Cine español
La segunda película de un creador

La ardilla Roja de Julio Medem

Después de Vacas, continuamos con animales...
Por santiagoq, en 31 de Octubre de 2008

CartelHace muy poco comenté sobre la primera película de Julio Medem: “Vacas“. Admirado por el cine de este señor paso a hacer el comentario de la película que realizó con 34 años y que data de 1993: “La Ardilla Roja”.

Con guión y dirección de Medem tenemos una película protagonizada por Emma Suarez y Nancho Novo acompañados en las interpretaciones por un elenco muy respetable (y que está muy bien, se hace respetar) entre los que encontramos a Carmelo Gómez, Txema Blasco, Karra Elejalde y Ana Sánchez. Una producción de Sogetel S. A. con dirección de fotografía a título de Gonzalo F. Berrido. Montado por María Elena Sáinz de Rozas y con la música del premiado (por esta película y más): Alberto Iglesias.
Dura 114 minutos; esta vez la historia no se centra tanto en el País Vasco y recorre San Martín de Valdeiglesias, Usanos, El Pardo, Valsaín, Pelayos de la Presa, San Sebastián y Madrid.

Después del acontecimiento y opera prima “Vacas” esta película también fue multipremiada: Goya a la mejor música original para Alberto Iglesias (de quien nos aburriremos de saber que ha ganado dicho premio; siendo ya con Medem o Almodóvar); Premio Ondas a la mejor película española; los Premios Unión de Actores a Emma Suárez como mejor actriz y a Nancho Novo como mejor actor revelación; y el Premio especial de calidad del ICAA, Ministerio de Cultura.

Ganó en Francia los Premios de la Juventud y del Público a la Mejor Película Extranjera en Cannes (donde se había estrenado en la “Quincena de Realizadores”); y el Premio Especial del Jurado y Gran Premio de la Crítica del Festival de Cine Fantástico de Geradmer.

Medem recibió un Premio Especial en el Festival Internacional de Denver y la película la Golden Palm al acontecimiento cinematográfico en película independiente en el Festival de Lauderdale, ambos en Estados Unidos. También el Premio Círculo Precolombino de Oro a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Santa Fé, Bogotá.

Ellos

Como sinopsis podemos decir que “J”, encarnado por Nancho Novo se encuentra una noche frente a las olas y las rocas, agarrándose a una baranda. Conflictuado, nos preguntaremos qué le pasa. Le pegará a la baranda mientras se trata de inducir a sí mismo para lanzarse al vacío. Su decisión será postergada debido a que un sonido se transmite por la baranda. Ésta se rompe y nuestro personaje descubre sorprendido que alguien ha caído despedido habiéndose chocado contra ésta.

Una persona moviéndose en el piso y una moto será lo que este personaje se encontrará mientras desde un edificio un “vecino alerta” llama a la ambulancia. Él, lo más rápido que puede, puesto que está cojo, se dirige hacía la persona. Le habla, le dice que no se duerma, busca sus documentos, no los encuentra; le pregunta sobre su procedencia pero la persona con el casco no recuerda quien es… ni siquiera recuerda el color de sus ojos. “¡Eres una chica!” exclamará sorprendido “J” cuando escuche su voz.

Este personaje, que apenas conocemos, pero al cual nos hemos aferrado en tamaña situación y, queriendo saber con él “quién es ella” “de dónde ha venido” y “qué le ha pasado” (además vimos un auto pasar veloz luego de que ella volará por los aires… lo que nos hará sospechar y develar posteriormente parte del misterio de toda la situación…) le dirá a la chica que tiene ojos azules. Aquí se genera un quiebre. Aquí hay un punto de inflexión. Aquí se despliega la trama. Ella no tiene ojos azules.

Es entonces que nos preguntamos ¿Por qué le ha dicho eso? Y empezaremos a desconfiar de nuestro protagonista.

En fin: Él la acompañará al hospital. Ella seguirá sin recordar. Él se hará responsable de ella y, a medida que se van dando las situaciones se presentará como “Su novio”. Vemos sorprendidos el momento en que él la saluda con un beso. A esta chica que resulta ser nada más y nada menos que una extremadamente bonita (y en el metraje se irá haciendo más sexy y carnal) Emma Suarez.

De forma ilegal (y aquí ya nos hemos despegado también de lo que sería un relato naturalista) él se la llevará de forma poco ortodoxa y llena de “ese algo que no sé que…” propio del cine de Medem a “descansar” y “a recuperar la memoria” en un camping: La Ardilla Roja.

Pero a pesar de los esfuerzos de “J” el pasado no ha pasado y mientras ambos (y sobre todo ella) se hacen amigos de una familia alojada al lado de dónde se encuentran en el mencionado camping “J” tratará de sobrellevar la extraña situación en la cual se ha metido (¡y nosotros con él!) en lo que ya se ha convertido en una historia de amor. Extraña, si; nadie lo dudará. Pero algo que tampoco nadie dudará es que estos dos están enamorados (en especial él).

