los dos magos resultan ser hermanos y en su último enfrentamiento el bueno saca una pistola y se cepilla al mago malo (????).
Si alguno de vosotros pudiera orientarme le quedaría muy agredeciso.
Un saludo y gracias de nuevo.

5

Pues para como están las cosas en el cine, yo dudo que se pudiera hacer algo bueno de obras como el elfo oscuro o la dragonlance. No porque no se puedan filmar, sino porque ambas ostentan un cierto grado de mediocridad y son sagas largas. Es decir, si vas a tomar una historia medio chafita de literatura fantástica, mejor que sea una corta y así no se gasta mucho. La verdad es que ya nada va a superar al señor de los anillos, pues ésta es la más grande obra del género, y para que el cine nos deleitara con algo mejor que el trabajo de peter jackson tendrían que hacer algo basado en una historia superior a la obra de Tolkien, cosa que no existe, es imposible. Asi que para los que somos fanáticos del genero fantástico ya no tenemos nada grande que esperar en el cine, aunque yo pondría cierta esperanza, en el remoto caso de que se hiciera, a una de las escasas obras medio decentes de la fantásia despues de la de Tolkien, que es añoranzas y pesares de Tad wiliams.

Cabe decir, que personalmente a mi me parece que los únicos libros comparables a los de Tolkien son los de Terramar de Ùrsula k. leguin. Pero ya se ha hecho una adaptación a modo de mini-serie para televisión de un mago de terramar y las túmbas de atuan y el resultado fue bastante mediocre, así que yo espero que estos libro mejor los dejen en paz o si los quieren llevar al cine denle el proyecto a peter jackson.

6

Carlos: si aun te sirve, los datos de la pelicula que buscabas son estos:
“Los Hechiceros de la Guerra”

Año: 1977
Género: Fantasía
País: Estados Unidos
Formato: Animación
Duración: 80 minutos
Título Original: Wizards
Dirección: Ralph Bakshi
Producción: Ralph Bakshi
Guión: Ralph Bakshi
Fotografía: Ted C. Bemiller
Música: Andrew Belling
Estreno: 2/Mar/1977

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