Cine histórico

Ali, la vida de Muhammad Ali

Lo Mejor de Mann y Smith
Por Andrés Arellano, en 2 de Octubre de 2008

La vida de Muhammad Ali es una de las más interesantes e impactantes que la humanidad haya tenido oportunidad de conocer. Es por eso que para Hollywood solo era cuestión de tiempo plasmarla en una pantalla. Afortunadamente para el cine y para el boxeador, fue Michael Mann el encargado y, de manera gratamente sorpresiva para hoy en día, fue Will Smith el actor escogido para hacer ese papel.

La película estuvo dirigida por Micheal Mann y escrita por él mismo en compañía de Eric Roth, logrando entre ambos crear una historia que es sumamente fiel y apegada a la vida de uno de los deportistas más grandes e interesantes de la historia del boxeo. En Ali, Michael Mann demostró que es un director verdaderamente súper dotado, con un estilo visual hermoso, único e inconfundible. Su capacidad para mezclar música e imágenes es alucinante, habiendo encontrado con las creaciones de Moby y Lisa Gerrard un perfecto acompañante para sus tan característicos planos. En esta película el director se notó inspirado en cada una de las decisiones que tomó, logrando crear su obra maestra en esta pieza, la que pasó desapercibida para el público y la crítica.

La película se centra en los 10 años más interesantes y turbulentos de la vida del deportista, entre 1.964 cuando ganó el título de pesos pesados como Cassius Clay, hasta 1.974 cuando lo volvió a ganar, sólo que ahora como Muhammad Ali. En ese lapso de tiempo se nos muestra la vida de un brillante deportista, pero también de un hombre de principios con fuertes convicciones políticas y, de manera casi que irónica pero no contradictoria para un boxeador, pacifistas. En ese tiempo Alí tuvo una vida llena de glorias como boxeador, pero de contradicciones y conflictos como ser humano.


Spike Lee era uno de los directores encargados para retratar la vida de una de las personalidades más importantes en la historia de la raza de color. Sin embargo fue el voto del propio boxeador y de Smith quienes le dieron la oportunidad a Mann. Y personalmente creo que en ningún momento se equivocaron, porque la vida de Ali no sólo fue importante para su raza, que era el enfoque que le quería dar Lee, sino para toda la humanidad. Los diez años de Ali fueron diez años revoltosos para la sociedad civil en todo el mundo, afectando a todas las razas y nacionalidades, y Mann alcanza a capturar eso.

Este director fue capaz de transmitir la importancia de la vida de este hombre; tanto en las altas esferas de la humanidad como en los lugares más humildes del mundo. Así como de impactante es el tratamiento que tiene con la prensa, a quienes les hablaba desde una posición de superioridad como si fueran unos meros instrumentos para sus intereses, es de emotiva la captura de lo que tuvo que haber sido uno de los momentos más hermosos en la vida de cualquier ser humano, cuando visitó a África para su pelea The Rumble in the Jungle.

La historia de Muhammad Ali es la de un deportista y un ser humano verdaderamente extraordinario, quien se enfrentó y ganó con mucha valentía todas las batallas que se le presentaron adentro y fuera del ring. Era alguien que se creía y actuaba como algo por encima de todo los demás, con una soberbia sobre el resto que se acompañaba de un carisma que lo hacían irresistible. Su sentido del humor, su naturalidad y su espontaneidad, junto a su talento innato para las batallas en el ring lo hicieron el hombre más famoso de su época y uno de los más recordados de todos los tiempos.

También al interior de su vida privada encontró muchos problemas que son muy desconocidos para el público en general, pero que son llevados a la pantalla de una manera muy respetuosa con la vida del hombre que estamos conociendo. Sus problemas con las esposas por sus infidelidades, los que se le generaron por sus ingenuidad y cercanía religiosa con la Nación del Islam, la manera como la gente alrededor suyo estaba con él muchas veces de manera sólo interesada, su relación con Malcom X y con un joven empresario llamado Don King.

No obstante todo lo anterior, lo verdaderamente interesante de la película es el retrato que del deportista se hizo. Ali era un ser humano complejo, pero en el ring era lisa y llanamente un pugilista. El mejor de todos sin duda alguna. Alguien que sólo el gobierno le pudo quitar “el titulo que ningún otro boxeador pudo”. Ayudándose de sus inmensos conocimientos técnicos, Mann desarrolló una cámara denominada “Elmocam” la que le permitió subirse al ring y filmar las peleas de boxeo junto a los peleadores, logrando tomas que nos hacen sentir uno de ellos.

