Avatar ya ha entrado con en las páginas de la historia del cine y lo ha hecho, como siempre sucede en estos casos, consiguiendo que todos hablen de ella, aunque sea mal, como dirían algunos. Y es que el fenómeno de taquilla creado por James Cameron está pendiente también en las conversaciones del Vaticano. Por extraño que parezca, la Iglesia ha decidido pronunciarse acerca de esta fábula en la que se narra la historia de un ex marine que, tras quedar paralizado, tiene la posibilidad de recuperar su movilidad gracias a un programa espacial llamado Avatar que le proveerá de un traje mecánico que funcionará como cuerpo. Cuando llegue a Pandora, un planeta lluvioso con nuevas formas de vida, deberá aprender a convivir con estos extraños seres azules que son mucho más avanzados que los humanos. Sin embargo, no será fácil. La codicia de los humanos pronto les hará desear las riquezas naturales de Pandora y desencadenará una guerra entre ambos mundos.
Por supuesto, en medio de todo este lio de luchas entre razas hay una moraleja: los seres humanos somos nuestro peor enemigo, somos capaces de destruir y matara por pura avaricia. También hay un mensaje ecologista, sobre el cuidado del medio ambiente y la posibilidad de adquirir el desarrollo de un modo que no esté reñido con conservar los recursos que la Tierra nos ofrece.
¿Qué puede haber de malo en este mensaje? Aparentemente, nada. Pero solo en apariencia, o al menos eso debemos decir si tenemos en cuenta la crítica que desde El Vaticano se ha hecho de la película de Cameron.
Pese a que no hay nada de religiosos en la temática de Avatar, como sí sucedía en cintas criticadas anteriormente por el estado vaticano como El Código Da Vinci y su secuela, Ángeles y Demonios, La pasión de Mel Gibson , ‘La última tentación de Cristo de Scorsese o la española Camino, los medios vaticanos han sido bastante duros con Avatar.
‘L’Osservatore Romano’, el periódico oficioso del Vaticano critica la poca originalidad de la superproducción en 3D de Cameron, que contrasta con su revolucionaria tecnología. Así, califica la película como “una superficial parábola anti imperialista y antimilitarista que no tiene verdaderas emociones, emociones humanas”, lamentando que el “impacto visual” de Pandora y las “criaturas creadas por el cineasta” no vengan, dice, acompañadas de “una historia innovadora” sino “blanda” y convencional que no tiene la misma “mordacidad” que otras películas “más serias”. “Avatar cuenta la historia sin profundizar”, dice el diario, que , sin embargo, ha sido benevolente si comparamos sus afirmaciones con las que se han vertido desde la radio oficial de la Santa Sefde que ha dicho de Avatar que no es más que “un guiño hacia las pseudo-doctrinas que han hecho de la ecología la religión del milenio”.
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