¡Oh! Jean Luc, Jean Luc. Sigues siendo el mismo Jean Luc.
Jean Luc Godard ¿Sabe usted quién es? Pues; si no sabe, debería. Es una persona que conocerán bien la gran mayoría de estudiantes de cine que existen actualmente en el mundo. Este señor, perteneciente a la Nouvelle Vague (Que no quiere decir “Novela Vaga”; sino que “Nueva Ola”) es alguien que ya desde la asociación a su nombre se puede pensar como rebelde, renovador, carismático, “peleador”, intelectual (¿inteligente?… si), universitario, “dialéctico“, etc.
Tomaré el formato “cuentito”: Había una vez un señor que inventó muchas cosas. Entre unas de esas cosas que inventó, inventó un aparato por el cual uno miraba y a través del cual se veían imágenes en movimiento. Este aparato era visto como un entretenimiento, una “curiosidad” sin futuro…
Más allá de los mares (o en una versión menos romántica: Cruzando el Atlántico) habían dos hermanos con un apellido que venía de “velas” (¡y no es chiste!). Estos hermanos, casi de casualidad, tomaron imágenes individuales de, por ejemplo, una fábrica (perteneciente, la misma, a su padre).
Luego proyectándolas en una superficie (como ser una pared) esas imágenes podían verse (con no imágenes en el medio, digamos) pero de una forma distinta a la acostumbrada (¡Mágica! para quién apreciara aquel espectáculo por primera vez…). Se veían en movimiento.
Imagino a un lector preguntándose “Todo muy lindo pero este cuento no es entretenido y no sé para qué me lo está contando este papanatas…”. Imaginaré también que a este lector le gustan mucho las películas y que ha entrado aquí para ver qué es lo que se comenta sobre tal película; o simplemente por algo de esa curiosidad que busca satisfacer algo de ese hambre que los humanos podemos tener sobre “conocimiento”, “información” y/o “datos”.
En fin; el primero al que me refiero es Edison; el segundo, tercero y ¿cuarto? son los Lumiere (los dos hermanos y el papá).
A partir de esa cosa que estos hombres de nombre (o apellido) “brillante” (nunca mejor dicho) llevaron adelante decidieron probar suerte con su “invento”. Eligieron diciembre de 1895 para presentarlo al público y ver qué pasaba.
¿Por qué es relevante ese momento en tanto elección? Porque desconfiados del recibimiento que se le podría dar a su “invento” temían /intuían /esperaban /pensaban que fuese una curiosidad que pasaría a ser indiferente en poco tiempo…

Fue así que decidieron “presentarlo” al público en un teatro. Cobrando entrada para el evento verían qué pasaba, cuál era el efecto con los transeúntes.
Si a éstos no les gustaba, no les llamaba la atención, ni nada así nada “malo” y/o relevante pasaría puesto que habían planeado, justamente, elegir una fecha cercana y anterior a Navidad para que; en el medio del ajetreo propio y antecesor de las fiestas (hoy en día es igual… o peor) si a nadie le interesaba sería algo que pasaría de forma totalmente desapercibida.
Claro: Como el lector podrá imaginar, el cálculo les falló un poco. La gente se mostró muy interesada; algunos, al ver venir un tren temieron (realmente; y ante la sorpresa de los Lumiere y la visión de un espectador actual que no conozca este simpático detalle) ser atropellados por el mismo (más o menos que saliera de la pantalla y se los llevara puestos…).
En fin, a este hecho; más o menos, se debe el nombre de esta película: “2 x 50 años del cine francés“. (Y aquí se ve algo de la rebeldía de ese Jean Luc… ¿no?; que para complicarla menos podría haber dicho 100 años… ¡pero no! [aunque reconozcámoslo… también por eso lo queremos ¿no?]).
Creo que el nombre también puede estar refiriéndose a lo que el propio Godard considera (y aborda como considerando) cine “propiamente dicho”. ¿A qué me refiero? Goddard estuvo en la cresta de esa nueva ola a fines de los años cincuenta y durante los sesenta (y, aunque posteriormente y, hasta hoy, no abandonaría el cine [o la imagen en movimiento]). Partiendo de su gran película (se las recomiendo) “Sin Aliento” Goddard establecía una forma (¿o contraforma?) de hacer cine que rompería varios esquemas.
¿Por qué? Hasta los años cincuenta el cine que se venía viendo (y que se había venido desarrollando desde 1895) iba formándose (según varias variables distintas; entre las que podríamos nombrar país, momento y “movimiento” o “tendencia” en la cual se pudieran enmarcar esas obras) Godard presenta una película que se ríe de varias cosas.
Por un lado “del guión”; por otro lado Godard comienza a realizar un cine que pareciera estar “mal editado” (y a muchos que no sepan minimamente quién fue él o la Nouvelle Vague actualmente les dejará la misma impresión) con actuaciones “raras” donde los personajes parecían estar diciendo incongruencias todo el tiempo (efecto resaltado por la edición). Usando voces en off, música cortada, sonidos que no tenían nada que ver con lo que en imágenes uno veía.
Encima mezclando cine de ficción con imágenes documentales; saliendo (como en el neorrealismo italiano) a filmar a la calle; pudiendo hacer obras prácticamente sin dinero (si, evidentemente, alguna cámara necesitarían). Su cine, en particular, es bastante distinto al de otros representantes de ese movimiento sesentista francés (¡y si! estaba en la generación del mayo del 68).

