
Metro Goldwing Meyer
“Después de todo mañana será otro día…” Con esa frase se cerraba hace ahora 70 años una de las películas más famosas de todos los tiempos Lo que el viento se llevó. Desde que se exhibiese en los cines por primera vez el 15 de diciembre de 1939 ha pasado mucho tiempo, pero aún a día de hoy, miles de telespectadores quedan deslumbrados por la magia de esta superproducción de Hollywood, suspiran ante los pícaros gestos de un Reth Buttler interpretado magistralmente por Clark Gable y fruncen el ceño ante los caprichos de la bellísima Escarlata O’Hara la que dio vida una joven Vivien Leigh.
Es difícil analizar el por qué del gran éxito cosechado por esta película, que parece ser inmune al paso del tiempo. Cuando la cinta se mostró por primera vez al público, el mundo se encontraba inmerso en la II Guerra Mundial, el conflicto más largo y sangriento de la historia. No era fácil, por lo tanto., conseguir el éxito con una película ambientada en otra guerra, la de Secesión, que enfrentó al Norte y Sur de Estados Unidos entre 1861 y 1865. Sin embrago, contra todo pronóstico, la historia de amor – odio que se establece entre la caprichosa Escarlata y el vividor Buttler logró desde el principio atraer al gran público.

Cortesía de Vivienleigh.com
Unos personajes diferentes
Quizá una de las grandes bazas de la película, inspirada en la novela homónima de Margaret Mitchell, sea el carácter de sus personajes.
Lejos de los convencionalismos de la época, Escarlata O’Hara, la hija de un terrateniente del Sur, es una mujer caprichosa, vanidosa, deslenguada, orgullosa y , en cierto modo independiente, que no duda en hacer la vida imposible a quién sea necesario con tal de conseguir sus propósitos. De ellos, el más elevado será el de ganar el corazón de Ashley Wilkes otro joven aristócrata enamorado de otra mujer, Melania Hamilton, con la que contraerá matrimonio.
Si Melania representa todo lo que se espera de una dama de la época (bondadosa, esposa amantísima y resignada, ama de casa perfecta…) Escarlata es todo lo contrario. Sin embargo, el personaje no logra resultar antipático. Hay algo en el carácter de Escarlata, y en la magnífica interpretación de Vivien Leigh, que obliga al espectador a perdonar sus desmanes y a desear que alcance sus sueños.
Tampoco Reth Buttler es lo que se espera de un caballero. Dandy, respondón, coqueto, también orgullosos y sabedor de su atractivo físico, nada tiene que ver con el entregado y apocado Ashley Wilkes del que tan enamorada está Escarlata. Sin embargo, poco apoco el espectador asiste al nacimiento de una tensión amorosa entre los protagonistas que le mantiene pegado al asiento las cuatro horas de metraje.
De la misma forma, la trama de la película hacía difícil presagiar un éxito como el que después se obtuvo. Si existía el temor a que los personajes principales no lograsen calar en el público por sus caracteres alejados de los convencionalismos, tampoco el final de la historia acompañaba. La muerte de la bondadosa Melania y de la pequeña hija de Escarlata y Reth Buttler, así como el abandono final de Escarlata por parte de un Reth Buttler harto de luchar por el mayor de la joven, no apuntaban, precisamente hacia los tópicos cinematográficos de la época. Sin embrago, el “ francamente querida, me importa un bledo” que Clark Gable pronuncia al final de la película , cuando se dispone a dejar de una vez por todas a una Vivien Leigh desecha en lágrimas, se ha convertido en la más famosa de la historia del cine y ha sido parodiada y reproducida en multitud de ocasiones.
Los Oscar, el primer reconocimiento
Los impresionantes decorados y el majestuoso vestuario de la cinta, que consiguió el Oscar a la mejor fotografía y a la mejor dirección de arte, contribuyeron sin duda a crear la leyenda, de la misma forma que lo hizo la banda sonora creada por Max Steiner que resultó nominada a la estatuilla, que no obstante le fue arrebatada por Herbert Stothart, que competía con la banda sonora de El mago de Oz.
Muy pronto se vio, no obstante que la cinta iba a pasar a los nombres propios denla historia del cine. Nominada a 13 estatuillas para los Oscar de 1939, consiguió la de mejor película, mejor director para Victor Fleming, mejor actriz para Vivien Leigh y mejor actriz de reparto para Hattie Mc Daniel (Mamita), mejor fotografía, mejor dirección de arte, mejor montaje y mejor guion adaptado. Por ello, la gran sorpresa fue que ni Clark Gable ni Olivia de Havilland consiguieran la estatuilla por sus papeles de Reth Buttler y Melania, puesto que eran claros favoritos. A pasar de ellos, desde aquel 15 de diciembre, la leyenda de esta película no iba a hacer más que crecer.
Difícil rodaje
Lo que el viento se llevó es un mito que pudo no llegar a salir nunca de los estudios de grabación. Y es que la película encontró numerosas dificultades tanto en el rodaje como con las posteriores revisiones del metraje por parte de los censores.

