Casablanca es sin lugar a dudas uno de los melodramas más renombrados en la cinematografía hollywoodense. La idea original sobre la que se basa el film surgió de Everybody comes to Rick’s, obra teatral producida por los para entonces ignotos escritores Murray Burnett y su Joan Alison que requirió un equipo de seis guionistas para su adaptación. El concienzudo trabajo del equipo en la producción del libreto finalmente derivaría en la maravillosa pieza que sería dirigida hacia 1942 por el húngaro Michael Curtiz, quien para entonces contaba con una interminable filmografía como realizador. La historia desarrollada, que conjuga una historia de romance con un trasfondo de espionaje y exilio, toma lugar en las tierras marroquíes durante el período de la Segunda Guerra Mundial donde un gran número de inmigrantes esperan su oportunidad para dirigirse a Lisboa y de allí a Norteamérica, donde habrán de encontrar el supuesto sosiego que sus países natales no pueden proveer.
El film comienza, luego de una breve y gráfica descripción del conflicto en el seno del cual se despliega la narración, situando al espectador en el club nocturno de Rick Blaine, interpretado por Humphrey Bogart, donde expatriados, jugadores, malhechores y nazis ocupan sus mesas en el vasto bar, invadido por el humo de cigarros y la suave música de Sam (Arthur ‘Doodley’ Wilson) que evoca con su piano dulces melodías americanas. Poco después será presentado su dueño que luego de una discreta entrada se dispone solitario e inaccesible, frente a un tablero de ajedrez y una copa. Tras un impecable traje blanco y su hierático rostro yace aquél joven idealista y audaz que alguna vez combatiese contra el fascismo, sin embargo poco parece quedar de él sino las secuelas de viejos resquemores y un manifiesto hermetismo e indiferencia.
El inicio del conflicto abordado parece producirse con la llegada de Ugarte (Peter Lorre), un sagaz comerciante en el mercado negro africano que acude al protagonista sosteniendo en su mano dos ‘cartas de tránsito’ firmadas por un General francés que habrían de permitir a su portador el libre movimiento por la región en conflicto bélico sin necesidad alguna de tener visa posibilitando, a la vez, arribar a Portugal y de allí escapar a los Estados Unidos.
Parece haber obtenido estos documentos de dos mensajeros alemanes a los que hubo de asesinar y en sus planes está la venta de ellos al mejor postor. Poco después veremos que es arrestado por un grupo policial mas había dejado para entonces, los papeles en manos de Rick, quien le detesta profundamente pero paradójicamente será el único en quien confíe. Luego presenciaremos la charla, en apariencia informal, que mantiene éste con una dupla de oficiales alemanes, el Comandante Strasser y el Capitán Louis Renault, éste último un amigo personal. Será en verdad una suerte de indagación por parte del primero para averiguar su pasado y actividades paralelas conjuntamente con cierta información sobre su contacto con otros rebeldes.
Entre ellos mencionarán a Victor Laszlo (Paul Henreid), lider de la resistencia francesa que tantas veces se ha escapado de las fuerzas
y es particularmente conocido por Rick. Al finalizar la breve charla éste, casualmente, aparece en el club junto a su bella y elegante compañera Ilsa Lund (Ingrid Bergman) en búsqueda de las mencionadas visas. Laszlo es pronto increpado por los oficiales que mediante sutiles amenazas ratifican sus intenciones de atraparlo en cuanto abandone el suelo francés. Aquel, ya a sabiendas del arresto de Ugarte y en contacto con un integrante de las fuerzas revolucionarias se ausenta momentáneamente. Ilsa permanece en el bar y pronto se dirige al piano para conversar con Sam, quien parece ser un viejo conocido. Incansable habrá de preguntar por Rick pero el músico la evadirá pues en su protección le confesará, “eres de mala suerte para él”. Su inesperada presencia genera un breve encuentro que, si bien es pronto interrumpido, demostrará con claridad la tortuosa relación entre ambos, luego más explícita. La pareja había mantenido en París un gran romance pensando aquella que su marido había muerto. Al llegar noticias que éste permanecía con vida, desalmada, abandonó a Rick quien todavía estaba enamorado de ella y parece aún luego de muchos años mantener su interés. El conflicto que el film desarrolla refiere entonces a este trunco amorío sobre el cual incidirá el comprometido estado de Laszlo frente a las fuerzas alemanas, que requerirá eventualmente escapar del país recurriendo a Rick por las visas que aun mantiene en su poder.
Casablanca fue casi enteramente filmada en los estudios de la Warner Bros situados en Los Ángeles durante el período en que los Estados Unidos colaboraban en el conflcito bélico en provecho de las fuerzas francesas.
Si bien mantiene una interminable serie de formas estereotipadas en la narrativa cinematográfica, propone un cuestionable epítome de la moralidad e inicialmente fue producida bajo la clara conciencia, por parte de los realizadores, que ésta no habría de ser más que otra pieza en la extensa filmografía de oro hollywoodense, la obra cobró una inusitada fama y ha sido objeto de múltiples galardones y reconocimientos a lo largo de la historia conjuntamente con una interminable lista de referencias en variados productos culturales.


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