Cine negro

The killer

La violencia como recurso dramático
Por José Moscardó, en 18 de Noviembre de 2008

Jeffrey es un asesino profesional. En uno de sus trabajos hiere accidentalmente a una joven y bella cantante y la deja ciega. Jeffrey se siente culpable y acaba enamorándose de Jenny, la cantante. Su profesión le asquea y decide abandonarla, pero antes deberá cumplir un último encargo para costear una delicada operación de córnea que puede devolverle la vista a Jenny. Jeffrey ejecuta con éxito su misión, pero tiene problemas para cobrar su dinero. Además, el inspector Lee le sigue los pasos y no piensa dejarle escapar. Sin embargo, cada nuevo encuentro entre estos dos hombres, que se mueven en lados opuestos de la ley, despierta una mutua admiración y acrecienta su amistad.

The killer es, con toda seguridad, la película más conocida de cuantas ha dirigido John Woo en Hong Kong. Se dice que es la “biblia cinematográfica” de Tarantino, posiblemente el filme que más le ha impresionado de todos los producidos en la ex colonia británica y uno de los que más han influido en su estilo. Casi puede afirmarse que a Woo se le empieza a conocer en occidente con The killer, lo que hace unos años indujo a pensar que, si no la primera, era una de las primeras obras que componen su filmografía. Nada más alejado de la realidad: cuando John Woo dirigió la que muchos consideran su obra maestra, ya llevaba casi veinte años en el oficio y diecisiete películas como director, muchas de ellas de artes marciales, sin olvidar Un mañana mejor (A better tomorrow, 1986) y su secuela o Just heroes, con Danny Lee.

Si el cine de Quentin Tarantino recibe influencias, según él mismo confiesa, del producido en Hong Kong, tampoco John Woo niega la huella que en sus años de juventud le dejaron importantes cineastas occidentales, como Martin Scorsese y Sam Peckinpah (con el que comparte su gusto por la ralentización de las imágenes violentas, como recurso de gran fuerza expresiva y eficaz elemento de realce estético). Pero Woo declaró en una entrevista concedida a propósito del rodaje de Broken arrow, su segunda película americana, que su gran ídolo siempre ha sido el Alain Delon de los filmes de Jean-Pierre Melville, obras maestras del género negro francés. Y, en efecto, el personaje de Chow Yun Fat en The killer debe mucho al encarnado por Delon en El silencio de un hombre. Ambos son profesionales del crimen impecables en su trabajo, fríos como témpanos de hielo y peligrosos como fieras acosadas. A ninguno de ellos le gusta lo que hace, más bien lo odian; y de alguna manera, en su arrepentimiento inconfesado, los dos buscan la redención a través de la muerte o el sacrificio.


Culpable y a la vez enamorado, el trágico héroe de The killer (Jeffrey / Chow Yun Fat) busca esa redención en la reparación del daño que involuntariamente ha causado a Jenny (Sally Yeh, que ya trabajara con Yun Fat cinco años antes, en The occupant). Traicionado por su mejor amigo, Sydney Fung (Chu Kong), éste persigue también la redención demostrando su renovada lealtad a Jeffrey con el sacrificio de su vida. Al mismo tiempo que pierde a un amigo, Jeffrey gana a otro, el policía Lee (Danny Lee), al que también sucede lo mismo: encuentra en su presa la amistad verdadera, pero pierde a su compañero Randy (Kenneth Tsang). Amistad, camaradería y lealtad son valores muy importantes en el cine de Woo, tan a menudo censurado por su violencia. La amistad de dos personajes inicialmente enfrentados, aparentemente opuestos, que al final resultan no ser tan distintos y deben unir sus fuerzas para luchar contra el verdadero enemigo, en una impresionante secuencia —la del tiroteo en la iglesia— que ya ha pasado a los anales de la historia del cine de acción.

En The killer, la violencia no es tan gratuita como parece a simple vista. Los salvajes tiroteos son auténticas descargas de furia en las que los atormentados personajes liberan, al ritmo de los gatillos de sus armas, todos sus demonios interiores. Es como si estuviera en un sueño… lleno de pasión, dice de Jeffrey el inspector Lee. A las películas de Woo les pasa lo mismo, están llenas de pasión. En ésta, lo que le interesa realmente al director son los sentimientos de sus personajes, en cuya psicología se esfuerza por penetrar a través de numerosos primeros planos; como en el cine de Sergio Leone, a quien tanto admiran los orientales. La violencia es la exteriorización de todos esos sentimientos, funciona como un grito desgarrador. La violencia no es gratuita, es un recurso dramático.

The killer es una película de gángsteres llena de disparos, explosiones y cadáveres. Pero es también una película romántica y una de las apologías más rugientes de la amistad que se ha podido contemplar en cine.

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