Cine Independiente, Cine de aventuras

‘Donde viven los monstruos’, lo último de Spike Jonze

Todos tenemos uno dentro
Por Diavaloo, en 24 de Diciembre de 2009
Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruos

Cerrando ya el 2009, nos llegan ya los últimos coletazos de las películas más esperadas del año. Esta semana le ha tocado el turno a Spike Jonze con su última película, ‘Donde viven los monstruos‘, adaptando el cuento infantil de Maurice Sendak, una historia brevísima en la que poco había que escarbar. Y quizá ese sea el mayor pero, una historia quizá demasiado breve, que si bien sirve de vehículo para que Jonze exprese sus ideas con dureza, se queda corta en una película en la que todo lo demás es sencillamente sublime.

Spike Jonze es el director de algunas joyas que me resultaron redondas, como ‘Aptation. El ladrón de orquídeas‘, o ‘Cómo ser John Malkovich‘. Como en ocasiones anteriores, aquí Jonze compone una obra cuyo objetivo es expresar una idea, un estado mental propio complejo y en ocasiones incómodo, como es la madurez y el monstruo que todos hemos llevado dentro cuando éramos críos. La película, que en un principio parecía definitivamente orientada al público infantil, está tremendamente alejada de eso buscando un público adulto, un público que ya pasó esa edad hace muchos años y que ahora tiene la cabeza preparada para comprender lo que ve en pantalla. Por lo tanto aviso, por experiencia propia, de que la película no es para niños: se aburrirán, y en ciertos momentos pueden incluso asustarse.


Carol y Max entablan una profunda amistad

Carol y Max entablan una profunda amistad

Los adultos tampoco se libran de una película compleja que puede no ser apta para todo tipo de público. Me consta que algunos espectadores se aburren, o se lían con una historia que consideran extraña porque no parece tener un objetivo claro. Lo cierto es que Jonze se pierde en una catarsis creativa de luces y sonido, que si bien es para quitarse el sombrero dada la altísima calidad del apartado artístico, uno acaba echando de menos algo más de mimo en la historia y su desarrollo, que por muy bonito que sea todo no acaba de estar bien llevada y resulta excesivamente larga, con muchas escenas que no cuentan absolutamente nada y que son casi relleno.

La película nos presenta a Max, un niño que quiere jugar, quiere correr, divertirse, hacer el bestia hablando en plata. Max es un pequeño monstruito que ya ha crecido demasiado para comportarse así, que vive con su hermana mayor y su madre en constantes peleas por sus juegos y comportamiento. Un día, tras una pelea con su madre, Max huye de casa y llega al mar, donde navega en un barco de vela a buscar refugio en una isla donde viven los monstruos. Allí conocerá a Carol, Douglas, Judith, KW y los demás monstruos, unos seres inadaptados y tristes que malviven a su manera y que verán en el chico a su nuevo rey. Así, Max hará el monstruo con ellos todo lo que quiera y más, al tiempo que aprenderá qué pieza falla en su vida y madurará un poco, escapandose de su niñez poco a poco.

La película nos muestra una etapa que todos hemos vivido, esa etapa de nuestras vidas en la que nos agarrábamos con fuerza a lo que quedaba del niño que habíamos sido mientras el resto del mundo seguía girando y mamá nos exigía buen comportamiento y que creciésemos un poco. Max se rebela ante ese hecho y se refugia en un mundo imaginario habitado por monstruos como él, monstruos terribles con un perpetuo sentimiento de soledad y frustración que anhelan desesperadamente una vía de escape, un modo de volver a ser felices y jugar eternamente.

Max será coronado rey de los monstruos

Max será coronado rey de los monstruos

Hablábamos antes del apartado artístico de la película. ‘Donde viven los monstruos’ es, básicamente, la película más hermosa que hemos disfrutado en todo el año. Con una fotografía magistral (acompañada de planos tremendamente expresivos) y una música -de Karen O and the Kids- que le viene como anillo al dedo al espíritu juguetón de Max, la película entra por los sentidos arrollando con todo a su paso, haciéndonos retroceder directamente a esa época de nuestra vida y creando al tiempo ganas de hacer el monstruo nosotros también, y nostalgia por ello, por el tiempo que hace y las sensaciones que vivimos.

A toda la belleza formal de la puesta en escena se suman unos personajes verdaderamente entrañables, que recuerdan a peluches gigantes, de gran corazón y voces tiernas (con la irresistible personalidad de actores como James Gandolfini, Chris Cooper, Forest Whitaker o Catherine O’Hara), monstruos que se ganan el cariño del espectador inmediatamente, porque no son sólo grandes seres llenos de dientes sino también unos personajes tiernos y amables que conforman el epicentro de la historia. Son la familia de Max.

Una película visualmente magistral

Una película visualmente magistral

Los efectos visuales son de una naturaleza algo especial en esta película. Si bien consiguen plasmar de manera muy exacta lo que pretende, lo que busca no es el realismo de otras creaciones de factura similar, sino recrear de la manera más natural posible los monstruos que creó el propio Maurice Sendal, dando vida a aquellos gigantes peludos y sus grandes cabezas, unos monstruos que en ningún momento dan aspecto de ser reales pero que sí transmiten vitalidad y sobre todo, son capaces de expresar con la mirada y los gestos. Quizá lo más cercano a lo que aquí se busca fuere lo que consiguieron en Pixar con ‘Monstruos S.A.‘, unos seres que trascienden su naturaleza aterradora para acabar siendo entrañables. Y es que los personajes de ‘Donde viven los monstruos’ serán recordados mucho tiempo después de que se olvide la propia película, por su diseño, su carisma, y me van a perdonar la expresión, lo tremendamente achuchables que parecen.

Max vence su soledad al encontrar a otros como él

Max vence su soledad al encontrar a otros como él

‘Donde viven los monstruos’ es una película fallida en el sentido de que no es una historia que merezca la pena contar. Es demasiado larga para lo que cuenta, podría haberse puesto mucho más empeño en el guión para darle más profundidad a los hechos y no únicamente a las ideas y las formas. Ideas que, por otra parte, están impecablemente expresadas, con una profundidad y franqueza pocas veces vistas, y que consiguen mover algo dentro del espectador por la dureza de recordar aquella sensación de soledad y de rabia. No gustará a todos, pero quién case con la forma de contar historias de Jonze sin duda va a disfrutar como no lo hacía en muchos años.

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3 Comentarios en “‘Donde viven los monstruos’, lo último de Spike Jonze”

1

Muy de acuerdo con tu crítica. Me alegro de que no hayas caído en el error de mucha gente, que se mete con ‘Donde viven los monstruos’ porque no es para niños (como si los cuentos para adultos no pudieran existir). Digamos que es una versión más oscura y psicoanalítica de ‘La historia interminable’, pues tanto el niño como los monstruos están para ir al diván. Me emocioné con el final, es hermoso y triste a la vez. Saludos.

2

A mi novia no a gusto nada¡, en cambio yo salí bastante contento de lo que vi. Es una de esas películas en las que debemos dejarnos llevar, con una emotividad en estado puro y con una banda sonora que ayuda mucho. con temas magistrales como “Lost fur”

3

Impresionante, sí, aunque yo me quedo con ‘All is love’ :P

Supongo que es normal que la película divida a los espectadores. Requiere mucho por parte de quien la ve, porque necesita que cerremos los ojos y entremos en su juego, lo que no todo el mundo está dispuesto a hacer.

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