Cine Independiente, Cine negro, Directores

“Barton Fink”: El autor en su infierno

Por kappuz95, en 10 de Abril de 2008

Barton FinkTras “Simplemente Sangre”, los Coen realizaron “Educando a Arizona” en 1987, un film que ya mostraba parte del gusto por lo grotesco que los hermanos habrían de desarrollar, y de bajo presupuesto. En 1990, finalmente, reciben el encargo de dirigir “Miller´s Crossing” por la Fox, manejando ya unos números más holgados. Curiosamente, es en este momento, realizando una película de género que deberían poder hacer sin demasiadas dificultades (un policial negro con Gabriel Byrne como protagonista y Albert Finney como contraparte), donde se atascan, se atoran en un bloqueo creativo y no pueden salir de ahí.

A veces, dicen, las crisis son las mejores consejeras. O bueno, en realidad no dan consejos, sino que obligan a buscar nuevas soluciones. En medio de ese bloqueo creativo, los Coen deciden rodar “Barton Fink”, un guión sobre el cual habían venido trabajando desde hacía un tiempo. El protagonista, casualmente, un dramaturgo contratado por un gran estudio de Hollywood para escribir un guión para un film de género que queda varado a la hora de ponerse a llenar las páginas en blanco.

Barton FinkBarton es un joven dramaturgo, idealista y egocéntrico, orientado hacia la izquierda (de ahí que busque permanentemente el ángulo social para sus obras). En el New York de la década del ´40, es una gran promesa para el teatro, su nombre se va convirtiendo en una marca. Sentado en un lujoso bar de la metrópoli, insiste sobre su necesidad de escribir sobre “el hombre común”. Es en ese momento que recibe la oferta para el trabajo antes mencionado. El género en cuestión no es acá un policial negro, como aquel en que los Coen estaban trabajando para la Fox, sino un film de lucha, para un estudio que, juzgando por el personaje interpretado por Michael Lerner, en la Warner.

El protagonista sale de los colores sobrios de New York y su intelectualidad, para llegar al Art Déco chillón de Los Ángeles. En el hotel que se hospeda, no bien llega, el número 6 se repite tres veces. Barton ha llegado a su infierno, uno de infinitas y anónimas habitaciones, en el cual deberá producir un “producto Barton Fink” para su nuevo jefe. Es la costera Los Ángeles, escuchamos incluso el mar, pero no lo vemos durante mucho tiempo. Lo único es un cuadro de una mujer en la playa, en un cuarto de mala muerte con un empapelado que se despega emitiendo ruidos líquidos. Para completar el averno, Barton conoce a Charlie Meadows, quien probará ser más de lo que parece a simple vista. No obstante, para este héroe antiheróico, Charlie es la perfecta representación de su idea de “hombre común”.

Con el microcine del estudio a su disposición, Barton estudia cintas de películas clásicas del género, tratando de captar la esencia de lo que debe hacer. Pero es inútil. Aquello que ve, siente, está por debajo de él, o, simplemente, no entiende cómo imponer su impronta a algo que, en realidad, pide nada más que ser reproducido. La creatividad elude a Barton, como si, al dejar New York, toda su arrogancia lo redujera a este ser que camina encorvado y tartamudea al hablar, absolutamente fuera de lugar y sin confianza alguna.

Barton FinkPredominan los amarillos, los pasteles, los verdes. También los planos contrapicados, el uso de angulares para deformar, el maquillaje pálido. No es Dante preparándose para bajar a los infiernos. No, es un escritor que se siente atrapada, ahogándose, completamente fuera de su elemento; lógico es, entonces, que todo le parezca cada vez más monstruoso. Cada visión, cada sonido, se vuelven potencialmente desagradables. El hotel mismo es como un gran intestino cuyos jugos gástricos se van tragando a su más reciente habitante.

En el medio conoce a a W.P.Mayhew, un personaje que hace clara referencia al frustrado intento de William Faulkner de poder poner un pie en Hollywood. A Mayhew, antes una leyenda literaria, se lo traga la maquinaria y lo convierte en un ebrio; o es él mismo, por no poder salirse a tiempo, el que lo propicia. La novia de aquel, Autrey, prueba no sólo ser el nuevo objeto de deseo de Barton, sino también su musa, figuras simbólicas que los Coen han utilizado en más de una ocasión.

En una atmósfera cada vez más surrealista, Barton va encontrando su creatividad perdida a medida que se acerca cada vez más a la Muerte. Dicho así, sí, con mayúsculas, ya que dicha explosión creadora puede, como el orgasmo, relacionarse a ese límite fino donde dicen que la vida y la muerte se intersectan. Para el autor, además, esa muerte es también la anunciada de la obra que está por nacer. Lo curioso es que, cuando finalmente llega a escribir “The End”, no ha escrito más que lo que ya había escrito al principio. Barton, en su ambición de hablar del “hombre común”, en realidad, no puede escribir de otra cosa que no sea de sí mismo. El autor no puede escribir de otro que no sea él mismo o, probable también, el protagonista no puede quebrar su bloqueo porque, en definitiva, no puede ver en el fondo otra cosa que su propio rostro.

Barton, irónica o paradojalmente, se ve involucrado en una trama de cine negro, similar a aquella que los Coen debían poder escribir para “Miller´s Crossing”. Ejercicio de exorcismo, los hermanos, seguramente, no pretendían seguir los pasos de este alter ego. No debían desear para nada quedar atrapados, como su protagonista, en un universo tan artificial como el de un decorado cinematográfico.

Enlaces externos:

Entrevista con los hermanos Coen acerca de “Barton Fink”
Ensayo sobre los hermanos Coen

Comentar | Trackback

1 Comentario en ““Barton Fink”: El autor en su infierno”

1

¿Bloqueo creativo en Miller’s Crossing? Perdona, pero creo que te estás equivocando.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  



Responde la encuesta y participa en nuestros sorteos

 

Secciones

Canales

Sindicación

Añade este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Correo Electrónico:

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2010, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Envíalo
Powered by ShareThis