Lee Tamahori es un director que debe ser un genio a la hora de hablar y convencer a la gente sobre los buenas que van a ser sus películas, porque no tengo la menor idea de cómo hace para que le sigan dando dinero para filmar proyectos. Es verdad que reventó las taquillas a nivel mundial con “Die Another Day” y le fue bastante bien con “La Hora de la Araña“; pero sí se mira con cuidado toda su filmografía nos encontramos con un director que no ha aportado nada, y que además creo que debe algo de plata por los fracasos comerciales de sus proyectos. Aclaro de una vez que no creo que la taquilla deba ser el medidor más importante para evaluar a un artista; pero en el caso de Tamahori que no es un artista y sí un director con meras intenciones taquilleras, pues no hay otra forma de medirlo.
A pesar que siempre me he sentido de igual manera sobre los trabajos de este realizador, pensé que en Next, su última producción junto a Nicolas Cage, Julianne Moore y Jessica Biel, iba todo a cambiar. Lo primero que me llamó la atención de este trabajo es que está basado en un cuento corto de Philip K. Dick, el que además está adaptado por Gary Goldman, Paul Bernbaum y Jonathan Hensleig. El primero de ellos es un adaptador experimentado de los escritos de Dick (estuvo en el guión de Total Recall y en la producción de Minority Report), el segundo me impresionó por su trabajo en Hollywoodland y de Hensleig consideró que hizo un trabajo increíble en Die Hard With A Vengeance.
A parte de ese buen equipo escritor, también era muy llamativo ver a David Tattersall en la dirección de fotografía (fue el encargado de la fotografía de películas como “The Majestic”, “The Matador“, “Speed Racer” y las últimas entregas de “Guerras de las Galaxias”) y a Christian Wagner en el departamento de edición (True Romance, Man on Fire, Spy Game, The Negotiator). En fin, el resultado era que esta era una producción que contaba con todos los recursos, tanto financieros como técnicos y artísticos, pero que la sumatoria de las partes fue muy inferior al producto final.
La historia cuenta la vida de Frank Cadillac/Cris Johnson (Cage) un mediocre mago de Las Vegas que tiene la particularidad de que no hace trucos sino verdadera magia, puesto que tiene la capacidad de ver hacia su
propio futuro, pero sólo dos minutos adelante. Una agente federal del F.B.I., llamada Callie Ferris (Moore), se da cuenta de su poder y decide buscarlo para que le ayude a encontrar una bomba atómica que van a hacer explotar en algún sector de Los Ángeles.
De las cosas que más me decepcionó de la película fue su guión, puesto que con los nombres que estaban a cargo de esa labor, estaba seguro de que algo mucho mejor podría salir. Pero este guión es de los más bobo que he visto en toda mi vida en un film, incluso para ser de Tamahori.
Y debo aclarar algo acá, porque estoy seguro que hay mucho fieles seguidores del escritor que no quieren escuchar un calificativo tan negativo como el que he usado, para referirme indirectamente a un escrito suyo. La verdad nunca he leído nada de él, pero las adaptaciones que he disfrutado de sus libros muestran una muy inteligente trama a desarrollar (Blade Runner, Total Recall, Minority Report) con mundos entre los sueños y la realidad muy bien pensados. No es el caso de está película.
La historia no tiene ningún sentido, con cosas absolutamente gratuitas y muy mal pensadas y desarrolladas. Me explicó: al principio de la película Johnson huye apresuradamente del agente federal Ferris, incluso después de que ella le ha dicho que necesita su ayuda porque van a explotar una bomba nuclear en algún lugar cercano a donde él vive. ¿Quién hace eso? ¿Es qué acaso no sabe que si no les ayuda a destruir la bomba nuclear todo lo que existe para él va a desaparecer? Pues no, él tiene que ir y encontrarse con una mujer primero; la bomba nuclear puede esperar.
En el momento cuando Ferris lo captura, la única manera que se le ocurre para que él le colabore es nada más y nada menos que torturarlo, con un aparato abre ojos al estilo del de La Naranja Mecánica. Al final, como es obvio, él decide ayudarla y ella decide no torturarlo. Eso claro está, a la hora de empezada la película.
A pesar de que la historia no tiene ningún sustento, tampoco ayuda mucho el que los artistas hayan entregado cada uno una de sus peores actuaciones. A pesar que no esperaba mucho de Cage, tampoco esperaba tan poco; pero lo que sí me desilusionó es que una actriz de la talla de Moore, quien nos ha entregado muchos papeles excelentes, incluso cuando trabaja en malas películas, haya sido capaz de desilusionarnos dándonos una actuación peor que la que hizo en “Misteriosa Obsesión“. Jessica Biel no aporta ni importa, estoy seguro que todo el casting que tuvo que presentar fue que caminara en una toalla. Y la verdad es que es excelente como se ve caminando con una toalla.
Una de las cosas que más me gustan de las adaptaciones de Dick es la relación tan importante que los sueños o las clarividencias tienen en sus escritos. En Total Recall es fascinante la manera que tratan de engañar a Douglas (Schwarzenegger), y a nosotros de paso, de que todo lo que hemos visto es un sueño que él mismo pagó para vivir una vida que en la realidad no es capaz de costear. En Minority Report se genera un debate metafísico sobre las consecuencias de ver el futuro y las acciones que debemos tomar sobre el mismo. ¿Podemos culpar a alguien de un asesinato que no ha cometido pero que seguro va a cometer?
En esta película pasa lo mismo, pero me temo que es muy limitado el aporte de Dick a la trama. La idea detrás del film es encontrar un truco para que miremos escenas de acción, basado en la idea de alguien que puede adelantarse a las balas, a los puños o a las patadas que vienen de sus contrincantes; o que pueda anticipar la explosión de un grupo de terroristas que van a estallar un bomba en medio de los Estados Unidos.
De otra parte, lo gratuito de este grupo terrorista me pareció de lo más patético que tiene toda esta producción. Este es una organización que sólo tiene la intención de poner una bomba nuclear y destruir alguna metrópolis en el estado de California. No tienen ni causas, ni justificaciones, ni nada. Es la clase de mafia criminal que la organización Bush quiere que creamos que existe y contra la que ellos han declarado la horrible guerra contra el terrorismo, en la que sus exclusivas intenciones son destruir la pacífica y civil sociedad estadounidense, y sus únicas justificaciones posibles es que odian la libertad y democracia tan bien establecidas en ese país. Ese tufillo a propaganda me pareció verdaderamente degradante.
Next fue una película que no funcionó. Es triste porque tenía un buen equipo que la debió llevar a un mejor puerto pero que al final el público y la crítica no les dio ningún tipo de respaldo (fue de las menos taquilleras de las adaptaciones de Dick). Sin embargo, al parecer trajo la buena noticia de que a Tamahori no le van a volver a creer cuando vuelva a presentar un proyecto.

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