Con esto Mann logró hacernos sentir desde el cine lo que es estar con Muhammad en el ring, porque aparte de sus capacidades reconocidas con la cámara, el director es reconocido por la inmensa capacidad que tiene para utilizar el sonido en sus producciones con fines dramáticos y artísticos. Sí en Heat fueron los disparos los que nos dieron una idea de lo que es estar en un tiroteo, en Ali son los puños los que nos golpean emocionalmente, haciéndonos sentir lo que debe ser estar en una pelea de boxeo.

Sin embargo todo el talento de Mann en esta producción pasa desapercibido por la gran interpretación que de Ali hizo Will Smith. La preparación física que el actor tuvo de su personaje le tomó un año de su vida y muchos golpes, puesto que el director y el interprete estaban de acuerdo que para personificar al mejor boxeador de todos los tiempos, era necesario vivir en carne propia lo que es estar en un ring. Una vez lo físico fue adquirido, vino la etapa en que Smith empezó a estudiar y aprender las técnicas de Alí, cómo se paraba y se movía en el ring, su rapidez, su agilidad, cómo, cuándo y dónde golpeaba. No obstante esto, lo anterior fue solo la primera parte de su personificación de la leyenda.

Lo que más impactó a Mann y a Smith de Alí fue la inteligencia y la inmensa humanidad del deportista. Su mejor arma en la vida y en el cuadrilátero estaba en su cabeza, no en sus músculos. Su personalidad arrolladora, sus gestos, sus comportamientos, todos están muy bien retratados en el papel que Smith hizo de él. Uno de los mejores retratos del film se da en la relación que Ali tenía con uno de sus mejores, más sinceros y más allegados amigos, el periodista Howard Cossell, interpretado de manera magistral por John Voight. El amor que entre los dos se sentían es capturado de manera absolutamente hermosa en la película de Mann.

Igual de importante y rescatable es ver la capacidad de emoción que tenía Ali frente a lo que pasa a su alrededor. No importaba como disminuyera a sus contrincantes antes de las peleas, cuando ganaba sabía que debía estar agradecido por eso; no importa lo famoso y vanidoso que fuera, cuando corría con los niños en África se emocionaba de ver lo importante que para ellos él era; sin detenerse a pensar en lo grande y fuerte que fue, la muerte de sus amigos lo hicieron llorar como a cualquier ser humano. Todas esas contradicciones hacen parte del registro actoral de Smith en esta película, el que considero una de las mejores interpretaciones de la década.

Es bastante paradójico que siendo Will Smith tan increíblemente famoso y taquillero como lo es hoy en día, lo que de lejos puede considerarse su mejor papel sea tan desconocido para su fanaticada. La interpretación que el antiguo príncipe de Bel-Air hizo de Muhammad Ali lo consagró como un actor de mucho talento, evolucionando de su mero papel de estrella cómico taquillera que tanto busca y gusta en la industria de Los Ángeles.

Muhammad quería una recreación muy real de su vida, con todos sus logros pero también con todos sus defectos, errores e ingenuidades. Y precisamente eso es lo que logra Mann y Smith en esta película. Sin embargo, para el talentosísimo Roger Ebert (como muestra de lo que los conocedores dijeron de ella) la película de Mann es una gastadero de celuloide, que se detiene en cosas insulsas como el correr con miles de niños en África, como si eso no mostrara y emocionara a todos con la importancia que este hombre tuvo en todos los rincones del mundo, y no se detiene en cosas más importantes como en sus esposas, de las que nadie quiere saber nada.

Entre otras, el maestro Ebert se basa en que por haber pasado un día con el boxeador en los setentas tiene toda la capacidad para destruir la película de Mann, en la que en mi humilde opinión creo que Smith era Ali. Al parecer para el eminente crítico su día con el pugilista le da más conocimiento sobre su vida y el impacto que esta tuvo, que la que pudieron tener Mann y Smith que pasaron meses con él en la pre-producción de este proyecto.

Por sus peleas, por la actuación de Smith, por la cinematografía en dos formatos, por la mezcla de sonido y por la recreación de la pelea con George Foreman, donde contaron con más de treinta mil extras, Ali es sin duda alguna la obra maestra de un brillante director como es Michael Mann.

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