
In the loop
A falta de menos de un mes para que entre el nuevo año, despidiendo éste que se va plagado de películas con una calidad general realmente alta (desde ‘Gran Torino‘ a ‘Moon‘), y cuando parecía que sólo Cameron o Jonze tendrían algo que aportar en el poco tiempo que teníamos, aparece en la cartelera una película de la que, sinceramente, no había oído hablar hasta hace relativamente poco (en concreto, cuando empezó a sonar fuerte por los British Film Awards). ‘In the loop’ es la sorpresa del año, por cogernos a traición y darnos algo que no esperábamos. Algo de una calidad abrumadora que te hace reír a carcajadas mientras te deja el corazón aterrorizado por la realidad que plantea.
Armando Iannucci es relativamente desconocido por estos lares, siendo su trabajo más conocido la serie británica ‘The thick of it‘, una comedia política de la que ha reciclado muchísimo a la hora de crear la película que nos ocupa, incluyendo algunos personajes como Malcolm Tucker (ahora es cuando nos quitamos el sombrero). Su labor de dirección es notable, siendo una tarea titánica la capacidad de moverse con tal versatilidad por entre los entresijos de los diferentes gabinetes políticos entre los que se pasean y trabajan los personajes. Ianucci se permite además algún plano especialmente inspirado, que si bien no resultaba imprescindible para retratar la historia sí que aporta mucha personalidad, fuerza -e incluso confusión- en ciertos momentos, lo que termina de redondear una labor poco menos que perfecta en un trabajo que se antoja complicado, dado la cantidad tremenda de personajes y situaciones que maneja, y el ritmo frenético del que hace gala. Dicho de otra manera, es gracias a Ianucci que podemos disfrutar de una película de tales características sin perdernos ni pasarnos la parada.

Malcolm Tucker y la violencia verbal, una tierna historia de amor
Pero si la dirección es digna de elogio, el guión es un ejemplo de cómo construir una historia inteligente, atrevida, que arremete contra todo y contra todos, que ridiculiza a absolutamente todos los personajes que van desfilando ante la pantalla, que no se baja los pantalones en ningún momento y que se mantiene coherente y fuerte hasta el último segundo de metraje. Y todo ello, mientras consigue encadenar una situación cómica tras otra sin bajar el ritmo en ningún momento, con un sentido de la comedia absolutamente envidiable. No me da miedo asegurar que estamos ante uno de los mejores guiones de los últimos años, muy especialmente en lo que a comedia se refiere. No en vano, la película se pasa en un suspiro, y uno llega a desear que no fuera más que el piloto de una serie y pudiera seguir viendo más capítulos indefinidamente.
Hablemos de los actores. La mayoría del peso de la historia recae sobre tres personajes principales: un ministro británico, su asesor, y el director de comunicaciones del gabinete político del Primer Ministro británico, interpretados por Tom Hollander, Chris Addison y Peter Capaldi, cuyas intepretaciones son brillantes, llegando a convertirse realmente en unos personajes que, en el mejor de los casos, nos darían vergüenza ajena. Capaldi está magistral, sin duda merece uno y cien premios por una actuación perfecta que además lleva la mayor parte del peso de la película, tanto argumental como por situaciones cómicas. Les acompañan otros como James Gandolfini, Anna Chlumsky, David Rasche o Mimi Kennedy, dando vida al resto de políticos y asesores que encontraremos a lo largo de la historia.

Uno de los posters promocionales
La historia arremete directamente contra un problema que padecemos todos y al que cerramos los ojos: el destino de los países lo deciden seres amorales, imbéciles y cuyo único interés son ellos mismos. En concreto, la película cuenta los problemas que tiene el director de comunicación del gobierno británico cuando uno de los ministros suelta una estupidez en una entrevista con la prensa, y las consecuencias que sus palabras tienen en un asunto tan grave como que Estados Unidos y Gran Bretaña vayan a la guerra. ¿Puede una guerra decidirse -o impedirse- en función de cómo de estúpido sea un tipo en concreto, cómo de amoral sea el otro, o qué interesa a aquél a la hora de escalar posiciones en el trabajo? Ahí es donde muerde, y aún plagando de chistes y situaciones cómicas todo el metraje, el film se asegura de que cuando volvamos a casa tengamos en la cabeza lo terrorífico que puede llegar a ser una realidad como esa, y lo realista que termina siendo.

Peter Capaldi y Tom Hollander
‘In the loop’ nos presenta a Simon Foster, un ministro que un buen día, en una entrevista, mientras internamente los gobiernos americano y británico deciden si ir o no a la guerra, suelta que la guerra es impredecible. A partir de ahí, se crea una enorme bola de nieve que provoca todo tipo de reacciones en el gabinete interno del gobierno, y problemas diplomáticos con los políticos estadounidenses que precisamente ese día habían venido a Londres para reunirse con los británicos en un comité. A partir de ese momento entrará en acción Malcolm Tucker, un hombre que se verá en el epicentro de todo, y cuya misión será solucionar la metedura de pata, reanudar las buenas relaciones con los demás, y asegurarse de que finalmente vayan a la guerra. En el otro bando tenemos al patético hombrecillo que es Simon Foster, con su ayudante, quienes mantienen una ética -en desuso- que les impide querer ir a la guerra. Pero aquí o estás conmigo o estás contra mí, por lo que deberán morder y arañar, deberán traicionarse mutuamente si quieren perseguir sus objetivos. ‘In the loop’ es una película sobre la jungla que es la política y cómo se comen mutuamente.

James Gandolfini borda un papel muy interesante
En definitiva, podemos decir que es la mejor película que ha llegado a nuestras pantallas en la segunda mitad de año (salvo quizá ‘Moon’), con mucha diferencia además. Una película divertida, con un ritmo trepidante, que hace del humor un arma afiladísima con la que golpear una y mil veces a esos seres despreciables que deciden las vidas de sus ciudadanos cada día. ‘In the loop’ es inteligente, es seria, y al mismo tiempo es tan infantil como para hacerte reír por una frase que contenga más fuck de la cuenta. Absolutamente imprescindible.

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4 Comentarios en “In the loop, la comedia política de la década”
Buenas. La verdad es que no estoy muy de acuerdo con esta crítica de ‘In the loop’. Demasiado británica para mi gusto. Irregular, con falta de chispa. Lo mejor es la escena de Gandolfini en la habitación de la niña. Tampoco estoy muy de acuerdo con que esta sea la mejor película de la segunda mitad del año junto con ‘Moon’; a bote pronto, por citar una de un estilo parecido, me parece inferior a ‘Si la cosa funciona’. Saludos.
Siento ser pesado, pero acabo de releer el título del post y se me ocurre una comedia política de esta década bastante mejor que ‘In the loop’: se titula ‘La guerra de Charlie Wilson’.
Hola, Harpo. No eres pesado, tus comentarios son bienvenidos y la verdad es que me encanta tener a alguien que opine distinto, que parece que últimamente todo el mundo está siempre de acuerdo =)
‘Si la cosa funciona’ tiene un estilo muy diferente, y un humor que no es satírico, al menos lo veo así. Respecto a ‘La guerra de Charlie Wilson’ lo cierto es que no la conocía, pero si tengo oportunidad de verla no me la perderé… porque si, como dices, es mejor que ésta, creo que me va a encantar.
Ahí está la gracia, en discrepar un poquito ;) Si ves ‘La guerra de Charlie Wilson’, no pierdas ojo a Amy Adams, hace un papel excelente. Saludos.