
Vamos a dejar de lado un poco la política y los análisis profundos sobre economía social -porque tengo miedo de cansarlos y de que no me lean más- y vamos a hablar de las aventuras de unos cuantos rastas, allá por los albores de la especie humana, cuando nada se sabía del capitalismo, del neoliberalismo y todas esas yerbas… Ahora, espero no desilusionarlos pero el hecho de que la película en cuestión (10.000 B.C., 2008) se encuentre dentro del género de ¿aventuras?, al menos desde mi punto de vista, no implica que vaya a ser una agradable a nuestros ojos, los de espectadores. Es decir, creo que todos coincidiremos en que Emmerich no es un gran director, al menos yo no esperaba un gran producto de él, pero me dije a mi mismo, si al menos es como El Día Después de Mañana (The Day After Tomorrow, 2004), me voy a divertir un rato.
Lamentablemente no sucedió como lo pensé, y está película solo me reconfirmó lo que ya sabía desde siempre, nuestro buen amigo Roland Emmerich puede ser bastante diestro con la cámara, pero contando historias, realmente deja mucho que desear. El filme tiene un inicio prometedor con una escena interesante sobre la caza de mamuts, y aquí sentí una buena sensación al ver que los efectos eran buenos (ya les conté antes que no me llevo bien con la animación computada), y si los enormes animales estuvieron hechos por computadora, la verdad, que yo no lo noté. Por desgracia esto solo duró 15 minutos como mucho, a partir de allí, la historia no logra despegar nunca más, es como si el director hubiera quemado todos sus cartuchos en esta primera y corta escena y luego…vacío…

Vacío argumental, vacío actoral, en todo sentido un gran vacío. No se si es un error del guionista y director Emmerich o si intencionalmente la película resulta ser demasiado pretenciosa, tanto así, que solo queda en el inicio del camino (ni siquiera a la mitad) de lo que debería haber sido un buen relato y termina no siendo ni una historia épica ni una de aventuras, no se decide si encarar de lleno lo místico o tratar de jugar con la historia desde lo objetivo, si apuntar al público adulto o al de niños, y así, dudando, transcurre a lo largo de toda su difícil extensión. Creo saber porque este proyecto no cuenta con la presencia de actores de renombre, deben haber leído el guión y luego escapado de el, tal como los gigantescos mamuts lo hacían de sus humanos cazadores.

En cuanto al argumento, me queda solo la fea sensación de que es una mala copia de Apocalypto (2006), aquella muy buena película del polémico Mel Gibson, la cual sí era una película de aventuras para adultos y que más allá de los reproches de asociaciones de aborígenes y de las críticas de los propios críticos de cine –valga la redundancia-, me resultó un producto soberbiamente dirigido, con fotografías increíbles, y con buenas actuaciones, lo cual no es un tema menor si tenemos en cuenta que también eran actores no profesionales y desconocidos, lo que habla de nuevo bien de la dirección de Gibson y muy mal de la de Emmerich. En este último punto es posible que el guión haga la diferencia entre un largometraje y otro, porque hay que tener en cuenta que en Apocalypto, también existían algunos ribetes místicos en la trama, cosa que está bien porque es coherente con la época y la sociedad en la cual se desarrolla la historia, pero no abusa de este recurso convirtiéndolo en algo casi central como lo hace Roland Emmerich en su filme.

Otra cosa que me resulta extremadamente chocante es escuchar a estos jóvenes prehistóricos hablando en un precario inglés, pero eso tal vez es poco objetivo e injusto de mi parte en traerlo a colación, ya que el culpable de nuevo es mi amigo Mel, quien primero hizo La Pasión de Cristo (The Passion of the Crhist, 2004) hablada en arameo y latín, y después, la remató con esta imponente Apocalypto, rodada completamente en lengua Maya, logrando, por lo menos en mi caso, sumergirme de lleno en la historia, como si la estuviera presenciando en vivo y en directo. (En este punto, tampoco me gustaría dejar afuera a la saga completa de El Señor de los Anillos –The Lord of the Ring, The Fellowship of the Ring, 2001. The Two Towers, 2002. The Return of the King, 2003- en las cuales algunos personajes hablaban en Elfo, lengua creada exclusivamente para el libro por su autor J.R.R. Tolkien).
En definitiva, no es un buen producto el que tenemos aquí, y lo único realmente interesante que parecía iba a tener, me refiero a los efectos especiales, se convierte en una terrible decepción cuando aparece en escena el tigre dientes de sable (otra vez el muñequito hecho por computadora), quien no me van a decir que no se parece a Diego, el prehistórico felino de la infantil y genial Era del Hielo (Ice Age, 2002).

El resultado son casi dos horas de tedio que uno nunca se logra sacudir. Desde mi punto de vista, no es una película para recomendar porque no logra entretener, el cual debería haber sido su principal objetivo, no te hace pensar, ni siquiera logra sumergirte en la aventura que debería ser… como les dije antes, solo te deja un gran… vacío… Yo les recomiendo que si han visto la de Mel Gibson y no esta, se queden solo con la primera, porque, utilizando términos tan de moda en estos tiempos de “piratería”, 10.000 A.C. no resulta más que una copia barata de Apocalypto, solo cambia el escenario físico y temporal.
Realmente es una lástima ver a este tipo de producciones derrochar millones y millones de dólares en historias con tan poco contenido, sabiendo que otras tantas buenas historias normalmente no consiguen este tipo de financiación, pero así es la fábrica capitalista de Hollywood, tiene el dinero y tiene sus mercenarios para hacer lo que se deba hacer, no importa que no aporte nada al séptimo arte, y en este caso, Roland Emmerich es el encargado de llevar el trabajo sucio adelante.
Puntuación, 2 de 10, y creo que estoy siendo generoso…


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Comentarios de “Deja Vu!!!, he visto 10.000 A.C. (Antes de Cristo)”
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