‘Gran Torino’, sonrisas y lágrimas

'Gran Torino'
DecÃan hace unos meses que ‘Gran Torino‘ serÃa la última pelÃcula de Clint Eastwood en su faceta de actor. Los que llevamos siguiéndole tantos años como los que lo descubran con su última pelÃcula estarán de acuerdo en que serÃa algo terrible. Visto lo visto, ojalá siguiera muchos años más. Eastwood es una de las figuras más importantes que ha dado el cine, a casi todos los niveles. Y en ‘Gran Torino’ no hace sino demostrar que lo que digamos de él es poco. También ejerce de director, productor, e incluso compone y canta el tema principal de la pelÃcula. Un monstruo.
El Gran Torino es un Ford de los ’70, considerado uno de los más bellos de la historia. El coche, en la pelÃcula, representa al propio Eastwood, a través del personaje principal. Una vieja gloria, lo más grande que hubo en cierta época. Lo mantiene en perfecto estado, lo abrillanta a diario, porque cree -sabe- que ya no hacen coches asÃ. Ya no se hace cine asÃ, sin recurrir a los gigantes del pasado. Ver ‘Gran Torino’ es recordar por qué amamos el cine, es transmitir todo tipo de sensaciones, lecturas a varios niveles, una historia con gancho, personajes carismáticos y frases para el recuerdo tras una dirección sobria, uina estructura deliberadamente clásica en tres partes y una historia aparentemente simple. Huyendo de manera declarada de efectismos de ningún tipo ni grandilocuencias, la pelÃcula va introduciendo al espectador poco a poco en algo tan cotidiano que resulta terrorÃfico, cómico, incómodo, o terriblemente triste, según se va sucediendo cada escena.
Walt Kowalski es uno de los personajes más carismáticos de los últimos tiempos. Interpretado de manera espléndida por Clint Eastwood (casi deberÃa decir encarnado), es alguien que cae mal. Un tipo duro, racista, malhablado, arisco, un viejo gruñón al que le asquea cuanto ve a diario en el barrio en el que vive, en la juventud, incluso en su propia familia. Es veterano de la guerra de Korea, el arquetipo de viejo enfadado con el mundo. Incluso protesta y recrimina cosas a Dios, personificado en un cura muy joven que pretende llevarle por el buen camino y a quien desprecia y ridiculiza constantemente. Eastwood compone asà un personaje que en principio deberÃa caernos mal, pero la forma en la que nos lo introduce como protagonista absoluto y vamos viendo poco a poco su vida hace que rápidamente nos encariñemos con él. Es terco, protestón y jamás sonrÃe, pero se hace un hueco dentro de nosotros.

bang, bang
Asà pues, la historia nos presenta a Walt, y al que será su réplica directa en la pelÃcula, un chico de la etnia hmong llamado Thao, que vive con su familia, los vecinos de Walt. Las bandas están provocando todo tipo de disputas a diario en el barrio, y debido a una de ellas Thao se verá obligado a robar el Gran Torino de Walt. O al menos, a intentarlo. A partir de ese incidente, Walt acaba conociendo a sus vecinos a los que tanto desprecia (y a los que no para de insultar en toda la pelÃcula, dicho sea de paso). La historia entra entonces en su desarrollo principal, durante el cual Walt se aproximará a esa nueva cultura descubriendo cómo son, sus costumbres y lo más importante de todo, que en realidad son personas tan cercanas a él que tiene más en común con ellos que con sus propios hijos. AsÃ, la pelÃcula propone un retrato coherente y acertado de la problemática racial a través de un viejo racista y un chico hmong, al mismo tiempo que entra de lleno en el terreno de la crÃtica a los estadounidenses más conservadores. Los hmong son gente buena, honrada, trabajadora, que luchar por conseguir una vida un poco mejor, ganarse el pan y salir adelante. Exactamente las mismas ideas que cualquier americano. La conclusión de Walt es que, pese a todo, son iguales. Y ahà es donde radica el eje principal de la pelÃcula.
No obstante, la pelÃcula es además un thriller en el que dicha familia hmong es acosada por una banda de delincuentes. El cariño que desarrolla Walt por la familia de Thao hace que salga a defenderles y ayudarles, y se meta de lleno en el problema él también. Si el primer tercio de la pelÃcula hablaba sobre Walt y el segundo sobre las relaciones de amistad y el acercamiento a otras culturas, el tercer tercio versa principalmente sobre dolor, crueldad y violencia. Y amistad, pero en el sentido más doloroso. Walt debe hacer frente a todo lo que le atormenta, superar definitivamente todas las barreras (que ya empezó a saltarse al acercarse a la otra familia), y buscar su redención. Walt hace las paces con Dios y se lanza a enfrentarse a su último enemigo, los secretos que le atenazan desde hace años.

Walt y el padre Janovich
Dicen que es una obra menor de Eastwood, que no está a la altura de sus obras maestras. Incluso se la ha ignorado por completo en la mayorÃa de premios prestigiosos. Yo me quedo con que es, con mucho, la mejor pelÃcula que he visto desde que empezó el año (y tengo mis razones para creer que la cosa no cambiará, al menos en los próximos meses). Es una pelÃcula capaz de involucrar completamente al espectador, hacerle partÃcipe de la historia y amar a los personajes hasta el punto de sentirte ultrajado con el propio desarrollo de la historia. Es una pelÃcula que nos arranca sonrisas y lágrimas, y al mismo sin despeinarse introduce temas muy complejos como la problemática social, racismo o incluso la vida y la muerte. Yo no creo que sea una obra menor, todo lo contrario, creo que es de las mejores pelÃculas de Eastwood, y eso es decir mucho. Ojalá tuviera, al menos una vez al año, una experiencia parecida a ver esta pelÃcula.
Sólo un último detalle: si os es posible, buscad la versión original: el doblaje es malÃsimo. Es especialmente desacertado con los miembros de la banda que acosa a la familia hmong, personajes que realmente llegan a desesperar cada vez que hablan. El propio Clint Eastwood tampoco es correcto, porque aunque está doblado por el grandÃsimo Constantino Romero, no tiene esa voz rota y ajada que podemos escuchar en la original (y en la canción Gran Torino). Asà pues, mi consejo es ese, vedla en inglés.

Totalmente de acuerdo con todo lo que has mencionado. Es una grandisima pelÃcula, la mejor diria yo que he visto en lo que va de año. Lo malo es lo que has comentado,los doblajes son bastante malos, parecen mas cantantes de regueton pijos mas que miembros de una banda organizada.
Es una pena, sobre todo teniendo en cuenta que la versión doblada es la que verá la mayorÃa de la gente en nuestro paÃs, y le provocará algo de desesperación al escuchar a los chicos de la banda esa. Sólo lo comenté brevemente en el final, porque no creo que sea algo de la pelÃcula propiamente dicha.
Me alegra que coincidamos en la opinión :)