La guerra de las galaxias es arte o entretenimiento? ¿Cine comercial o cine de autor?
No parece que el argumento o las actuaciones sean el fuerte de esta serie de películas. Por otro lado, los efectos especiales en el momento del estreno de la primera trilogía fueron deslumbrantes, pero desde entonces han sido superados por la carrera cinematográfica armamentista que se ha desatado y parece no tener (ni temer) fin, ya que cada estreno de Hollywood viene con más explosiones y más tomas increíbles (pero tan reales que parecen reales…).

El ataque de los clones es la segunda de las tres primeras películas que en realidad se filmaron después pero son las primeras en el tiempo, en la historia… como es tan complicado llamémosle episodio II…
Los clones son los soldados vestidos con las armaduras de (un evidente) plástico blanco que aparecen desde el principio de la saga. Ahora nos enteramos que todos esos soldados son clones hechos a partir de un cazarecompensas (el padre del que aparece en el episodio IV El imperio Contraataca).
Con esto quedan explicadas muchas cosas, sobretodo la impersonalidad de aquellas tropas blancas.
Con el tema de los clones parece como si los avances de la biotecnología de los últimos años hubieran venido en ayuda de Lucas, ya que la clonación le da al film un barniz de última novedad que la saga parecía haber perdido.
Recapitulemos y recordemos que esta nueva trilogía cuenta la historia de cómo Anakin Skywalker (Hayden Christensen) se trasforma en el malvado Darth Vader.
En el episodio I vemos cómo Qui-Gon Jinn (Liam Nielsen) descubre al pequeño Anakin y lo elige para ser entrenado como Jedi debido a sus extraordinarias aptitudes. Este entrenamiento lo completará el entonces aprendiz y ahora maestro Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor).
También aparecen en escena otros personajes clave de la saga como El Emperador (Ian McDiarmid), el Maestro Yoda y la reina de Naboo, Padmé Amidala (Natalie Portman).
Como explica el pequeño Yoda: “El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento”. En este caso, el miedo, la ira, el odio y los sufrimientos de Annie (por la perdida de su madre y la imposibilidad de amar a Padmé Amidala (una verdadera fiesta para los psicoanalistas) provocan en el joven Jedi un odio que lo hace… transformarse en Darth Vader (la metamorfosis final la veremos en el Episodio III.)
Padmé Amidala, reina de Naboo y luego senadora de la república, es una de las pocas figuras femeninas del film ya que como es sabido en Star Wars hay menos representación femenina que en la selección australiana de rugby.
Un comentario a parte merece Obi-Wan Kenobi, el mejor héroe de acción de los últimos tiempos, después podemos discutir sobre Batman, Supreman, Ronaldiño, Messi… pero primero está el Maestro Kenobi.
Comentarios como los anteriores se deben a que Star Wars saca al niño que llevamos dentro. Quién sabe qué mecanismos operan en nuestra psique, pero las películas, los libros (no tanto así los discos) que nos marcaron (de felicidad) en la infancia, pasan a ocupar un lugar especial en nuestro corazón, y adquieren el poder de transportarnos nuevamente a esa edad cada vez que nos sentamos frente a una pantalla. (La condición sine qua non para que esto suceda es haber visto la película en la niñez (y haber sido feliz). He comprobado que Star Wars no ejerce la misma influencia sobre las nuevas generaciones más proclives a Matrix).
También es cierto que el lugar en nuestro corazón que pasan a ocupar establece un bloqueo en nuestro juicio estético. Más allá de estos sentimientos que nublan nuestras valoraciones sobre el arte, debo señalar lo que me parecen aciertos bastante rotundos de la saga:
1) La historia es de ciencia ficción pero se ubica en el pasado (hace muchos años, en un galaxia muy, muy lejana…).
2) Las espadas de luz, que no son producto de un efecto especial sumamente sofisticado pero que no han podido ser plagiados en otras película de ciencia ficción simplemente porque son un sello de Star Wars.
3) A pesar de todas las horas de filmación no siguen apareciendo más y más personajes, sino que se siguen explorando a través de sus historias a los mismos personajes.
4) Algunos la describen como una historia medieval ambientada en el futuro. Creo que tiene más elementos que hacen referencia a la civilización romana (emperador, república y gladiadores…) que a la edad media.
5) Un acierto específico de la nueva trilogía es tratar el tema de la muerte y los intentos por vencerla.
Para finalizar permítaseme una pequeño capricho: el de soñar: si yo fuera director filmaría una tercer serie de películas (si no las hace Lucas alguien más las va a hacer) pero no haría una tercer trilogía de secuelas, que es lo que parece indicar la tendencia a la homogeneidad. Filmaría tres películas más. Intercalaría una película que se desarrollara antes que todas en el tiempo, el Episodio 0, podríamos llamarlo. Luego haría una intercuela que se ubicaría entre la trilogía original y la nueva: podríamos llamarlo el Episodio 3.5; y una secuela final donde se diera por concluida la guerra de la galaxia (matando bien muertos a todos los personajes).
Otra cosa, incluiría a Harrison Frod, esa especie de cowboy espacial que es Han Solo, en alguna de mis películas.
Y que la fuerza nos acompañe…
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3 Comentarios en “Star wars, El ataque de los clones”
Estoy de acuerdo en lo que comentas del ataque de los clones. De hecho creo que la nueva trilogía ha competido contra los años de recuerdos que generó la primera. Lo ha tenido muy chungo.
Y la tercera entrega que propones me parece muy buena idea.
[...] juego de aviones en el que a parte de eliminar a los enemigos en épicas persecuciones como las de Star Wars, también podemos comerciar con nuestra nave, adquirir nuevas piezas y nuevas armas y claro todo [...]
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