La mayoría de ellos salidos de un/a movimiento/concepción y una revista dirigida por un crítico que se considera muy importante y es posible que sea el más importante de dicho momento (los cincuenta). Este señor, a quien muchos le tienen mucho cariño y tenía una forma bastante particular de criticar películas (fue uno de los primeros en preocuparse y preguntarse, por ejemplo, por el papel de la crítica en sí) dijo cosas interesantes.
Por ejemplo: Cuando se desdeñaba el cine norteamericano y la industria de Hollywood este señor era capaz de pararse y decir “Pero, esperen. A mi las películas de Hitchcock me encantan” (por ejemplo). De cualquier forma no era un simple “contra” (puesto que siempre hay alguno que toma un lugar “antagonista” en relación a otro algo para adquirir cierta visibilidad/voz y/o ¿respeto?). Él explicaba y argumentaba porque sus opiniones eran las que eran; y no era falto de una gran sensibilidad y (digamos) “empatia”.
En fin; este señor se llamaba: André Bazin. La Revista que Bazin “dirigía” y en la cual habían varios chicos con nombras que actualmente nos pueden sonar estaba integrada por un grupo de gente como (además de Godard) Truffaut, Rivette, Chabrol, Rohmer, etc. era Cahiers Du Cinema. ¿Se entiende el punto?

Digamos que Godard en esta película (o no-película, para lo que a la percepción de muchos será) no sólo pregunta (junto a Michel Piccoli) si hay algo que festejar en 1995. Se esboza el pensamiento (aunque no es conclusivo, como su cine) de que en realidad lo que se festeja no son los 100 años de primer proyección fílmica; sino los 100 años de la primera proyección fílmica donde había un público/espectador al cual se le cobró entrada.
Este es solo uno de los temas que aborda.
Godard, también hará aquí un especie de “recordatorio” documental en imágenes/palabras y libros sobre muchos de esos cineastas y personajes necesarios e importantes en el cine que son desconocidos; al menos, para algunos representantes de las juventudes actuales (la mayoría trabaja en un hotel, puesto que allí se da gran parte de la acción) que tienen una cultura de Arnold Schwarzenegger; Madonna; “Pulp Fiction” y “Asesinos Natos“ (por su violencia) o “Nueve Semanas y Media“ (por sus muslos).
En fin un Godard que se pregunta a dónde vamos, dónde estamos y qué recordamos en relación y considerando lo que él (aunque no solo él) tienen como “estandarte”. Godard invita a la discusión. Una discusión que seguramente muchos espectadores “comunes” actuales (y no se me malentienda; no quiero ofender a nadie) no podrán ni seguir, ni entender, ni aguantar.
Personalmente no puedo decir si me ha gustado mucho o no. Si me parece valorable. Pero mi relación particular con el cine de Godard (lo que he visto ¿no? tiene 40 años de realizador…) es muy especial.
Se la recomiendo a interesados en cine, estudiantes y particularmente a quien quiera acercarse algo más (desde una perspectiva godardiana actual, con todo lo que eso implica) al mundo y a la historia del cine.

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