Ella y la vecina del camping

Lo que hasta aquí he comentado y lo que sobrevendrá realmente está muy bien expresado y pesa en las actuaciones de los protagonistas: Novo y Suarez lo logran. Mérito para él, actuando así en su debut. Mérito para ella: por la fuerza de su personaje y por… ¡pues por ser ella!

Es posible que está película tenga bastante de Amor Fou. Es seguro que aquí se mezclan distintos géneros. Trhiller, drama y comedia estarán apelmazados en una narración sobre la memoria, el amor, las relaciones, la familia; enmarcadas (aunque ya no de la misma manera que en “Vacas”) por la naturaleza y con “esos algos invisibles” que correrán alrededor de las preguntas de y sobre los personajes como las subjetivas que suben y bajan de los árboles.

En determinado momento nos veremos perdidos; ya no sabremos quién dice la verdad (e, incluso, de lo que dice como verdad qué es verdad…) o no.

Hay una diferencia con Vacas respecto a la naturaleza. Aquí parece estar “adentro” de ese mundo humano: Los personajes se tienen que alejar para encontrarla (el camping) o ir al medio de la ciudad para encontrar un resquicio explícitamente cuidado de esta (el zoológico).
El agua tendrá un papel fundamental (ya desde el título y los créditos al inicio) que podemos pensar muy junto a los de “Lucía y el Sexo“.

La muerte, los fantasmas y “las islas” desde los cuáles la historia puede reaparecer por cualquier agujero también estarán presentes. Historias entrecruzadas, casualidades, aunque en menor medida (y con esto se armará eso de trhiller) estarán presentes pero no tanto como en otras películas de Medem.

La memoria será un tema fundamental (puesto que nuestra protagonista pasa tres cuartos o más de metraje amnésica), al igual que el sexo con su presencia más amorosa y carnal.
La música tendrá en esta ocasión un papel fundamental. No sólo me refiero a la premiada labor de Alberto Iglesias. Desde la trama y en la historia esta ya aparecerá como un recurso narrativo. Esto es debido a que “J” es músico. Tuvo una banda llamada “Las Moscas” y será el nombre que le dará a “Lisa” cuando en el hospital le pregunten los datos a su acompañante de ambulancia. Su banda tenía un tema de nombre “Elisa”…

Hay que decir que las letras de las canciones de “Las Moscas” fueron compuestas por el propio Medem. Esto le permite hacer entrar argumentalmente esa especie de video clip (que es una excusa de goce visual) en el que “J” estará acompañado de su gran amor anterior (una bella dama, oscura como la noche, con ojos de azul abrasador) de la cual nunca sabremos mucho.

Medem

Respecto a “Vacas” tiene también en común un elemento en el montaje; aunque, nuevamente, usado de forma diferente: Cuando “J” le pega a la baranda pasará, de alguna manera lo mismo que cuando el otro enamorado de Emma Suarez sacaba fotos. Aparecerá como imagen un segundo (o menos) frente a nosotros.
El principio tiene elementos (demasiados talvez: alguien que se va a suicidar, cáidas, agua) en común con “AngelA” de Luc Besson. De cualquier manera, esto debería ser dicho a la inversa; puesto que la película de Besson es más de una década posterior.

También me ha hecho pensar en una película de David Lynch. Ya no “Blue Velvet” sino Carretera Pérdida (y aquí el tema de la carretera es importantísimo… ya desde ese medio de transporte tan significante que estará durante toda la película: La Motocicleta). De cualquier forma, no será irrelevante decir que Lynch es quien se parece ahora a Medem: No al revés.

De cualquier manera debo admitir que he seguido a esta película con más interés y cuidado que a “Vacas” (y que “Los Amantes del Círculo Polar“); aunque con menos entusiasmo. No se me malentienda; es una película muy buena de Julio Medem que viene totalmente desde su universo. Pero, de cualquier forma no me ha logrado llegar tanto (aunque la que menos lo hizo fue “Lucía y el Sexo” donde tuve ciertas resistencias frente a lo que fue, para mí, el abuso de los gran angulares y la fotografía).

Su factura técnica es realmente muy buena; la historia es muy interesante y, si bien, no la considero la mejor es un muy buen film del gran Medem. Así que ya saben: Yo les diría que la vieran (¡eso sí! Si son padres no con sus hijos pequeños al lado).

Comentar | Trackback

Comentarios de “La ardilla Roja de Julio Medem”

Aun no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  



Responde la encuesta y participa en nuestros sorteos

 

Secciones

Canales

Sindicación

Añade este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Correo Electrónico:

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

© Copyright 2010, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Envíalo
Powered by ShareThis