- Cortesía de Vivienleigh.com
Las dificultades para sacar adelante el proyecto, que costó la friolera de 4,25 millones de dólares ( ostentó durante décadas el título de película más cara de la historia ), empezaron mucho antes de que comenzase el rodaje con las pruebas para elegir a la protagonista. Y es que, aunque hoy en día resulta casi inconcebible que pudiera haber otra elección que no fuese Vivien Leigh para interpretar a Escarlata, el productor de la película David O ´Selznick tardó dos años e encontrar a la actriz ideal para un papel que ambicionaban estrellas de la talla de Lucie Ball, que prácticamente tenía asegurado e papel antes de que Selznick se decidiese por Vivien, Joan Crawford , Barbara Stanwick o Paulette Goddard y para el que se hizo pruebas a 1400 mujeres.
Pasado el mal ato de elegir a Escarlata- el papel de Rett estuvo claro desde el principio- el equipo de rodaje tuvo que vérselas con las dificultades para encontrar director. Y no era que no hubiese candidatos interesados, más bien lo contrario. La cinta llegó a tener cinco directores distintos debido a las exigencias de los actores o del propio Selznick. Reeves Eason, Sam Wood, William Cameron Menzies, George Cukor y Victor Fleming fuern los 5 directores que se hicieron cargo de la cinta en algún momento, sin contar la escenas rodadas con directores de segunda unidad por los avatares del rodaje. Se cuenta que el director que debía haberla realizado es George Cukor, quien apoyó la elección de Vivien Leigh, pero Clark Gable exigió su sustitución, según rumores porque Cukor (reconocido homosexual) conocía detalles del pasado de Gable y éste se sentía incómodo a su lado. De hecho, la rumorología cuenta que cuando Vivien recogió su Oscar por esta película, cuentan que fue vista llorando en un cuarto de baño porque lamentaba que George Cukor no pudiese compartir con ella ese momento.
Y , completado el rodaje, la película no se libró de las revisiones de los censores, algo que sufrían la mayoría de las cintas en ese momento y que costaron Selznick otros cuantos miles de dólares a los censores para que Clark Gabe pudiese abandonar a Escarlata con la frase: Francamente querida, me importa un bledo, ya que esta expresión estaba en la lista de palabras malsonantes de los censores. Tampoco pudieron incluirse en el guión otras muchas expresiones pronunciada en el libro por Escarlata, que los censores tampoco consideraron adecuadas para los oídos de los americanos.
Curiosidades y frases célebres
* La película contó con cinco directores distintos y su rodaje se prolongó durante 140 días.
* Para recrear el incendio de Atlanta se quemaron los decorados de King Kong
* La elección de la actriz Hattie Mac Dowell para el papel de Mamita, le supuso a Selnick más de un quebradero de cabeza por los códigos raciales de la época. Sin embargo, la actriz se convirtió en uno de los pilares de la cinta y se convirtió en la primera actriz de color en ganar la estatuilla.
* La escena en que Rhett coge a Scarlett y sube la escalinata hasta el dormitorio con ella gritando y pataleando tuvo que repetirse varias veces. Clark Gable, que entonces tenía treinta y ocho años y estaba en plena forma, subió las escaleras a paso ligero, con Vivien Leigh a cuestas, un buen número de veces, repitiendo la escena cada vez que se lo pidió el director Victor Fleming, buen amigo suyo. Sin embargo, llegó un momento en que el actor empezó a acusar el cansancio, pero Fleming le hizo repetir la toma una vez más. El derrengado actor subió de nuevo los pesados escalones cargando con Leigh, tras lo cual Victor Fleming le dijo, jocosamente: “En realidad no necesitaba esta última toma, pero había apostado a que no eras capaz de subir otra vez esas malditas escaleras…
* Tres frases de la película se encuentran en la lista de las 100 frases más celebres de la historia del cine elaborada por la AFI: Francamente querida, me importe un bledo (´puesto 1); “Después de todo mañana será otro día” (puesto 31) y “A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre” (puesto 59)
* Clark Gable siempre renegó de su papel como Reth Buttler
Enlaces y bibliografía:
Tejero, Juan: Este rodaje es la guerra: Lo que el viento se llevó y otras batallas campales. T&B Editores 2003.
Bridges, Herb: Frankly mi dear, Gone with the wind memorabilia Mercer University Press 1995
Taylor, Helen: Scarlett’s women: Gone with the wind and its female fans. Rutgers University Press 1995
Página web sobre la película: http://www.historyinfilm.com/gwtw/index.htm
Enlace a la página de fotografías de la película en IMBD con cientos de imágenes: http://www.imdb.com/title/tt0031381/mediaindex
Trailers de la película:
http://www.youtube.com/watch?v=8mM8iNarcRc
http://www.youtube.com/watch?v=wUA5jB2MPCc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=K9ftIzRAgAk&feature=related
Vivien Leigh recoge el Oscar:
http://www.youtube.com/watch?v=TaPMpD4oxDA&feature=related
Página web dedicada a Vivien Leigh con una gran selección de imagenes de la película: http://www.vivien-leigh.com